Aunque no dudo de las fuentes de Jason Schreier (el periodista más fiable de la industria) y puede que exista un debate interno en la cúpula de Sony, personalmente no creo que los nipones vayan a abandonar el mercado del PC.
El modelo de triples A no es sostenible, no es viable invertir cientos de millones de dólares en un juego cuyo margen de beneficios en el mejor de los escenarios, suponiendo que la recepción sea extremadamente positiva y las ventas colosales, sea a lo sumo del 5%, situación bastante frecuente, recurrente y habitual en el caso de Sony. Ahí están sus informes financieros como prueba irrefutable de que la división de videojuegos es la que más ingresos genera, pero a su vez, la que menos ganancias obtiene (en ocasiones, incluso por debajo del 5%), porque asumen riesgos exagerada y desproporcionadamente elevados, los cuales cada vez son más difíciles de amortizar porque, sorpresa, han descubierto que han alcanzado prácticamente el techo de ventas en hardware (el ritmo de ventas de Playstation 5 es similar al de Playstation 4 y aún disponiendo de una base de clientes casi equivalente, el rédito es inferior), lo que arroja sólo dos posibles opciones: acometer desarrollos triple A más contenidos, o buscar nuevas vías de financiación para sustentarlos, como es el caso del PC. Y esto no lo digo yo, lo declaró y manifestó Totoki hace unos años.
Todo el mundo recuerda y destaca los grandes éxitos de Sony, pero a su vez tienden a obviar y olvidar aquellos títulos con un rendimiento comercial más discreto, como The Last of Us II, del cuál llevan más de tres años sin actualizar sus cifras de ventas (10 millones de unidades) tras haber costado 220 millones de dólares sólo en términos estrictamente de desarrollo, no siendo extraño que sobrepasara los 300 millones sumándole el marketing...
Hacer lo contrario, sería ir en contra de toda lógica, coherencia y sentido común, hasta compañías que tradicionalmente apostaban por las exclusividades como estrategia (Square Enix), han llegado a la conclusión de que no resulta rentable.
Guste o no, la industria no se rige por las mismas normas que hace 20 años y anclarse en el pasado, negándose a adaptarse a la realidad socioeconómica imperante (el crecimiento del parque de videoconsolas ha alcanzado su límite, el poder adquisitivo es menor y los vidoejuegos deben competir con formas de ocio que pugnan y rivalizan por monopolizar el tiempo y dinero de los consumidores), es un suicidio, perteneciendo a mi juicio el concepto de exclusividad a un pasado caduco y obsoleto que sólo rememoran los más veteranos del lugar, fruto de una edulcorada nostalgia.
¡Saludos!