Siempre que deciden cambiar el reglamento es justo cuando la competición está más igualada: equipos que rinden mejor en distintos tramos de la temporada, variaciones de una carrera a otra y menos de un segundo entre los diez primeros. Eso es precisamente lo que hace grande a la Fórmula 1. Y en las dos últimas etapas reglamentarias ha ocurrido exactamente lo mismo.
Creo que los reglamentos deberían mantenerse durante más tiempo. Si realmente se alcanza una igualdad competitiva, lo lógico sería conservarla al menos un par de años, en lugar de reiniciar todo cuando el espectáculo está funcionando.
Además, si se introduce un nuevo reglamento, debería ser para corregir los problemas del anterior. Sin embargo, da la sensación de que muchos de esos errores se arrastran o incluso se agravan:
La dificultad para adelantar sigue siendo la misma y probablemente irá a peor.
Los pilotos, que ya tenían menos influencia de la deseable, ahora parecen tener todavía menos margen de diferencia.
La excesiva gestión (neumáticos, energía, combustible…), que es uno de los grandes problemas de la F1 actual, no solo no se reduce, sino que aumenta.
Y, para colmo, eliminan aspectos que sí funcionaban, como las salidas, que eran de las pocas cosas que mantenían la emoción pura y directa.
Da la impresión de que los responsables de este deporte hacen todo lo posible para que los aficionados dejemos de serlo. No lo ponen nada fácil.