Hay que tener en cuenta que las empresas de este sector son muy volátiles en sus cuentas y tienen mucha dependencia del ciclo de lanzamientos de hardware y software. Otra cosa es que en el caso de Microsoft las compras de Bethesda y ABK deberían haber impulsado el negocio y no han hecho lo más mínimo. Les sirvió para maquillar cuatro trimestres y nada más, ahora los relanzamientos propios en PS5 se empiezan a agotar y lo que queda es la realidad, una división a la deriva que va a acabar convirtiéndose en la nueva EA o Activision, sacarán juegos recurrentes de sus sagas superventas con la ley del mínimo esfuerzo e iran echando la persiana a todos aquellos estudios en los que quede algún atisbo de creatividad. A ver lo que tardan en anunciar una nueva ronda de despidos.