Algunas señales, todavía demasiado tenues para hacerse ilusiones, de la posible descomposición de la cadena de mando en Irán: mientras el presidente del país en discurso televisado pide disculpas a los países del Golfo y dice que no les atacarán si ellos no atacan, la Guardia Revolucionaria dice que de eso nada y sigue mandando misiles y drones en un claro desmentido. Por otra parte, en el este de Teherán, las milicias parecen ir a lo loco en función de la facción a la que pertenecen, o al menos mostrando descoordinación respecto a órdenes, cadena de mando y objetivos. Corresponsales en el terreno dicen que recuerda un poco a la situación a finales de los 70's, cuando el cambio de régimen.
Si tuviera que apostar lo haría en clave interna no por una caída inmediata del status quo actual porque las armas cortas con que sujetar a la parte de población "hostil" las tiene el gobierno en manos principalmente de la Guardia Revolucionaria, pero sí por una degradación progresiva por zonas y territorios y además relativamente rápida que podría derivar fácilmente en una guerra civil a muchas bandas. En clave externa, cuando baje el stock de misiles, y eso ya empieza a suceder, estancamiento del conflicto: una vez ganada por completo la superioridad aérea por parte de los atacantes los bombardeos dejarán de ser útiles y un gasto como el actual de 900 millones de dólares al día es una sangría insostenible incluso para la economía más potente del mundo. Dado que no habrán tropas sobre el terreno por razones más que evidentes, lo que queda es eso, estancamiento y dejar que Irán se convierta en un estado fallido plagado de estallidos y rebeliones internas. Lo que no necesariamente es una buena noticia, ni para nosotros ni para esa parte de la población que ansía librarse del yugo al que está actualmente sometida.