Que te incluyan la versión de PC al comprar la de Xbox no es suficiente, porque muchos usuarios prefieren Steam o incluso optar por la versión de PlayStation, aunque eso los limite a ese hardware y, si lo desean, comprar también la de PC aparte para usar esa versión. No es un problema de Xbox; simplemente hay quien no quiere tener nada dentro de su ecosistema, aunque eso implique gastar más dinero.
Al final, esto viene muy condicionado por la narrativa con la que nos llevan bombardeando años con Xbox.
Un ejemplo reciente es un artículo de hoy de MeriStation que lo resume bastante bien:
2027 será el año de Xbox, palabrita del Niño Jesús.
El tiempo es un círculo plano y la historia de Xbox es el cuento de nunca acabar.
Y claro, esto choca con la realidad: venimos de un año con títulos como Avowed, The Outer Worlds 2, South of Midnight, Oblivion Remastered, Doom: The Dark Ages, Grounded 2, Gears Reloaded o Ninja Gaiden 4. Estamos en otro con Forza Horizon 6, Fable, Halo o Gears: E-Day. Y aun así, el discurso ya se está desplazando a 2027, un año en el que, previsiblemente, llegarían proyectos como Helix junto a juegos como State of Decay 3, Clockwork Revolution, OD o Blade.
El problema es que 2025, 2026 y hasta 2027 ya se están etiquetando como “decepcionantes” bajo ese mismo marco de “este será el año de Xbox, palabrita del niño Jesús”. Y cuando una narrativa se repite tanto, acaba calando. Da igual lo que saque Xbox (consolas, servicios o juegos), porque la opinión al respecto ya esta establecida desde hace tiempo.