Arabia Saudí expande una vez más su imperio dentro de la industria del videojuego. En esta ocasión la monarquía absoluta teocrática ha comprado a través de la Electronic Gaming Development Company (EGDC) más de 26 millones de acciones de Capcom que equivalen a un 5,03 % de la compañía. Se desconoce el importe de la transacción, pero en base al número de títulos adquiridos y su precio medio durante los últimos meses, la operación había superado fácilmente los 100.000 millones de yenes (550 millones de euros).
Si tenemos en cuenta que Arabia Saudí ya tenía el 6 % de Capcom mediante una operación del Fondo de Inversión Pública (PIF), su participación total en la compañía japonesa supera el 10 %. La Large Shareholding Reporting Rule, también conocida como la Regla del 5 %, exige informar sobre el propósito y la cantidad de las participaciones en caso de superar este umbral. En el informe, la EGDC indica que se trata de una inversión pasiva que tiene como único objetivo obtener ganancias a través de las plusvalías y dividendos. A partir de ahora, si la EGDC aumenta o reduce un 1 % su participación en Capcom deberá informar sobre el movimiento.
Recientemente el PIF transfirió a su filial Savvy Games Group todos sus activos dentro de la industria del videojuego para consolidar su gestión.
Con una participación superior al 10 % Arabia Saudi se convierte, a través de sus diferentes organizaciones o compañías, en uno de los principales capitalistas de Capcom. Si echamos un vistazo a la lista de los mayores accionistas de la compañía japonesa veremos que el nombre de EGDC, Savvy Games o PIF no aparece. Esto se debe a que los fondos soberanos e inversiones internacionales suelen utilizar bancos de custodia como JP Morgan Chase y Master Trust Bank of Japan, que son los administradores pero no los propietarios.
En el registro sí vemos a Crossroad, la empresa familiar de los fundadores que tiene una participación del 10,26 %. Además, el patriarca Yoshiyuki Tsujimoto controla el 3,74 % de las acciones y sus dos hijos el 2,3 % cada uno. En total, poseen alrededor del 18 % de Capcom. Arabia Saudí es un inversor pasivo, pero si quisiera ir más allá se encontraría con la resistencia de la familia Tsujimoto y la ley japonesa se lo pondría muy difícil. Es una situación similar a la de Nintendo, de la que Arabia Saudí posee un 7 % de las acciones. En el caso de Nintendo hay que sumar la protección que brinda la montaña de efectivo de la que dispone.
Arabia Saudí se está apoderando de una considerable parte de la industria del videojuego. Además de presencia en Capcom y Nintendo, tiene una participación del 5 % de Bandai Namco, un 6,6 % de Koei Tecmo, un 5 % de Nexon y un 6,8 % de Take-Two. También es el propietario de SNK, Scopely, la división de videojuegos de Niantic y próximamente abonará 55.000 millones de dólares para adquirir Electronic Arts.