Los que aún no hayáis podido conseguir la edición coleccionista, por favor no disisted en vuestro empeño, porque comprar una edición coleccionista de un videojuego no es una simple transacción comercial...
El día que el repartidor timbra en tu puerta con esa caja del tamaño de un electrodoméstico mediano, la realidad se fragmenta. Sientes un escalofrío que te recorre la columna porque sabes que lo que tienes entre manos no es plástico y cartón, es historia viva. El proceso de apertura es un ritual casi religioso.
Colocarla en la estantería junto al libro de arte de tapa dura transforma instantáneamente tu habitación en una especie de Museo del siglo XXI. Quien entra a tu casa y contempla semejante monumento no ve a un jugador; ve a un mecenas cultural, a una persona que ha entendido el verdadero significado de estar vivo.