Tras mancharse las manos, Eric no volvió a su casa. Lo mejor que podía hacer era darse un paseo para despejarse. "¿Por qué no he acertado? Estaba en mi lista... ¿será que no merezco liderar? LLioncurt, ¿por qué tuviste que dejarnos?" - sollozaba Eric. En el fondo, el Capitán Eric Sparrow es un trozo de pan, solo que no quiere que le vean flaquear. Su fortaleza es la de saber mantenerse estoico, no derrumbarse, ser inteligente y conseguir el clamor de la gente. Cualquiera pensaría que tiene poderes sobrenaturales.
Una rama crujió en las proximidades. "Veterano, ¿eres tú? Siento interrumpir tu zona, no es de día todavía e imaginé que no te importaría que estuviese por aquí, ¡no vengo a cazar!" le hablaba Eric a la oscuridad.
- "Jijiji, qué mono. Yo... no, no soy el veterano. Pero... soy una fan tuya, en el fondo sé que eres la cabeza de la caza de los malos ¿sabes? Tengo... un crush por ti. Venía... a traerte una flor, ¿sabes?" confesaba la silueta.
Eric un tanto en shock tenía pensamientos que se le cruzaban rápidamente "¿Alguien reconoce lo que soy? ¿Alguien me valora?". Se aproximó, un tanto sonrojado, a recoger la rosa que le tendían en la mano.
+ "Espera... ¿una rosa?" extrañó Eric.
- "Correcto, ha llegado la hora de tu Gommage". Instantes después, un arma atravesaba de lado a lado el pecho de
@Eric Draven, mientras éste mantenía la mirada en la extraña figura, Luna, mientras su vida se desvanecía.
- "Ashdrubal, señor, ¿es esto lo que realmente querías de mi? ¿Puedo tras terminar las tarear, abandonar y vivir como un aldeano corriente?
Parecía como si el cuerpo inerte de Eric Draven reaccionase a esas palabras. Los artilugios mágicos que utilizaba para sus trucos de clarividencia vibraban, daba la sensación que algo fuera a suceder. El cielo se tornó verde y Ashdrugal se materializó.
+ "Querida, hija mía. Ven aquí y dame un abrazo, gracias por realizar tan bien tus labores".
Luna corrió a sus brazos, su libertad estaba cerca, esto no podría ser si no un milagro de Dios.
+ "Pero hija, sabes desde el primer día que la Mafia no se abandona y... ¡es Don Ashdrubal!".
El espectro absorbió el alma de Luna y se desvaneció junto Ashdrubal. Su cuerpo, al unísono, caminaba tambaleandose como si no hubiese nadie al mando. ¡PUM!
El veterano apareció fusilando el cuerpo, ya sin vida, de Luna. Cómo no con algún que otro improperio y maldiciendo aquellos que osan entrar en su terreno de caza. Quién había encendido esa linterna verde, decía, sin llegar a comprender la magnitud de lo que acababa de pasar.