Pongamos que pusiste 100 € en la campaña de Kickstarter de Paprium. Sabiendo además que hubo gente que aportó dinero casi a fondo perdido y que, solo con la historia del proyecto, ya se daba por satisfecha aunque nunca recibiera el juego.
A esas personas a las que les gusta que las estafen, al menos una vez al año —para sentirse vivas—, si ponen otros 100 € cada año desde que empezó la campaña, dentro de poco podrán comprarse un Paprium nuevo en eBay.
Moraleja: no hace falta comprar el juego dos veces; basta con aprender la lección la primera. Apoyar un proyecto a ciegas puede salir tan caro que, al final, lo único que te llevas es una buena historia… y la factura.
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