El blindaje de Ceuta amenaza con redirigir la migración hacia Canarias"La crisis de Ceuta mantiene a Canarias en el foco de la seguridad fronteriza. El blindaje en la ciudad autónoma tras los acontecimientos del pasado julio, cuando unas 80.000 personas cruzaron la frontera desde Marruecos, amenaza con desplazar la presión migratoria hacia las Islas. Un escenario que tendría especial impacto en un territorio que lleva años afrontando la llegada sostenida de cayucos y pateras a sus costas y que permanece en alerta ante cualquier episodio que pueda poner en jaque su sistema de atención. Y no es una hipótesis aislada. «Un incremento drástico en la presión sobre las ciudades españolas en el norte de África altera directamente la dinámica migratoria atlántica en el Archipiélago, modulada por las complejas alianzas internacionales de España», apunta el estudio Dinámica Ceuta/Canarias, elaborado por la Cátedra Juan Miguel Sanjuán. El análisis establece además una lectura clara sobre la relación entre ambos escenarios: las presiones sobre Ceuta y la ruta canaria - considerada la más mortal del mundo - «no son eventos inconexos, sino vasos comunicantes modulados por alianzas y la geopolítica marroquí».
El cierre o endurecimiento de la frontera de Ceuta no detiene los flujos procedentes del África subsahariana - con especial incidencia en Canarias - ni los del propio Magreb, sino que puede redirigirlos hacia vías menos militarizadas. El informe apunta que el "taponamiento y refuerzo militar" de la verja de Ceuta "desplazará el eje migratorio hacia las costas mauritanas y senegalesas, haciendo los trayectos más mortíferos y complejos de interceptar". Ambos países tienen un peso destacado en los flujos que llegan a las Islas y es precisamente la relación con Mauritania lo que explica en parte la reducción de llegadas a través de la ruta canaria.
Una transferencia de la presiónEl problema de esta transferencia de la presión hacia el Atlántico no se limita al posible aumento de las llegadas a las Islas. La frontera atlántica se extiende a lo largo de "miles de millas cuadradas", lo que dificulta su vigilancia y control. El propio informe apunta a que el cierre del paso por el Estrecho puede llevar a las redes de tráfico de personas a buscar puntos de salida más al sur, obligando a las personas migrantes a afrontar travesías más largas a bordo de embarcaciones precarias y, con ello, a un mayor riesgo durante la ruta.
«Las políticas de la Unión Europea en materia migratoria seguirán siendo las mismas y el objetivo es evitar que lleguen cayucos y pateras», explica el politólogo y profesor de la Universidad Pompeu Fabra Saiba Bayo. Lo ocurrido en Ceuta, añade, es consecuencia de las políticas migratorias europeas y de la cesión de competencias a terceros países que «no tienen responsabilidad con los derechos humanos». La crisis de la ciudad autónoma debe abordarse desde una perspectiva geopolítica, con especial atención a la relación entre España y Marruecos: "No fue algo fortuito y es arriesgado establecer una comparación con Canarias".
Y es precisamente la relación con Marruecos otro de los grandes retos que enfrente Canarias, en particular, y España en general. Rabat se ha consolidado como uno de los países aliados en el control de los flujos migratorios hacia el Archipiélago y la UE financia buena parte de sus mecanismos de control migratorio. Sin embargo, la capacidad de España para «responder a las maniobras migratorias marroquíes está acotada» por sus relaciones con Estados Unidos e Israel, según el análisis. Desde que Washington reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, Marruecos ha reforzado su posición en el tablero geopolítico internacional, respaldado también por la cooperación militar y de inteligencia con Israel.
Las reclamaciones de Marruecos«A la hora de analizar la evolución de los acontecimientos hay que tener en cuenta varios factores. En el caso de Ceuta, comparte frontera con Marruecos y, geográficamente, se encuentra en África», apunta el politólogo. Los flujos migratorios son «difíciles de controlar» y, en el caso de Canarias, las reducciones registradas responden principalmente a las «acciones en los países de origen».
El escenario que plantea el estudio va más allá de la presión migratoria. Mientras Marruecos mantiene sobre Ceuta y Melilla la reivindicación que las presenta como «ciudades ocupadas», Canarias queda expuesta a nuevos episodios de llegadas de cayucos mientras Rabat conserve capacidad para regular la salida de embarcaciones y utilizar los flujos migratorios como herramienta diplomática. A esta dimensión se suma la disputa por el espacio marítimo y sus recursos estratégicos, con el solapamiento de aguas que afectan a zonas como el monte submarino Tropic, donde se localizan reservas de minerales como el telurio y el cobalto."