(Advertencia inicial: Como el texto se me ha ido absolutamente de las manos y ha adoptado más las dimensiones de un articulo que las propias de un post, me veo obligado a dividirlo en tres partes como mínimo. Hoy publicaré la relativa al Mario 64 y el resto en días sucesivos)
Bueno, tras haberme pasado el Mario 64 con 70 estrellas, recogido 30 soles en el Sunshine para desbloquear los accesorios del ACUAC (ya dije que dejaba el juego es suspenso esperando un posible parche) y haber terminado también el Galaxy con las estrellas imprescindibles para llegar al final, voy a hacer un comentario sobre este polémico recopilatorio atendiendo tanto a los juegos originales como a su remasterización:
Mario 64:
Bueno, qué decir de este juego que no se haya dicho ya, es sin lugar a dudas una autentica obra maestra. Si lo encuadramos en la época es un juego que no tenía parangón, que se convirtió en el estándar del género en tres dimensiones y referente de la industria en general. Es un buen ejercicio compararlo con el primer Tomb Raider, del mismo año, para hacerse una idea del contexto y apreciar cuál de los dos ha sido más influyente. Sin menospreciar a nuestra amiga Lara, si intentamos hoy en día jugar a ese título veremos claramente lo mal que ha envejecido su control. Los más jóvenes no se hacen una idea de lo problemático que fue el paso a las 3d en la industria de los videojuegos. Se plantearon muchas propuestas, pensemos en Resident Evil, el primer Crash o el Jumping Flash, pero sin ninguna duda la ganadora fue la de este maravilloso Mario 64. Su manejo de la tridimensionalidad es de un realismo increíble, pensar en que este fue el primer juego de Mario en 3d y comprobar que aun hoy en día es perfectamente jugable, no solo para nosotros que crecimos con estos cambios, sino también para las nuevas generaciones, es una cosa verdaderamente sorprendente que nos da la dimensión del juego que nos traemos entre manos. Para nuestra desgracia, hubo mascotas de otras compañías que no pudieron adaptarse, lo que no hace más que incidir en la dificultad de la empresa.
Así pues este Mario es un juego brillante, pero es que si lo miramos desde nuestra perspectiva actual lo sigue siendo. Sus gráficos evidentemente están desfasados pero que a nadie se le olvide que en la época era una autentica bestia que te hacia quedarte embelesado cuando teníamos la oportunidad de verlo o incluso probarlo en el stand promocional de alguna tienda o en un anuncio de tv. Sorprende incluso para los estándares de la propia consola en la que se desarrolló, porque pese a ser de sus primeros lanzamientos, no adolece tanto como otros grandes títulos posteriores de esa incomoda niebla que desgraciadamente acabó caracterizando a la Nintendo 64.
Por otra parte la música es una genialidad más de nuestro amado y querido Koji Kondo. Con temas que han quedado para el recuerdo y se han venido repitiendo en posteriores juegos de la saga, quedando como seña de identidad de la franquicia. Quizá podrían haber introducido una mayor cantidad para evitar la repetición, pero muy posiblemente les faltó tiempo para poder hacerlo. No olvidemos que aunque parezca increíble, este fue un juego que acompañó a Nintendo 64 en su lanzamiento. Pero en cualquier caso todas las que están son significativas, ninguna pasa desapercibida y tiene la dosis justa de melodías recuperadas de juegos anteriores sin caer en la falta de originalidad.
Y si hablamos del control y la jugabilidad tenemos que rendirnos ante su grandeza. La precisión del control es incuestionable, pero es que el diseño de los movimientos de Mario es una cosa increíble. Creo haber leído por ahí que Miyamoto ha comentado en alguna ocasión que su propósito era que brincar con Mario y hacer todo tipo de acrobacias con él fuera algo divertido por sí mismo y vaya que si lo consiguió. Ahí está el patio del castillo para dejarnos experimentar con nuestro personaje, y que levante la mano quien no ha pasado horas simplemente saltando por ese jardín con nuestro fontanero favorito. Saltando por el gusto de saltar, esa es la clave.
Cuando se consigue eso, lo demás viene por añadidura. Pero es que en este caso el diseño de niveles también es notable. Bien es verdad que debido a esa cierta rigidez que acompaña al control de nuestro protagonista, rigidez que se muestra por ejemplo en la imposibilidad de girar en el aire una vez iniciado el salto y que es deudora de cierta estructura bidimensional en el planteamiento de la propuesta jugable, los mapas completamente abiertos son menos divertidos que los pasilleros. Comparad el mundo 06 Hazy Maze Cave con el mundo arcoíris o la fase final justo antes del último enfrentamiento contra Bowser. Para mí en esta fase es cuando el diseño de niveles y el control se conjugan a la perfección hasta el punto de que realmente pienso que los desarrolladores tenían esta idea en la cabeza desde el principio y que el desarrollo del juego empezó por esa especie de "2d y medio" para irse expandiendo hacia la plena tridimensionalidad. Realmente el mundo abierto funciona a la perfección para otorgarnos esa sensación de libertad tan ansiada en la época pero el diseño del plataformeo en la tridimensionalidad siempre ha sido el mayor de los problemas para los plataformas modernos, tanto que en mi opinión es algo que no se ha terminado de resolver de una forma plenamente satisfactoria hasta el Mario Odyssey, pero esa es harina de otro costal. Los desarrolladores y también los jugadores aún tenían en la cabeza las "líneas" y no la "esfera", para entendernos.
Pero la cámara es genial para la época. Nos ofrece un control limitado, que es necesario para no enfocar los puntos del escenario que están vacíos y nos encuadra sobre las partes del mismo que son transitables. Tanto el control como la cámara son elementos esenciales del juego, que por estar tan bien cohesionado, no puede variar ninguno de sus elementos sin romper el conjunto, por esta razón cualquier intento de remodelar este juego tendrá como resultado perder el encanto del original y ahí está el remake de la Nintendo DS para demostrarlo.
Otra cosa es la estructura del desarrollo de la propia aventura. Aquí sí creo que había cosas que eran susceptibles de mejora y de hecho se fueron modificando con el paso del tiempo y el lanzamiento de nuevas entregas de la saga.
No tengo nada en contra de la estructura general, creo que utilizar el castillo como punto neurálgico para acceder a todos los mapas desde él, es un acierto enorme, pero una vez que entramos en cada uno de los mundos particulares y a excepción del primero, casi todos resultan algo confusos en cuanto a los objetivos para el jugador. Es como si se nos arrojase al mundo y se nos dejase a nuestro libre albedrío para conseguir todas las estrellas. Las pistas que nos dan en el enunciado de cada misión son en muchos casos tremendamente ambiguas y no hacen más que afianzar esa cierta sensación de confusión (cosa que se corrigió en parte ya en el remake de DS). Nosotros ya nos sabemos lo que hay que hacer para conseguir la mayoría de las estrellas, pero en su momento era un juego que requería demasiada exploración. Esta es una saga que siempre ha manejado una mezcla entre plataformas y exploración, y en la mayoría de los casos el éxito de la propuesta en cada una de las entregas ha dependido en gran parte del correcto equilibrio entre estos dos aspectos. Pues bien, para mí en este caso hay un peso excesivo de la exploración, que además es obligatoria para conseguir las 70 estrellas que te permiten terminar la aventura. Lo ideal hubiera sido plantear claramente, como en el primer mundo, tres o cuatro estrellas guiadas y el resto escondidas, de tal suerte que al final necesitásemos solo unas pocas de estas estrellas escondidas para terminar. Es algo que se ha corregido con el tiempo, instaurando esa toma de cámara inicial en cada misión que nos orienta hacia nuestro objetivo, que comenzó con Mario Sunshine y que se ha quedado en todas las entregas posteriores y facilitando una información mas precisa en el enunciado de cada misión, entre otras cosas. También conviene apuntar que las exigencias de la época eran diferentes a las actuales y que antes se valoraba que un juego te diese meses de entretenimiento y ahora con servicios como el Game Pass tenemos un juego cada día prácticamente. Hay que poner las cosas en su contexto pero aun así creo que incluso para los estándares de la época, como digo, el juego tenía demasiado espacio para la exploración en la estructura de su desarrollo.
En cuanto a la remasterización, no cabe añadir mucho más de lo que ya se ha dicho. Antes que nada destacar que si lo comparamos con el original notaremos una minúscula diferencia en el tiempo de respuesta que se debe a la diferencia entre la tecnología de un televisor crt y las pantallas planas actuales. Como sabemos, en el primer caso la respuesta en inmediata y sin embargo con los monitores actuales aún no se ha llegado a estandarizar un tiempo de respuesta 0. Quitando esto, que será algo propio de toda remasterización y quizá también una cierta diferencia en la intensidad de los colores y en el brillo, posiblemente en favor de los televisores antiguos, mientras que por otra parte hoy en día se agradece una mayor estabilidad en la imagen que acaban agradeciendo nuestros gastados ojos y una total ausencia de parpadeo; el resto ya es algo que depende de la compañía que desarrolle la remasterización.
En este caso se ha optado por respetar al máximo el titulo original, lo cual me parece digno de alabanza, pero el problema está en que lo que pretende no lo consigue de una forma plenamente satisfactoria. El aumento de resolución se agradece sobre todo en lo que tiene que ver con los menús y el HUD en pantalla y es algo imprescindible para adaptar un juego clásico a la alta definición sin que los dientes de sierra nos revienten los ojos y en esto el juego cumple, pero el problema viene en los fotogramas por segundo. Sin llegar ni mucho menos al despropósito perpetrado en el caso del Mario Sunshine, de lo que hablaré en su momento, lo cierto es que en este caso tampoco llegamos a tener una frecuencia de calidad. No pido que se suban los fps a 60, pero lo que creo que sí es exigible es que tengamos una frecuencia a 30 que sea firme y estable como una roca, sin problemas es el ritmo ni bajadas de ningún tipo, pero no así. El frame pacing es notable durante toda la aventura aunque no llega en ningún momento a tirar por tierra la experiencia de juego y me atrevería a decir que en las últimas fases del juego se produce alguna pequeña bajada visible, especialmente en el mundo arcoíris, pero esto no lo que podido contrastar con el original y no sabría decir si es algo que estaba ya en el título de 1996. En cualquier caso, creo que es exigible que, independientemente del rendimiento del juego original, la remasterización hubiese ofrecido un desempeño impecable en todo los relativo a los aspectos técnicos y tristemente esto no se ha cumplido. Se decide que vaya a 720p y 30 fps? Bien, pues que así sea. Pero no puede ser que ese objetivo no se cumpla a la perfección cuando estamos hablando de un juego de hace 25 años. Inaceptable.
Por ultimo señalar que me he sentido un poco más cómodo jugando con el mando pro en pantalla grande, porque en modo portátil sus problemas de rendimiento se me han hecho más visibles. No digo que vaya peor porque no tengo aparatos de medición ni manera de demostrarlo, digo simplemente que aún corriendo exactamente igual, quizá por las características de cada pantalla, a mi me ha resultado ligerísimamente más satisfactoria la experiencia en sobremesa.