A mí me pareció un pequeño prodigio en cuanto a narración ambiental. Con una mecánica muy simple y sun una palabra o cinemática (de hecho, por no haber, no hay ni un personaje visible, creo recordar, en ningún momento) te cuenta la mitad de una vida a la perfección.
Por supuesto que cada uno tendrá su parte de responsabilidad (pero aquí no se van a depurar responsabilidades concretas sino a quemar el edificio), pero como digo, si tú compras un cerdo para obtener leche, el primer equivocado eres tú.