Leyendo el otro día la noticia de que la edición para Switch 2 de Dragon Quest XI S saldrá en cartucho llave, estaba pensando la de dinero que me voy a ahorrar esta generación, al paso que vamos.
El juego lo compré en físico para Switch 1 en su momento, porque sabía que tarde o temprano lo jugaría y quería tenerlo en físico. Por unas cosas y otras (como ser un RPG de los largos), todavía no he encontrado el momento de jugarlo.
En cambio en Switch 2, al no haber edición física real de tantos juegos (como el propio DQ XI), no tengo ninguna prisa en comprarlos. De hecho, mi política está siendo que los juegos de desarrolladoras grandes que no salen en edición física real, no los compro hasta el momento justo en que realmente voy a jugarlos. De momento, sólo he comprado dos que encajen en esa descripción: Pokopia (maravilloso) y DQ VII (para mi gusto, el peor juego de la saga que he jugado hasta el momento).
Y ahora mismo, no tengo ninguno más en perspectiva. Sí que hay otros lanzamientos de Square, Capcom o Ubisoft que me llaman la atención, pero seguramente tendrán que esperar como mínimo hasta que acabe con el Yoshi, Star Fox y Splatoon Raiders, más algunos de los indies con los que estoy como Spiritfarer, Hades II o Wandersong. Y eso sin contar las partidillas recurrentes a Splatoon 3, Kirby Air Raiders y Vampire Survivors. Y vete tú a saber lo que sale después del verano.
Vamos, que con un repertorio tan amplio donde elegir, al final igual no acabo jugando Dragon Quest XI S hasta que salga la Switch 3
De ser así, puede que compre una hipotética edición suficientemente atractiva para esa consola o que juegue por fin mi versión de Switch 1. En todo caso, me habré ahorrado la edición de Switch 2.
Para mí, el legado de Switch 1 ha sido (aparte de muchísimas horas de diversión) una pila importante de juegos que todavía tengo pendientes de jugar. Todo apunta a que el legado de Switch 2 va a ser bastante más escueto en ese sentido, y también bastante más económico.