Según los múltiples informes y testimonios documentados, cualquier juego digital de PS4 y PS5 comprado durante las últimas semanas tiene un DRM que consiste en un temporizador de 30 días. Si el juego no puede conectarse a Internet durante este tiempo, la licencia no se renueva y el acceso al juego queda revocado. Para poder volver a jugar hay que conectar la consola a Internet para que el sistema pueda renovar la licencia. Se trata de una DRM que afecta tanto a los juegos de PS4 como a los de PS5, pero el temporizador solo aparece en la interfaz de PS4.
Las comprobaciones hechas hasta ahora indican que este DRM está presente en los juegos digitales comprados a partir de mediados de abril.
El youtuber Spawn Wave hizo una prueba con cuatro juegos de PS5: dos digitales comprados recientemente, Saint Slayer: Spear of Sacrilege y Vampire Crawlers: The Turbo Wildcard, una copia digital de Crimson Desert y una copia en formato físico de Pragmata que ya tenía. Los cuatro juegos funcionan con normalidad en una PS5 con o sin conexión debido a que el temporizador de 30 días aún no ha terminado, pero tras extraer el CMOS que controla el reloj interno de la consola, los dos juegos digitales que había adquirido después de que apareciera el DRM muestran un mensaje de error. El texto dice que este contenido no se puede usar debido a que no es posible conectarse para verificar la licencia.
El impacto de este DRM será menor para la mayoría de jugadores de PlayStation debido a que conectar la consola a internet cada 30 días no será un problema, pero habrá casos en los que la conexión no es posible o es el propio usuario el que no quiere usar Internet. Por ejemplo, quien tenga un modelo de PS4 o PS5 vulnerable no querrá en ningún caso actualizar el firmware. También hay que considerar el escenario a largo plazo, cuando los servidores de Sony no estén disponibles o fallen y no se puedan verificar los juegos comprados.

Es posible que tarde o temprano Sony se pronuncie para decir que fue un error. En este caso, los jugadores deberían ser conscientes de que su catálogo de juegos digital está a merced de una compañía y sus políticas sobre la gestión de derechos digitales. Si no es un error y se trata de un nuevo DRM, los usuarios deberán decidir si lo aceptan o no.