Como ya comenté cuando empezó Arbeloa, esto va a ser un desastre para el Madrid. Porque desde el primer momento ya se veía (y solo se ha ido confirmando) que su plan es marcarse un Zidane/Ancelotti. Darle mucho poder a los jugadores, tenerlos contentos, el poder de la amistad de Ancelotti y sumar el "espíritu espartano" de Mourinho. Pero eso tiene muchos problemas.
El primero que ese espíritu que inculcó Mourinho, el de cerrar filas y "nosotros contra el mundo" pocos entrenadores consiguen inculcarlo a una plantilla como la del Madrid. Ese Mourinho lo consiguió por ser él, por tener delante al Barça de Pep (que eclipsó de tal forma al Madrid que no podían aguantar el sentirse tan ninguneados) y porque el Madrid llevaba tiempo de travesía por el desierto después del fracaso de los galácticos, la era Calderón (pese a las dos ligas) y sobre todo la maldición de octavos. Eso duró un par de temporadas y a la tercera todo saltó por los aires, pero al menos pudo conseguir su objetivo ese par de años. Además ese Madrid tenía a gente como Ramos, Cristiano, Pepe... gente con carácter y carisma que compraban el mensaje y lo transmitían al resto.
Ahora el Madrid ni viene de una mala época (solo un año) ni tampoco tiene ni de lejos la "sangre" que tenía entonces. Y además el que intenta inculcar el mensaje no es Mourinho, quien venía de la época dorada del Chelsea y de ganar el triplete con el Inter. Es un tío que su propia afición llamaba cono, más famoso por lamerle las botas al entrenador y presidente que por su juego, cuyo currículum es entrenar al Castilla unos meses. Como ya dije, si no hacían caso a Xabi Alonso, un tío con mil veces más recorrido y carisma en todos los niveles que Arbeloa, ¿qué esperan con el cono? Súmale que la mayoría de jugadores tienen sangre de horchata o solo buscan su gloria personal, los pocos que se nota que sienten los colores son Asencio (que sigue siendo un don nadie), Vinicius (que sigue perdiéndose en su propio mundo imaginario donde es el protagonista principal y el mártir supremo), Valverde (a la órdenes de su señora) y poco más.
Así que sin conseguir ese espíritu espartano, solo resta darle todo el poder a los jugadores y confiar en que te saquen adelante los partidos. Y eso te servirá contra equipos de medio pelo donde en un intercambio de golpes la mayoría de veces ganará el Madrid, que es quien tiene a los Mbappe, Vinicius y compañía. Y cuando las cosas vayan bien dadas, como contra el Mónaco, pues correrán porque es cómodo. Cuando ganas es fácil correr e ir hacia adelante. Pero claro, eso hasta que te llega un equipo que te propone algo en la pizarra, que sabe tus puntos débiles y tiene una mínima idea de a qué quiere jugar. Y ahí se ven las costuras por todos lados, como hoy.
El Benfica ha barrido al Madrid hasta el punto que el resultado ha sido corto. Porque, sorpresa, el dejar la pizarra a un lado confiando en el poder de la amistad de los jugadores y en tenerlos contentos y felices no sirve de nada ante un rival ordenado y que ha estudiado el partido. Ya puedes ser el Madrid o el Milan de los 80. Y puede dar gracias el Madrid que el partido de hoy haya sido contra el Benfica. Le pilla un Bayern o un Arsenal y le mete tal repaso que entra en los libros de historia. Y es que o se alinean todos los astros o esta va a ser la tónica del equipo lo que resta de temporada. Contra equipos humildes pues va a ganar la mayoría de veces a base de individualidades y golpes contundentes por tener la plantilla que tiene. Pero ante cada rival medio serio y ordenado que se encuentre va a sufrir lo que no está escrito. Pero oye, que por ganarle al Mónaco, al Levante y al Villarreal en caida libre ya eran candidatos a todo y Arbeloa el correcto. A ver qué narrativa inventa el ser superior para que los medios cuenten mañana.