No se puede expulsar a nadie de la Alianza Atlántica en contra de su voluntad. Sencillamente no está contemplado en las normas, de igual modo que no se puede expulsar a nadie de la Unión Europea, por poner un ejemplo similar.
Lo que sí podría ocurrir es que siendo Estados Unidos quien tiene la sartén por el mango los países que considere "díscolos" por no plegarse a su voluntad se vean relegados o marginados, como se hizo por ejemplo con Turquía, dejando de compartir información sensible, no invitando a ejercicios conjuntos, etc. Ahora bien, cuando los países rebeldes son mayoría ( España, Reino Unido, Francia, Italia, Alemania... todos los que se han negado a permitir el uso de bases compartidas para la campaña en Irán ), uno puede preguntarse si tales acciones de castigo tienen sentido. Otra cosa sería que Estados Unidos abandonara la OTAN, pero eso tendría que pasar por Congreso y Senado y es harto complicado que tal decisión obtuviera apoyos suficientes ni tan siquiera entre los propios republicanos afines a Trump.
Ahora bien, lo que no sería descartable en el caso de España serían las presiones del resto de socios por el gasto en Defensa. Todos recordamos la vergonzante actitud de Canciller Merz sentado en la Casa Blanca frente a Trump, calladito cuando el energúmeno naranja ponía verde al Gobierno español. Actitud que fue severamente recriminada por el propio Presidente alemán. Pero también es cierto que Alemania ha sido el país que más decididamente ha apostado por la mejora de su ejército, con una inversión multimillonaria para hacer frente a Rusia que resulta ya de por sí complicada de "vender" a la opinión pública. Maldita la gracia que hace al resto de países ver como ellos hacen el esfuerzo de asumir el desgaste mientras otros echan agua al fuego pero quieren aprovecharse del calor.
Con ello no quiero decir que lo del 5 % requerido de gasto en defensa ( en cuanto a la cifra en sí ) no sea una falacia sacada de un sombrero de mago, pero es evidente que si Europa quiere ser autosuficiente en este sentido - y la alternativa podemos imaginarla cada vez que miramos a Ucrania - tampoco son de recibo actitudes de rechazo frontales y poco razonadas a un incremento del gasto militar, que puede ser progresivo y ajustado a las capacidades reales de cada país. No como ese Billón y medio que va a destinar U.S.A. este año próximo mientras la gente se muere por no poder pagar un tratamiento médico.