En un momento de caída de popularidad alarmante de Trump con las midterms a la vuelta de la esquina con una previsión de gran pérdida de votos, un intento de asesinato no sirve para otra cosa que no sea hacerle recuperar popularidad y votos.
Y en caso de haberlo matado, serviría para que el trumpismo, en lugar de acabar con el último mandato de Trump, se transmute en un movimiento mucho más masivo y mucho más radicalizado de lo que ya es y perviva a su creador, dando porculo al país y al mundo durante vete a saber cuántos años. Vamos, lo que mismo que va a conseguir Trump en oriente próximo, crear muchos más terroristas y aumentar la radicalización antioccidente en la zona.
No me voy a meter en teorías conspiratorias de un magnicida retarded que ha sido manipulado y guiado por detrás por gente interna a la que le venía bien pillarse un loco antitrump dispuesto a montar una escenita. Se que se ha dado otras veces en la historia, pero yo soy poco creyente en las conspiraciones y a todo en la vida le aplico la navaja de Ockham. En cualquier caso, todos estos intentos de asesinato solo benefician a los intereses del trumpismo.
Por cierto, me ha dado por mirarlo y Trump todavía no es el presidente con más intentos de asesinato. Sigue siéndolo Obama. Lo que pasa es que de la mayoría de los de Obama no se hablaba porque eran paquetes tóxicos o planes que eran interceptados por Inteligencia antes de llegar a ejecutarse. Se comunicaba por protocolo la interceptación y no se le daba más bola. Pero con estos todo el mundo se entera a bombo y platillo porque curiosamente todos los de Trump son siempre más circenses, se ve que Inteligencia trabaja mucho peor que con Obama y no llegan a interceptar a esta gente hasta que están ya en el lugar pegando algún tiro.