Amazon ha anunciado el despido de 16.000 empleados, fundamentalmente de oficinas, con el propósito de reducir posiciones intermedias y agilizar sus procesos burocráticos. Estos recortes suponen la mayor oleada de despidos desde hace años, y se suman a los
14.000 puestos eliminados en octubre del año pasado, cuando ya se hablaba de una meta final de 30.000 personas.
Aunque técnicamente esta cifra es modesta si se considera que Amazon tiene más de 1,5 millones de empleados en todo el mundo (la mayoría desempeñando funciones de logística), la combinación de las dos últimas reducciones supone un recorte del 10 % de su personal de oficinas.
Uno de los departamentos afectados es AWS. Allí, empleados Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico involucrados en una iniciativa conocida internamente como
Project Dawn, recibieron hace unos días un correo electrónico enviado accidentalmente antes de tiempo informándoles de que habían perdido su trabajo. Por ahora no ha trascendido el propósito de Project Dawn.
Con los últimos despidos, Amazon ha reducido en gran medida las contrataciones realizadas durante la pandemia, cuando numerosas empresas tecnológicas crecieron de forma desmesurada, solo para tener que emprender poco después una fuerte corrección. A esto se suma la automatización facilitada por las tecnologías de IA, que se están cebando con los puestos administrativos y de programación en las categorías bajas e intermedias.
Según ha señalado Beth Galetti, responsable de recursos humanos de Amazon, esta situación no será "el comienzo de un nuevo ritmo para Amazon", dando a entender que los grandes recortes llegan a su fin. Dicho esto, la compañía sigue buscando ineficiencias en su organigrama, y adelanta que algunos equipos podrán "seguir haciendo ajustes" según consideren adecuado.
Por ahora se desconoce si los recortes afectan también a su división de videojuegos, que
hace poco se desprendió de Amazon Games Montreal, ahora en manos de Ubisoft.