Irán ya intentó un ataque contra una base británica en Chipre hace unos meses. Como no tuvo éxito se prefirió desviar la mirada, pero tiene sentido movilizar defensas a la zona por si se repite.
Donde también está aumentando la tensión hasta extremos preocupantes es en la relación entre Israel y Turquía. Los turcos están muy molestos por el ataque de Israel a una base militar Siria, territorio donde ambos países buscan aumentar su influencia. Desde que los rebeldes derrocaron a el Asad el nuevo gobierno contó con la ayuda de Turquía como aliada en sustitución de la tradicional de Irán, pero Israel, temerosa de que pudieran convertirse en una nueva amenaza al igual que el tirano ahora exiliado en Moscú, bombardeó en una sola noche todas las instalaciones militares sirias solo un día después de la toma del poder, cortando de raíz toda posibilidad de una Siria armada. La base bombardeada ahora estaba previsiblemente destinada a acoger tropas turcas, aunque tanto Damasco como Estambul lo niegan, pero el mensaje de Netanyahu a Erdogan es claro: que ni se les ocurra a los turcos emprender aventuras en la región, según palabras textuales.
La tensión está yendo en aumento y la posibilidad de un conflicto armado entre ambos países que tan poca simpatía se profesan ( anda Erdogan pidiendo que se detenga de una vez a Netanyahu por crímenes de guerra ) ya no es descartable. Por si acaso el enviado especial estadounidense trata de quitar hierro al asunto diciendo que el ataque era innecesario porque no habían pruebas del despliegue de tropas, seguramente temeroso de que dos de sus aliados en una zona que ya es de por sí un avispero den lugar a una guerra más.