Pues me he puesto a jugar al Final Fantasy XIII. En su momento lo ignoré por completo por las malas críticas de que era más pasillero que el Metro de Barcelona. Pero estaba este y sus dos partes consecuentes (el XIII-2 y el Rayitos) y me dije "pues dale, total por tres o cuatro pavos".
La verdad es que el inicio es tremenda mierda. Entre que es pasillero, que el combate parece automático y que salen una panda de tipos bromeando y la tela de contentos mientras a su alrededor matan peña (así en plan "como mola ser un héroe, neng"), uno se queda un poco ojiplático. Pero la verdad es que mejora y mucho. Seguramente porque realmente no esperaba nada.
Que sí, que a nivel de escenario es lineal. Es ir para delante y deja de contar. Lo cual no es muy distinto de otros JRPGs muy queridos por la peña, que tienen unos escenarios sosos de cojones y con nula exploración (no voy a dar nombres). Reconociendo eso, el combate me ha sorprendido. En cuanto empieza a añadir mecánicas y vez que, en realidad, es más activo de lo que parece, me ha ganado. Es rapidísimo, hasta el punto que un jefe puede matarte en seis segundos, o menos. Muchos combates se ganan con una estrategia muy concreta. Tienes las formaciones, que son como tener un montón de clases por cada personaje y cambiarlas en tiempo real; tienes la barra de tiempo que la puedes gestionar en base a qué eliges usar y a cuándo (no hace falta hacer toda la barra, tu ya me entiende); tienes las invocaciones chungas; tienes el porcentaje de romper guardia para dejar atontao al enemigo; tienes las debilidades y fortalezas de los enemigos. Y, realmente, si no lo utilizas, no te lo pasas. Aquí no vale darle a atacar y ya está.
Llevo como 7 o 8 horas. No es como para dar un veredicto, pero de momento esto no está nada mal. A veces es mejor probar los juegos por uno mismo y no dejarse llevar por lo que se dice.
El que jugaré en breve es el Grime 2, que acaba de salir y está por 22 leuros. Las críticas lo dejan por encima del primero, que para mí es un soulsvania magnífico. Que este sea mejor ha merecido que desembolse el dinero que tenía reservado para la insulina de mi hija.