Casi todos se habían reunido una vez más; el alcalde, otra vez, llegaba tarde. Eric mientras tatno soportaba las críticas de algunos aldeanos. "¡Asesino! ¡Sabemos que has sido tú!" decía uno, mientras otros asentían.
La pira crecía poco a poco, como si la madera se apilara sola, guiada por la fiebre de la multitud.
Desde el rincón invisible, el espíritu de Aska observaba la escena: "Qué desperdicio... con toda esa madera habría tenido para varios inviernos... Suerte que aquí, al menos, se está bien. ¿Por qué nadie quiere morirse y unirse a mi? Wiuuuu, wiuuu... mira, si puedo flotar, atravesar paredes... Pero no tengo con quién hablar. ¡Moríos pesados!
Vaya soliloquio me estoy marcando mientras espero al alcalde... espera, por ahí llega. En fin, me voy a descansar."
¡Ashdrugal! Malparío hiuefruta, he ido a beber agua y la fuente me ha dicho que has sido tú. ¡Tú mataste a Dylandynamo! Guardaos la leña, a ese maldito me lo cargo con mis propias manos.
Efectivamente LLioncurt le asestó una puñalada a Ashdrugal, el cuál cayó directo al suelo bajo la mirada atónita del resto de compañeros.