xHerZx escribió:Jason Schrerier, reconocido periodista de Bloomberg y con un reconocido historial de reportajes sobre videojuegos, ha publicado un vídeo hace una hora explicando cómo Xbox ha llegado a esta situación tan chunga.
Creo que este caso tampoco es cualquier cosa que publica un medio y merece la pena escuchar su análisis si os interesa, más allá de debates de foros.
https://youtu.be/wfJ8qreLv8k?si=wFCXC4uqnr2koewH
Pego resumen hecho por Gemini :
Recortes inminentes y "botón de reinicio": Schreier avanza que se avecinan despidos masivos en Xbox tras el cierre del año fiscal (30 de junio). Studios como Compulsion Games, Double Fine y Ninja Theory están en la cuerda floja negociando su futuro (posibles cierres, escisiones o ventas a otros editores).
El choque cultural dentro de Microsoft: Explica que Xbox lidia con prioridades cruzadas (hardware, software y servicios financieros no siempre quieren lo mismo). Además, el sistema de compensación por acciones de Microsoft incentiva a los empleados a mantenerse en sus puestos a largo plazo y "no mover el barco" para asegurar que sus incentivos maduren.
El origen de la caída (2013): Tras el gran éxito de Xbox 360, el lanzamiento de Xbox One bajo Don Mattrick fue un desastre total. Su enfoque multimedia "todo en uno", el requerimiento de conexión online permanente, las restricciones a los juegos usados y el sobreprecio de 100 dólares frente a PS4 por culpa de incluir Kinect de manera obligatoria sentenciaron la generación.
La era Phil Spencer y la apuesta por Game Pass (2014-2017): Al asumir el mando, Spencer vio que los costes de desarrollo se disparaban. Decidió imitar el modelo de software de Microsoft creando una suscripción (Game Pass) en 2017 para tener ingresos recurrentes estables. Para mitigar las bajas ventas de consolas, llevó todos los juegos a PC, acabando de facto con la exclusividad tradicional del ecosistema.
La fiebre de compras (2018-2022): Para alimentar el catálogo de Game Pass, Xbox compró multitud de estudios independientes y dio grandes golpes sobre la mesa: adquirió ZeniMax (Bethesda) por 7.500 millones de dólares en 2020 y, finalmente, Activision Blizzard por casi 70.000 millones en 2022. La promesa inicial a estos estudios era total autonomía y el mandato de hacer "buenos juegos para el servicio", sin la presión de buscar la rentabilidad masiva.
El cambio drástico de rumbo corporativo: La compra de Activision tardó 18 meses en cerrarse por problemas regulatorios. En ese tiempo, el mercado post-pandemia se contrajo, el crecimiento de Game Pass se estancó y Microsoft decidió priorizar inversiones milmillonarias en Inteligencia Artificial. La cúpula directiva de Microsoft (CEO y CFO) cambió las reglas del juego: exigió rentabilidad inmediata a Xbox tras el enorme desembolso.
Consecuencias de la presión financiera: El cambio de prioridades destruyó la estrategia anterior. En solo dos años se han vivido cuatro oleadas de despidos, cierres de estudios premiados (como Tango Gameworks o Arkane Austin), cancelaciones de proyectos millonarios y la decisión de lanzar juegos propios en PlayStation y Nintendo Switch para sanear las cuentas.
El factor humano y la nueva dirección: Schreier destaca la dificultad de crear buen arte o videojuegos de éxito bajo una atmósfera constante de miedo, rumores e incertidumbre sobre despidos. Concluye mencionando que Phil Spencer ha sido reemplazado recientemente por Asha Sharma, una nueva CEO dispuesta a aplicar cambios severos y estructurales en las próximas semanas.