Dejando de lado las burradas de Trump, como la de que se va a quedar con la soberanía de Ormuz tras terminar la guerra, no veo mal un aviso a Omán para ponerlo en su sitio. Insisto en que no debe permitirse ningún tipo de acuerdo que permita cobrar un peaje para pasar por un estrecho, y lo que Omán busca es repartirse el dinero con Irán por el tránsito. El precedente sería más peligroso que las medidas destinadas a evitarlo.
Sea como fuere, ahora también se las tiene con Corea del Sur: acaba de acortar las tradicionales maniobras militares porque dice que Kim Jong Un, el líder de Corea del Norte, le cae bien. Creo que a Estados Unidos ya no le queda un solo aliado tradicional al que no se haya puesto en contra a cambio de no se sabe qué. Y los nuevos, como los mandatarios sudamericanos recién elegidos, ya vemos el nivel que tienen. Esta política absurda la van a pagar muy caro y durante mucho tiempo cuando pase esta ola de estupidez que arrasa el mundo, si es que éste sigue en pie para entonces.