Las modificaciones de leyes en Hungría por parte de Orbán para perpetuarse en el poder están ya ampliamente comentadas, las fuentes adjuntadas y es algo conocido y asumido a niveles incluso oficiales, ya que el propio Parlamento Europeo lo viene denunciando desde hace muchos años. Así que ponernos a debatir si eso era cierto o no tiene cero sentido.
Lo que sí tiene más sentido es analizar cómo ha hecho Peter Magyar para sobreponerse a todo eso y ser capaz de robarle la presidencia a su ex-jefe.
Con el sistema de Orbán, para ganar distritos hay que tener una base de voto unificada, cosa que no había hasta ahora ya que era una oposición fragmentada, con ayuda por supuesto del propio modelo de país de Orbán donde a todo lo que huela a opositor se le hace pantalla opaca y el propio Orbán se encargaba de que hubiese muchos partidos alternativos para dividir ese voto.
Con Magyar nada de esto ha tenido efecto ya que toda la oposición se ha unificado para votarlo a él en masa. Y la pantalla opaca no le ha afectado porque Magyar no inicia su carrera como opositor sino como miembro del partido de Orbán y no es hasta hace solo un año cuando se sale del partido y es a raíz de un escándalo que implica a su ex-mujer de la que se acababa de divorciar. Imposible hacerle pantalla opaca a alguien en este caso, se dan demasiadas casualidades a su favor que impiden que esto tenga un efecto negativo, al menos a corto plazo. Probablemente si Magyar no hubiese ganado ahora, sí le habría afectado para las siguientes. Pero el efecto Magyar ha sido repentino, con potenciadores de voz inusuales, con un origen inesperado (fuego amigo)... Digamos que se ha encontrado la tormenta perfecta.
Una vez estamos en ese escenario que permite a Magyar zafarse de gran parte de lo que a otros les ha impedido durante décadas poder hacerle frente real a Orbán, nos encontramos con la mayor ironía de todo esto. Orbán, con todo el sistema de filtro funcionando sin tormentas perfectas, se sabía ganador siempre aunque fuese por la mínima. De modo que hizo que una victoria por la mínima supusiese una mayoría brutal. De esa forma siempre tendría poder suficiente para hacer lo que quisiese a nivel legislativo. Pero claro, si sucede la tormenta perfecta... Es otro el que se beneficia de ese truco. Y así es cómo Magyar va a tener una mayoría suficiente para hacer lo que le de la gana. Esperemos que la use como se espera, para revertir la autocracia de Orbán.
Como nota de humor, parece que una vez más se confirma que ser amiguete de Trump solo sirve para perder votos. Orbán iba en cabeza en los sondeos antes de la guerra de Irán. Al final Trump con sus tonterías va a conseguir quitarnos de encima a todos los ultraderechistas de la eurozona. Los europeos se han dado cuenta por fin de que Trump es el enemigo Nº1 hoy por hoy. Y por extensión todos los que le siguen el rollo. En España, antes de la guerra de Irán, Sánchez estaba hundido como líder, el PP iba a ganar las próximas elecciones con la gorra y Vox crecía como la espuma. Hoy, Sánchez está más reforzado como líder de lo que lo ha estado en toda la legislatura y como líder en Europa se ha empoderado como nunca antes lo hice otro presidente español, el PP ya no pide adelanto de elecciones y Vox se ha parado en seco. En el mundo ya nadie quiere a Trump y ya nadie quiere a quienes le sigan el rollo a Trump. Tener el apoyo de Naranjito para unas elecciones es ahora mismo muy mal negocio electoral.
De todas formas, yo no canto tanta victoria como está cantando todo el mundo hoy. Tengo serias dudas sobre Magyar. Y espero poco de él a la hora de hacer un cambio relevante en Hungría. Creo y espero que sea un líder menos peligroso, más europeísta, más colaborador y supongo que revertirá algunas de las leyes más autocráticas de Orbán ya que lo han votado para eso, pero tengo serias dudas de hasta qué punto va a revertirlas ya que ahora es a él a quien le benefician... Y sobre el modelo de país que podemos esperar de él me autocito aquí para volver a copiar lo que ya puse sobre quien es Peter Magyar:
Tito_Mel escribió:Se habla poco de que el otro candidato, Magyar, es un ex de Orbán con una intrahistoria de salseo. Ideológicamente son lo mismo. Es como elegir entre Abascal y Ortega Smith.
La única diferencia es que Magyar ahora critica el personalismo antidemocrático de Orbán. Aunque habría que ver hasta qué punto es oportunismo ya que lo defendió y justificó todo hasta hace poco más de 1 año. Justo después de divorciarse, a su mujer, que era ministra de justicia de Orbán, la dimiten por un escándalo de corrupción. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid él se sale del partido y anuncia que se presenta a las elecciones como el último eslabón de la moralidad.
De hecho, el mismo Magyar se define como el Orbán de 1998 (cuando llegó al poder por primera vez). A mi me da toda la pinta de que si gana no tardará mucho en ser el Orbán post-98. Todo esto huele que tira para atrás...
Espero que mejore el deterioro de la instituciones y que acabe con la corrupción, pero ya digo que veo demasiados argumentos para sospechar (de donde viene y de qué cuerda es, la historia de salseo y oportunismo con la que ha llegado hasta aquí, el hecho de que todos los políticos que alcanzan poder suelen ser a la postre más laxos de lo que se esperaba de ellos al verse ahora como los beneficiados...).
Y solo hablando de cómo funciona el sistema. Si entramos en términos de cambios ideológicos en un país retrógrado, espero mucho menos, entre poco y nada, vaya. Siendo de la misma ideología de ultraderecha que Orbán creo que no se puede esperar que Hungría vaya a ser con Magyar un país más abierto. No creo que las personas no normativas vayan a estar mejor, gays, lesbianas, trans... No creo que las mujeres vayan a estar mejor. No creo que todo aquel de un color de piel diferente o de una religión diferente vayan a estar mejor. No creo que los servicios públicos vayan a estar mejor. No creo que la educación vaya a dejar de estar ideologizada. Etc...
Así que... Sí, hoy nos hemos quitado de encima a un buen grano de pus que llevaba tiempo jodiéndonos en la UE. Pero creo que eso de que hoy sea el inicio de un cambio radical para los húngaros me parece que no va a ser tan radical como muchos creen. Estarán mejor, pero seguirán muy lejos de estar bien. Me alegro, pero moderadamente y con reservas.