El problema que tiene el cine español es quizá un reflejo de la propia sociedad española.
Tuvimos el landismo, durante muchos años el 90% del cine español eran paletos persiguiendo suecas. Acabamos renegando y nos pasamos al extremo contrario, el cine social-político, y así hasta que al final acabó instaurándose entre la gente que el cine español solo hacía películas de la guerra civil. ¿Os acordáis de eso? Pues esa sensación fue la que provocó la tercera ola de cambio, y volvimos de nuevo al cine comercial, esta vez intentando copiar a Hollywood. Pero claro, la industria española no es la americana...
En resumen, el cine español, al igual que gran parte de la sociedad española, no tiene personalidad. Y se deja mangonear, y mucho. Va a volantazos. Hoy estoy en el blanco, mañana en el negro, y nunca estoy satisfecho. Y no olvidemos que hablamos de industria, es decir, los problemas no tienen tanto que ver con los creadores (en todo caso con la casta del cine español, que la hay y desde hace mucho tiempo) sino con la gente que marca el camino y los tiempos. No es casualidad que según la época se financien más películas de un tipo que de otro.