Juana Rivas, el hilo de seguimiento del caso

@Schwefelgelb mucho al principio era de donaciones (actualmente no creo que ya haya tanta gente que le done) y supongo que de asociaciones de estas que la ayudan, yo siempre lo he dicho si acaba en la carcel no va a ser por lo de los niños si no por no llevar un buen control de ese dinero
Buenas noticias, Juana no podrá volver a visitar al menor en España, tendrá que ser siempre en Italia. Espero que sean visitas supervisadas.

https://telegra.ph/La-justicia-italiana ... AD-11-04-2
Esperemos que el pequeño pueda llevar una vida decente.
Schwefelgelb escribió:Buenas noticias, Juana no podrá volver a visitar al menor en España, tendrá que ser siempre en Italia. Espero que sean visitas supervisadas.

https://telegra.ph/La-justicia-italiana ... AD-11-04-2

Los jueces italianos se han hartado de gilipolleces
El hijo mayor de Juana Rivas en el juicio en Italia: “Viví un infierno. Muchas veces mi padre intentó quitarme la vida”
https://elpais.com/sociedad/2026-02-26/el-hijo-mayor-de-juana-rivas-en-el-juicio-en-italia-vivi-un-infierno-muchas-veces-mi-padre-intento-quitarme-la-vida.html


Tiene muro de pago que se puede leer en modo lectura. Copio algunos fragmentos:
Antes del chico ha prestado declaración su madre, Juana Rivas, durante casi dos horas, pero ha sido un testimonio a ratos caótico. Estaba muy nerviosa y a veces no conseguía contener las lágrimas. De hecho, ha pedido declarar con un biombo delante para no tener que ver a su expareja mientras hablaba.

El juez ha estado a punto de perder la paciencia en algunos momentos y ha pedido varias veces a Rivas que no gesticulara: “¡Esto no es un teatro, es un proceso!”.

El chico, que ahora tiene 19 años, ha dicho que no tenía problema en hablar delante de su padre y que podían quitar el biombo.

Ha narrado constantes agresiones en arrebatos de ira de su padre, a menudo por asuntos banales.

Gabriel ha enumerado intentos de estrangulamiento, golpes contra muebles, con el teléfono de la ducha, arrastrarles por las piernas por las escaleras, castigos desproporcionados como dejarles fuera de casa toda la noche (vivían en el campo), o encerrados en una habitación durante horas sin comer ni beber.

En otro episodio, sostiene, su padre cogió un cuchillo. “Me dijo: ‘Prueba a hacer los jueguecitos de tu madre y te corto los dedos”. Ha indicado que tenía miedo de “que dijera la verdad a alguien”. “Decía siempre que era el teatro de mi madre. Que no contara mis vivencias, lo que me pasaba a mí y a Daniel. Decía que mi madre me manipulaba. Me habría ayudado hablar antes, pero temía por mi vida, tenía que haber hablado”.

A preguntas de la defensa, sobre los informes periciales aportados en la causa civil de la custodia, en los que no se mencionan nunca agresiones, el joven ha respondido: “Cada vez que iba a una psicóloga tenía miedo de decir la verdad, porque el día antes mi padre me asustaba”.
Oh shit, here we go again.

Y lo que dije, el hijo mayor, aún peor que la madre, aunque no tiene la culpa de haber tenido una madre manipuladora que le ha convertido en ello. Lo de que solo aparecieran lesiones cuando estaban con ella, con tiempos de evolución incompatibles de haber sido realizados por Arcuri, incluido sospechas de un abuso sexual que tapó la madre, lo dejamos para otro día.

Por suerte parece que la justícia italiana está tan al día del caso como la española y no le está dejando hacer el teatrillo.
Vamos que el hijo cuenta más o menos lo mismo que dice la madre que le hacía a ella arcuri como arrastrarla por el pelo por todo el pueblo

y que todo esto en todos los años servicios sociales estaban siguiendo el caso no vieran nada sobre todo ni un vecino escuchaba gritos

y para acabar acordaros cuando juana tuvo de nuevo el derecho de visitar a sus hijos siempre al final de la visita los llevaba al médico y ninguno veía nada que ahora parece todo el mundo está contra él solo falta que diga que el padre tiene amenazados a todo el mundo
mrbastante escribió:
El hijo mayor de Juana Rivas en el juicio en Italia: “Viví un infierno. Muchas veces mi padre intentó quitarme la vida”
https://elpais.com/sociedad/2026-02-26/el-hijo-mayor-de-juana-rivas-en-el-juicio-en-italia-vivi-un-infierno-muchas-veces-mi-padre-intento-quitarme-la-vida.html


Tiene muro de pago que se puede leer en modo lectura. Copio algunos fragmentos:
Antes del chico ha prestado declaración su madre, Juana Rivas, durante casi dos horas, pero ha sido un testimonio a ratos caótico. Estaba muy nerviosa y a veces no conseguía contener las lágrimas. De hecho, ha pedido declarar con un biombo delante para no tener que ver a su expareja mientras hablaba.

El juez ha estado a punto de perder la paciencia en algunos momentos y ha pedido varias veces a Rivas que no gesticulara: “¡Esto no es un teatro, es un proceso!”.

El chico, que ahora tiene 19 años, ha dicho que no tenía problema en hablar delante de su padre y que podían quitar el biombo.

Ha narrado constantes agresiones en arrebatos de ira de su padre, a menudo por asuntos banales.

Gabriel ha enumerado intentos de estrangulamiento, golpes contra muebles, con el teléfono de la ducha, arrastrarles por las piernas por las escaleras, castigos desproporcionados como dejarles fuera de casa toda la noche (vivían en el campo), o encerrados en una habitación durante horas sin comer ni beber.

En otro episodio, sostiene, su padre cogió un cuchillo. “Me dijo: ‘Prueba a hacer los jueguecitos de tu madre y te corto los dedos”. Ha indicado que tenía miedo de “que dijera la verdad a alguien”. “Decía siempre que era el teatro de mi madre. Que no contara mis vivencias, lo que me pasaba a mí y a Daniel. Decía que mi madre me manipulaba. Me habría ayudado hablar antes, pero temía por mi vida, tenía que haber hablado”.

A preguntas de la defensa, sobre los informes periciales aportados en la causa civil de la custodia, en los que no se mencionan nunca agresiones, el joven ha respondido: “Cada vez que iba a una psicóloga tenía miedo de decir la verdad, porque el día antes mi padre me asustaba”.


Y ni una sola prueba de las innumerables palizas, qué curioso...
Hereze no podrá escribir en este subforo hasta dentro de 15 horas
Claro que sí y todo eso en una época donde los servicios sociales visitaban a menudo a esa familia sin que ni uno solo alertara de todo eso.

Madre mía el destrozo que le ha hecho esta mujer a ese chaval, ese ya está perdido y a saber como acabará
Lo tengo claro, tanto el chaval como la madre viven de esto, no se les conoce trabajo alguno, viven de pagas, de ayudas, de afines, de acólitos y de los medios...
Cómo dice el refrán, el dato mata al relato. pero como las leyes españolas solo tienen en cuenta el relato cuando se trata de una mujer, y así nos va. ¬_¬
Na, de toda la vida el relato mata al dato, por eso insisten tanto en ello.
Lo ha manipulado a conciencia y con ganas al mayor.

Qué lastima que no pille cárcel con las presas comunes.
yo me abstendria de juicios de valor y me remitiria a las pruebas periciales y sentencias judiciales.

en juicios de valor esta claro que cada uno se basa en el relato que le interesa mantener / imponer.
GXY escribió:yo me abstendria de juicios de valor y me remitiria a las pruebas periciales y sentencias judiciales.

en juicios de valor esta claro que cada uno se basa en el relato que le interesa mantener / imponer.


Se han puesto por aquí las sentencias contra la madre, no es que sea opinión personal.
GXY escribió:yo me abstendria de juicios de valor y me remitiria a las pruebas periciales y sentencias judiciales.

en juicios de valor esta claro que cada uno se basa en el relato que le interesa mantener / imponer.

Se han puesto ya a lo largo del hilo y se han comentado de pasada.

La evolución de los moratones mostrados los volvía incompatibles con que los hubiera cometido Arcuri. Y siempre denunciaba el último día.
GXY escribió:yo me abstendria de juicios de valor y me remitiria a las pruebas periciales y sentencias judiciales.

en juicios de valor esta claro que cada uno se basa en el relato que le interesa mantener / imponer.


Eso es cierto, pero en este caso, ya se ha comentado la capacidad de manipulación que tiene Juana Rivas:
https://www.elotrolado.net/hilo_juana-rivas-el-hilo-de-seguimiento-del-caso_2241885_s4400#p1756098655
https://www.elotrolado.net/hilo_juana-rivas-el-hilo-de-seguimiento-del-caso_2241885_s4450#p1756103053
https://www.elotrolado.net/hilo_juana-rivas-el-hilo-de-seguimiento-del-caso_2241885_s4450#p1756101519

El niño pequeño, antes del último secuestro, en diciembre de 2024, estaba encantado con el padre y decía que le quería mucho. Tras pasar varios meses con la madre e incomunicado del padre y de psicólogos, el niño decía que su padre le quería matar. Llegó a escribir una carta a Save the Children y otros organismos internacionales para no volver con su padre:
https://www.elotrolado.net/hilo_juana-rivas-el-hilo-de-seguimiento-del-caso_2241885_s4450#p1756102192

Cuando volvió con él y se alejó de la madre, todo volvió a la normalidad:
https://www.elmundo.es/espana/2025/08/03/688df4c2fdddffd53d8b4576.html
Imagen

Siempre tras pasar una temporada con la madre, los niños afirman maltratos psicológicos y físicos del padre que ni psicólogos ni médicos son capaces de ver. En cambio en el primer secuestro por el que condenaron a Juana Rivas, el niño pequeño apareció con lesiones compatibles con una violación anal. La madre pidió que no se investigase. Hay personas (casi siempre mujeres) que tienen una capacidad de manipulación increible.
todo eso quien ha de determinarlo es el juez. nosotros por nuestra parte, lo mas que podemos es elucubrar con la informacion de que disponemos. (que es basicamente de lo que va el hilo).

tampoco olvidemos que ni siquiera en el proceso judicial esta "todo" lo acontecido, menos aun fuera de el, ya sea en medios de comunicacion o redes sociales.
Otor testimonio que apunta al SAP

La trabajadora social que visitó durante años a los hijos de Juana Rivas, al juez: "Gabriel me dijo que su padre nunca le había pegado"

La mujer, que lleva visitando a Daniel Arcuri desde 2019 todas las semanas en casa de su padre, descarta ninguna agresión a los menores y dice que el niño está "feliz" y no quiere volver con su madre

Sucedió una tarde de finales de 2019. La trabajadora social Ivana Napoli, empleada del Ayuntamiento de Carloforte, en Cerdeña, acompañaba a los hijos de Juana Rivas y Francesco Arcuri con su madre.

La trabajadora social llevaba unos meses visitando el hogar de Arcuri dos veces por semana para cumplir la orden del tribunal civil que le había otorgado la custodia de los menores al padre, y que no sólo había declarado a la madre perniciosa para sus hijos por no saber distinguir su interés propio del de ellos, sino que la había obligado a tratarse, en España, por este motivo.

La función de Napoli era simple: asegurarse de que la convivencia de los menores con el padre era la mejor posible. La sentencia civil de 2018, durísima con la madre, también había detectado dificultades del padre para ejercer como tal en ocasiones, por la interferencia en su relación con sus hijos del conflicto entre los padres. Así, Napoli había comenzado en 2019 a cumplir ese mandato, visitando cada semana en dos ocasiones, habitualmente por espacio de dos horas, la casa de Arcuri, Daniel (cinco años en ese momento) y Gabriel (12 años).

La anécdota que Napoli ha relatado ahora a otro juez, esta vez penal, la semana pasada, tuvo lugar una tarde de ese mismo año, cuando llevaba apenas unos meses visitando a padre e hijos.

Un año antes, el diario español ABC había publicado tres "cartas" en que Gabriel Arcuri denunciaba incontables vejaciones por parte del padre sobre los dos menores. La Fiscalía italiana ya entonces archivaba todas las denuncias de la madre contra el padre por presuntas agresiones a los niños. El motivo: o llegaban sin parte de lesiones, o el parte no denotaba la presunta lesión, o apenas las acompañaban fotos que no mostraban ningún maltrato.

Rivas había sido ya condenada por secuestrar a sus hijos en España y todos entendían en Cerdeña que buscaba recuperarlos por la vía de denuncias instrumentales. Además, el tribunal civil italiano había determinado que Gabriel, quien más había sufrido la sustracción de 2017 (cuando tenía 11 años), había 'comprado' a la madre su papel de víctima ante Arcuri, y que simplemente estaba diciéndole a Rivas lo que quería oír para mantener el vínculo.

Pero aquellas "cartas" eran, no obstante alarmantes, así que Napoli aprovechó una ocasión que tuvo a solas con el chico, al llevarle en coche al encuentro de su madre, para preguntarle si su padre le había maltratado alguna vez. Si lo que Gabriel había escrito, y ABC publicado, era cierto.

"Me dijo que no, que nunca le había pegado", relató Napoli el jueves pasado ante el juez penal que, al fin, después de que un fiscal jefe tomara la causa, juzga ahora a Arcuri por cuatro presuntas agresiones a sus hijos en esos años, 2019 y 2020.

Napoli -que a continuación habló al menor sobre la importancia de "decir siempre la verdad"- lo contó el jueves pasado ante el tribunal, como ejemplo de lo que siempre percibió alrededor de los menores: un padre con mejor o peor carácter, pero centrado en cuidarles, y una madre que presionaba para que los menores acusaran al otro progenitor de hechos que no habían sucedido.

Napoli, que aún hoy, siete años después, sigue visitando a Daniel en casa de Francesco Arcuri, y que declaró también al juez que el niño está "feliz" y no quiere volver con su madre, contó otra situación esta vez con el hijo pequeño de la pareja, que tiene hoy 12 años.

Daniel, en otro momento de esos años, le dijo un día a la trabajadora social, sin Arcuri presente: "Tengo que decirte un secreto". Napoli se acercó. Y el niño le contó, tal y como ella declaró la semana pasada ante el juez, que su madre le decía que si quería salvar a mamá "tenía que decir que papá le pegaba" a él. Y que no sólo se lo decía ella, sino también otras personas a su alrededor, e incluso "abogados".

Napoli ha declarado ahora también al juez que nunca, visitando el hogar familiar dos veces por semana durante años -ahora va una vez por semana-, había visto "marcas" en el cuerpo de los niños, por lo que jamás entendió la necesidad de protegerlos del padre.

En cambio, explicó, sí había tenido que pedir en muchas ocasiones visitas protegidas para la madre, en orden a que Rivas viera a los niños en puntos de encuentro familiar, supervisados por psicólogos o trabajadores sociales, para proteger a los menores de las situaciones que la propia Napoli advertía entre su madre y ellos.

Napoli también entró a narrar cómo vivió uno de los episodios ahora denunciados: la bofetada que Arcuri le propinó a Gabriel cuando este tenía 16 años, y que el padre jamás ha negado. "Es la única vez que le pegué, pero también es verdad que él me intentó agredir", ha admitido varias veces Arcuri.

Según la denuncia, la agresión de su padre fue tal que el chico quedó con "marcas en la cara" y luego denunció los hechos ante Napoli. Sin embargo la trabajadora social narró los hechos de forma muy distinta.

Cuando ella llegó a casa, explicó al juez la semana pasada, Arcuri le contó su versión de lo sucedido: tras una discusión, el padre había dado un bofetón al hijo -los psicólogos forenses advertían en sus informes de que Arcuri no podía en ocasiones ejercer como progenitor porque Gabriel se amparaba en el conflicto entre sus padres-, y el menor "intentó agredirle", por lo que el padre salió del coche en que ambos estaban.

Tras escuchar la versión de Arcuri, la trabajadora social acudió al hijo a recoger la suya. Y era la misma. Napoli agregó que Gabriel, al contrario de lo que él asegura, no tenía ninguna marca en la cara.

También declaró en la misma sesión, el jueves 12 pasado, la pediatra que trató a los menores durante sus primeros años de vida. La profesional dijo haber visto a los niños, en ese tiempo, entre seis y siete veces al año, dependiendo de las ocasiones. Aseguró que jamás ninguno de ellos le habló de maltrato, y que jamás vio ninguna marca en ninguno de ellos.

Declaró igualmente ante el juez una representante de una asociación contra la violencia de género que solía acompañar a Juana Rivas en sus visitas a Cerdeña cuando viajaba a visitar a sus dos hijos en esa época, llamada Bruna Biondo. Según ella, los menores manifestaban constantemente, cuando estaban con Rivas, miedo por volver con su padre y aseguraban que Arcuri les pegaba.

En realidad, los menores han manifestado eso en muchas ocasiones estando con su madre. La última y más sonada fue la protagonizada por Daniel cuando la Justicia española obligó a Rivas a devolverle al niño el verano pasado, en Granada.

En el primer intento, el 22 de julio, Rivas y su consejera áulica, Francisca Granados, entraron al Punto de Encuentro Familiar en Granada dejando al menor fuera, gritándole a la prensa y a los activistas congregados: "Me va a matar, mi padre me va a matar". Las trabajadoras sociales del propio centro juzgaron su actitud impostada, y la juez obligó a que volviera con su padre, cosa que sucedió tres días después.

Ahora el niño está de nuevo "feliz" con Arcuri, como ha podido constatar los servicios públicos que le monitorizan, y ha vuelto a quejarse en Italia de los intentos de manipulación de su madre y su entorno, comenzando por Rivas e incluyendo a Granados.

En realidad, esas actitudes las han explicado las tres sentencias civiles italianas que hasta ahora le han otorgado siempre la custodia de los niños a Arcuri, incluso aunque Gabriel decidió con 16 años irse a vivir con su madre en Granada, al, entendieron los jueces, preferir su estilo educativo.

Dichas sentencias, apoyadas en testimonios como el de Napoli, siempre han entendido que Rivas anteponía su conflicto con Arcuri y su presunta condición de víctima a su relación con los menores, por lo que en ocasiones estos -en las cartas de Gabriel o con Daniel llorando teatralmente en Granada- han respondido a la demanda de su madre de acusar a su padre.

Tanto Rivas como Gabriel declararon en ese sentido en el juicio a Arcuri por las presuntas cuatro agresiones de entre 2019 y 2020. Acusaciones que, en todo caso, ya fueron descartadas tanto por el tribunal civil, que otorgó de nuevo a custodia de Daniel al padre en febrero pasado, como la Fiscalía de Menores, que un mes antes certificó que el niño, retenido por su madre en España, debía volver a Italia.

Por esa retención, precisamente, hay un procedimiento abierto por sustracción en los juzgados de Granada. Si Rivas fuera condenada de nuevo habría de cumplir además la pena de dos años y medio de la que fue indultada por el Gobierno de Pedro Sánchez, al haber reincidido dentro del periodo de cuatro años desde la primera condena.
Valmont escribió:Otor testimonio que apunta al SAP

La trabajadora social que visitó durante años a los hijos de Juana Rivas, al juez: "Gabriel me dijo que su padre nunca le había pegado"

La mujer, que lleva visitando a Daniel Arcuri desde 2019 todas las semanas en casa de su padre, descarta ninguna agresión a los menores y dice que el niño está "feliz" y no quiere volver con su madre

Sucedió una tarde de finales de 2019. La trabajadora social Ivana Napoli, empleada del Ayuntamiento de Carloforte, en Cerdeña, acompañaba a los hijos de Juana Rivas y Francesco Arcuri con su madre.

La trabajadora social llevaba unos meses visitando el hogar de Arcuri dos veces por semana para cumplir la orden del tribunal civil que le había otorgado la custodia de los menores al padre, y que no sólo había declarado a la madre perniciosa para sus hijos por no saber distinguir su interés propio del de ellos, sino que la había obligado a tratarse, en España, por este motivo.

La función de Napoli era simple: asegurarse de que la convivencia de los menores con el padre era la mejor posible. La sentencia civil de 2018, durísima con la madre, también había detectado dificultades del padre para ejercer como tal en ocasiones, por la interferencia en su relación con sus hijos del conflicto entre los padres. Así, Napoli había comenzado en 2019 a cumplir ese mandato, visitando cada semana en dos ocasiones, habitualmente por espacio de dos horas, la casa de Arcuri, Daniel (cinco años en ese momento) y Gabriel (12 años).

La anécdota que Napoli ha relatado ahora a otro juez, esta vez penal, la semana pasada, tuvo lugar una tarde de ese mismo año, cuando llevaba apenas unos meses visitando a padre e hijos.

Un año antes, el diario español ABC había publicado tres "cartas" en que Gabriel Arcuri denunciaba incontables vejaciones por parte del padre sobre los dos menores. La Fiscalía italiana ya entonces archivaba todas las denuncias de la madre contra el padre por presuntas agresiones a los niños. El motivo: o llegaban sin parte de lesiones, o el parte no denotaba la presunta lesión, o apenas las acompañaban fotos que no mostraban ningún maltrato.

Rivas había sido ya condenada por secuestrar a sus hijos en España y todos entendían en Cerdeña que buscaba recuperarlos por la vía de denuncias instrumentales. Además, el tribunal civil italiano había determinado que Gabriel, quien más había sufrido la sustracción de 2017 (cuando tenía 11 años), había 'comprado' a la madre su papel de víctima ante Arcuri, y que simplemente estaba diciéndole a Rivas lo que quería oír para mantener el vínculo.

Pero aquellas "cartas" eran, no obstante alarmantes, así que Napoli aprovechó una ocasión que tuvo a solas con el chico, al llevarle en coche al encuentro de su madre, para preguntarle si su padre le había maltratado alguna vez. Si lo que Gabriel había escrito, y ABC publicado, era cierto.

"Me dijo que no, que nunca le había pegado", relató Napoli el jueves pasado ante el juez penal que, al fin, después de que un fiscal jefe tomara la causa, juzga ahora a Arcuri por cuatro presuntas agresiones a sus hijos en esos años, 2019 y 2020.

Napoli -que a continuación habló al menor sobre la importancia de "decir siempre la verdad"- lo contó el jueves pasado ante el tribunal, como ejemplo de lo que siempre percibió alrededor de los menores: un padre con mejor o peor carácter, pero centrado en cuidarles, y una madre que presionaba para que los menores acusaran al otro progenitor de hechos que no habían sucedido.

Napoli, que aún hoy, siete años después, sigue visitando a Daniel en casa de Francesco Arcuri, y que declaró también al juez que el niño está "feliz" y no quiere volver con su madre, contó otra situación esta vez con el hijo pequeño de la pareja, que tiene hoy 12 años.

Daniel, en otro momento de esos años, le dijo un día a la trabajadora social, sin Arcuri presente: "Tengo que decirte un secreto". Napoli se acercó. Y el niño le contó, tal y como ella declaró la semana pasada ante el juez, que su madre le decía que si quería salvar a mamá "tenía que decir que papá le pegaba" a él. Y que no sólo se lo decía ella, sino también otras personas a su alrededor, e incluso "abogados".

Napoli ha declarado ahora también al juez que nunca, visitando el hogar familiar dos veces por semana durante años -ahora va una vez por semana-, había visto "marcas" en el cuerpo de los niños, por lo que jamás entendió la necesidad de protegerlos del padre.

En cambio, explicó, sí había tenido que pedir en muchas ocasiones visitas protegidas para la madre, en orden a que Rivas viera a los niños en puntos de encuentro familiar, supervisados por psicólogos o trabajadores sociales, para proteger a los menores de las situaciones que la propia Napoli advertía entre su madre y ellos.

Napoli también entró a narrar cómo vivió uno de los episodios ahora denunciados: la bofetada que Arcuri le propinó a Gabriel cuando este tenía 16 años, y que el padre jamás ha negado. "Es la única vez que le pegué, pero también es verdad que él me intentó agredir", ha admitido varias veces Arcuri.

Según la denuncia, la agresión de su padre fue tal que el chico quedó con "marcas en la cara" y luego denunció los hechos ante Napoli. Sin embargo la trabajadora social narró los hechos de forma muy distinta.

Cuando ella llegó a casa, explicó al juez la semana pasada, Arcuri le contó su versión de lo sucedido: tras una discusión, el padre había dado un bofetón al hijo -los psicólogos forenses advertían en sus informes de que Arcuri no podía en ocasiones ejercer como progenitor porque Gabriel se amparaba en el conflicto entre sus padres-, y el menor "intentó agredirle", por lo que el padre salió del coche en que ambos estaban.

Tras escuchar la versión de Arcuri, la trabajadora social acudió al hijo a recoger la suya. Y era la misma. Napoli agregó que Gabriel, al contrario de lo que él asegura, no tenía ninguna marca en la cara.

También declaró en la misma sesión, el jueves 12 pasado, la pediatra que trató a los menores durante sus primeros años de vida. La profesional dijo haber visto a los niños, en ese tiempo, entre seis y siete veces al año, dependiendo de las ocasiones. Aseguró que jamás ninguno de ellos le habló de maltrato, y que jamás vio ninguna marca en ninguno de ellos.

Declaró igualmente ante el juez una representante de una asociación contra la violencia de género que solía acompañar a Juana Rivas en sus visitas a Cerdeña cuando viajaba a visitar a sus dos hijos en esa época, llamada Bruna Biondo. Según ella, los menores manifestaban constantemente, cuando estaban con Rivas, miedo por volver con su padre y aseguraban que Arcuri les pegaba.

En realidad, los menores han manifestado eso en muchas ocasiones estando con su madre. La última y más sonada fue la protagonizada por Daniel cuando la Justicia española obligó a Rivas a devolverle al niño el verano pasado, en Granada.

En el primer intento, el 22 de julio, Rivas y su consejera áulica, Francisca Granados, entraron al Punto de Encuentro Familiar en Granada dejando al menor fuera, gritándole a la prensa y a los activistas congregados: "Me va a matar, mi padre me va a matar". Las trabajadoras sociales del propio centro juzgaron su actitud impostada, y la juez obligó a que volviera con su padre, cosa que sucedió tres días después.

Ahora el niño está de nuevo "feliz" con Arcuri, como ha podido constatar los servicios públicos que le monitorizan, y ha vuelto a quejarse en Italia de los intentos de manipulación de su madre y su entorno, comenzando por Rivas e incluyendo a Granados.

En realidad, esas actitudes las han explicado las tres sentencias civiles italianas que hasta ahora le han otorgado siempre la custodia de los niños a Arcuri, incluso aunque Gabriel decidió con 16 años irse a vivir con su madre en Granada, al, entendieron los jueces, preferir su estilo educativo.

Dichas sentencias, apoyadas en testimonios como el de Napoli, siempre han entendido que Rivas anteponía su conflicto con Arcuri y su presunta condición de víctima a su relación con los menores, por lo que en ocasiones estos -en las cartas de Gabriel o con Daniel llorando teatralmente en Granada- han respondido a la demanda de su madre de acusar a su padre.

Tanto Rivas como Gabriel declararon en ese sentido en el juicio a Arcuri por las presuntas cuatro agresiones de entre 2019 y 2020. Acusaciones que, en todo caso, ya fueron descartadas tanto por el tribunal civil, que otorgó de nuevo a custodia de Daniel al padre en febrero pasado, como la Fiscalía de Menores, que un mes antes certificó que el niño, retenido por su madre en España, debía volver a Italia.

Por esa retención, precisamente, hay un procedimiento abierto por sustracción en los juzgados de Granada. Si Rivas fuera condenada de nuevo habría de cumplir además la pena de dos años y medio de la que fue indultada por el Gobierno de Pedro Sánchez, al haber reincidido dentro del periodo de cuatro años desde la primera condena.

Y hace tres semanas, el hijo mayor declaró que el padre les agredía:

https://www.rtve.es/noticias/20260226/h ... 5393.shtml

Es evidente que la historia como poco, es rocambolesca, con cada uno dando su versión de los hechos.
@Serkenobi el mayor es más mal bicho que la madre, aunque no tiene culpa, de eso va la alienación parental. Y el menor iba en camino, por suerte los jueces ya estaban sobre aviso.
Hereze no podrá escribir en este subforo hasta dentro de 15 horas
Serkenobi escribió:
Valmont escribió:Otor testimonio que apunta al SAP

La trabajadora social que visitó durante años a los hijos de Juana Rivas, al juez: "Gabriel me dijo que su padre nunca le había pegado"

La mujer, que lleva visitando a Daniel Arcuri desde 2019 todas las semanas en casa de su padre, descarta ninguna agresión a los menores y dice que el niño está "feliz" y no quiere volver con su madre

Sucedió una tarde de finales de 2019. La trabajadora social Ivana Napoli, empleada del Ayuntamiento de Carloforte, en Cerdeña, acompañaba a los hijos de Juana Rivas y Francesco Arcuri con su madre.

La trabajadora social llevaba unos meses visitando el hogar de Arcuri dos veces por semana para cumplir la orden del tribunal civil que le había otorgado la custodia de los menores al padre, y que no sólo había declarado a la madre perniciosa para sus hijos por no saber distinguir su interés propio del de ellos, sino que la había obligado a tratarse, en España, por este motivo.

La función de Napoli era simple: asegurarse de que la convivencia de los menores con el padre era la mejor posible. La sentencia civil de 2018, durísima con la madre, también había detectado dificultades del padre para ejercer como tal en ocasiones, por la interferencia en su relación con sus hijos del conflicto entre los padres. Así, Napoli había comenzado en 2019 a cumplir ese mandato, visitando cada semana en dos ocasiones, habitualmente por espacio de dos horas, la casa de Arcuri, Daniel (cinco años en ese momento) y Gabriel (12 años).

La anécdota que Napoli ha relatado ahora a otro juez, esta vez penal, la semana pasada, tuvo lugar una tarde de ese mismo año, cuando llevaba apenas unos meses visitando a padre e hijos.

Un año antes, el diario español ABC había publicado tres "cartas" en que Gabriel Arcuri denunciaba incontables vejaciones por parte del padre sobre los dos menores. La Fiscalía italiana ya entonces archivaba todas las denuncias de la madre contra el padre por presuntas agresiones a los niños. El motivo: o llegaban sin parte de lesiones, o el parte no denotaba la presunta lesión, o apenas las acompañaban fotos que no mostraban ningún maltrato.

Rivas había sido ya condenada por secuestrar a sus hijos en España y todos entendían en Cerdeña que buscaba recuperarlos por la vía de denuncias instrumentales. Además, el tribunal civil italiano había determinado que Gabriel, quien más había sufrido la sustracción de 2017 (cuando tenía 11 años), había 'comprado' a la madre su papel de víctima ante Arcuri, y que simplemente estaba diciéndole a Rivas lo que quería oír para mantener el vínculo.

Pero aquellas "cartas" eran, no obstante alarmantes, así que Napoli aprovechó una ocasión que tuvo a solas con el chico, al llevarle en coche al encuentro de su madre, para preguntarle si su padre le había maltratado alguna vez. Si lo que Gabriel había escrito, y ABC publicado, era cierto.

"Me dijo que no, que nunca le había pegado", relató Napoli el jueves pasado ante el juez penal que, al fin, después de que un fiscal jefe tomara la causa, juzga ahora a Arcuri por cuatro presuntas agresiones a sus hijos en esos años, 2019 y 2020.

Napoli -que a continuación habló al menor sobre la importancia de "decir siempre la verdad"- lo contó el jueves pasado ante el tribunal, como ejemplo de lo que siempre percibió alrededor de los menores: un padre con mejor o peor carácter, pero centrado en cuidarles, y una madre que presionaba para que los menores acusaran al otro progenitor de hechos que no habían sucedido.

Napoli, que aún hoy, siete años después, sigue visitando a Daniel en casa de Francesco Arcuri, y que declaró también al juez que el niño está "feliz" y no quiere volver con su madre, contó otra situación esta vez con el hijo pequeño de la pareja, que tiene hoy 12 años.

Daniel, en otro momento de esos años, le dijo un día a la trabajadora social, sin Arcuri presente: "Tengo que decirte un secreto". Napoli se acercó. Y el niño le contó, tal y como ella declaró la semana pasada ante el juez, que su madre le decía que si quería salvar a mamá "tenía que decir que papá le pegaba" a él. Y que no sólo se lo decía ella, sino también otras personas a su alrededor, e incluso "abogados".

Napoli ha declarado ahora también al juez que nunca, visitando el hogar familiar dos veces por semana durante años -ahora va una vez por semana-, había visto "marcas" en el cuerpo de los niños, por lo que jamás entendió la necesidad de protegerlos del padre.

En cambio, explicó, sí había tenido que pedir en muchas ocasiones visitas protegidas para la madre, en orden a que Rivas viera a los niños en puntos de encuentro familiar, supervisados por psicólogos o trabajadores sociales, para proteger a los menores de las situaciones que la propia Napoli advertía entre su madre y ellos.

Napoli también entró a narrar cómo vivió uno de los episodios ahora denunciados: la bofetada que Arcuri le propinó a Gabriel cuando este tenía 16 años, y que el padre jamás ha negado. "Es la única vez que le pegué, pero también es verdad que él me intentó agredir", ha admitido varias veces Arcuri.

Según la denuncia, la agresión de su padre fue tal que el chico quedó con "marcas en la cara" y luego denunció los hechos ante Napoli. Sin embargo la trabajadora social narró los hechos de forma muy distinta.

Cuando ella llegó a casa, explicó al juez la semana pasada, Arcuri le contó su versión de lo sucedido: tras una discusión, el padre había dado un bofetón al hijo -los psicólogos forenses advertían en sus informes de que Arcuri no podía en ocasiones ejercer como progenitor porque Gabriel se amparaba en el conflicto entre sus padres-, y el menor "intentó agredirle", por lo que el padre salió del coche en que ambos estaban.

Tras escuchar la versión de Arcuri, la trabajadora social acudió al hijo a recoger la suya. Y era la misma. Napoli agregó que Gabriel, al contrario de lo que él asegura, no tenía ninguna marca en la cara.

También declaró en la misma sesión, el jueves 12 pasado, la pediatra que trató a los menores durante sus primeros años de vida. La profesional dijo haber visto a los niños, en ese tiempo, entre seis y siete veces al año, dependiendo de las ocasiones. Aseguró que jamás ninguno de ellos le habló de maltrato, y que jamás vio ninguna marca en ninguno de ellos.

Declaró igualmente ante el juez una representante de una asociación contra la violencia de género que solía acompañar a Juana Rivas en sus visitas a Cerdeña cuando viajaba a visitar a sus dos hijos en esa época, llamada Bruna Biondo. Según ella, los menores manifestaban constantemente, cuando estaban con Rivas, miedo por volver con su padre y aseguraban que Arcuri les pegaba.

En realidad, los menores han manifestado eso en muchas ocasiones estando con su madre. La última y más sonada fue la protagonizada por Daniel cuando la Justicia española obligó a Rivas a devolverle al niño el verano pasado, en Granada.

En el primer intento, el 22 de julio, Rivas y su consejera áulica, Francisca Granados, entraron al Punto de Encuentro Familiar en Granada dejando al menor fuera, gritándole a la prensa y a los activistas congregados: "Me va a matar, mi padre me va a matar". Las trabajadoras sociales del propio centro juzgaron su actitud impostada, y la juez obligó a que volviera con su padre, cosa que sucedió tres días después.

Ahora el niño está de nuevo "feliz" con Arcuri, como ha podido constatar los servicios públicos que le monitorizan, y ha vuelto a quejarse en Italia de los intentos de manipulación de su madre y su entorno, comenzando por Rivas e incluyendo a Granados.

En realidad, esas actitudes las han explicado las tres sentencias civiles italianas que hasta ahora le han otorgado siempre la custodia de los niños a Arcuri, incluso aunque Gabriel decidió con 16 años irse a vivir con su madre en Granada, al, entendieron los jueces, preferir su estilo educativo.

Dichas sentencias, apoyadas en testimonios como el de Napoli, siempre han entendido que Rivas anteponía su conflicto con Arcuri y su presunta condición de víctima a su relación con los menores, por lo que en ocasiones estos -en las cartas de Gabriel o con Daniel llorando teatralmente en Granada- han respondido a la demanda de su madre de acusar a su padre.

Tanto Rivas como Gabriel declararon en ese sentido en el juicio a Arcuri por las presuntas cuatro agresiones de entre 2019 y 2020. Acusaciones que, en todo caso, ya fueron descartadas tanto por el tribunal civil, que otorgó de nuevo a custodia de Daniel al padre en febrero pasado, como la Fiscalía de Menores, que un mes antes certificó que el niño, retenido por su madre en España, debía volver a Italia.

Por esa retención, precisamente, hay un procedimiento abierto por sustracción en los juzgados de Granada. Si Rivas fuera condenada de nuevo habría de cumplir además la pena de dos años y medio de la que fue indultada por el Gobierno de Pedro Sánchez, al haber reincidido dentro del periodo de cuatro años desde la primera condena.

Y hace tres semanas, el hijo mayor declaró que el padre les agredía:

https://www.rtve.es/noticias/20260226/h ... 5393.shtml

Es evidente que la historia como poco, es rocambolesca, con cada uno dando su versión de los hechos.

A ese le tendrían que empurar por falso testimonio
La trabajadora social que ha declarado dice que nunca vio indicios de malos tratos de parte de Arcuri, pero sí presiones para denunciar en falso por parte de Rivas.

https://gaceta.es/espana/una-trabajador ... 0318-0945/
No se que pensáis vosotros, pero para mi hijo mayor quiere hacer lo que quiera y como padre no le deja ya es más firme en la educación dice que el padre lo maltrata y así irse con la madre que le consiente más y tiene más libertad para hacer lo que quiera

Y como no ya salió la maquinaria para dejar mal a esa trabajadora social diciendo cosas como no sabe hacer su trabajo o que arcuri le pago que parece que 8 años de informes como dan la razón a arcuri no vale y únicos válidos son los de España que ya sabemos como se las gastan haciendo informes falsos que todos los años salen noticias sobre eso
4672 respuestas
190, 91, 92, 93, 94