Hace ya unos cuantos años el gobierno surcoreano condujo un estudio sobre áreas de inversión estratégicas con el propósito de estimular el desarrollo de aquellas tecnologías de mayor potencial para el país. Ahora, en plena fiebre de la IA, compañías como Samsung Electronics y SK Hynix, que partían de una posición de ventaja, recogen los beneficios e incluso agonizan para satisfacer la insaciable demanda de chips de memoria, haciendo necesario un impulso aún mayor.
Para ello, impulsarán junto al gobierno una nueva estrategia de producción cuyas cifras rozan lo inabarcable.
Según ha anunciado la oficina del presidente surcoreano Lee Jae Myung, Samsung y SK Hynix lanzarán varios "megaproyectos" con una inversión conjunta equivalente a 456.800 millones de euros. Este dinero servirá para aumentar la producción de semiconductores, levantar centros de datos y trabajar en tecnologías de IA local; tres áreas que Lee ha descrito como "los tres pilares de nuestro próximo gran salto [...] que determinarán el destino de Corea del Sur durante los próximos 20 a 30 años".
El grueso de esta inversión económica irá a parar a un nuevo centro de producción en el suroeste de Corea, donde Samsung Electronics y SK Hynix levantarán nuevas fábricas de chips. El packaging se realizará en la parte central del país, mientras que el sureste asistirá a ambas regiones a través del desarrollo y la producción de materiales, partes y equipos de producción.
Esta inversión multimillonaria correrá fundamentalmente a cargo de las propias empresas, con el gobierno ejerciendo una labor armonizadora y facilitando la infraestructura necesaria para acometer la que será una de las estrategias tecnológicas más ambiciosas del mundo. Cuestiones como el suministro energético y de agua tendrán, sin duda, un protagonismo clave.
Según informaciones obtenidas por la edición surcoreana de ZDNet, el gobierno se ha marcado como hito industrial duplicar la capacidad de producción de chips de memoria durante los próximos cinco años, que es un plazo bastante breve tratándose de instalaciones muy sofisticadas y cuya puesta en marcha requiere procesos relativamente largos. Queda por ver si para entonces ya habremos abandonado el horizonte de la escasez de memoria o si por el contrario las necesidades no dejan de crecer y la actual carestía continúa o incluso se acrecienta.