@jita Yo te diría que mires un poco lo que te ofrece cada sitio. Por ejemplo, a mí me gustó más Miyajima que Takayama, pero es que son muy diferentes. Así que es cuestión de qué te apetezca ver. Porque otros seguro que prefieren Takayama.
Luego depende de tu plan en cada sitio. Por ejemplo, a mí me gusta mucho ver museos. También fui de compras de frikadas. O me vestí de Oiran. Todo eso roba tiempo, así que por eso opté en el primer viaje por ver menos cosas pero estar más días. En aquel momento no tenía en mente volver a Japón en un futuro, pero es que nunca me ha gustado querer abarcar demasiado e ir con prisas.
Además, yo no planeaba el viaje día a día, sino que dividía según las ciudades donde iba a hacer noche (Tokio y Kioto en el primer viaje) y ya desde allí decidía qué me apetecía en cada momento. Si llovía, pues a lo mejor me apetecía mañana de museo y tarde de compras. Que hacía bueno, pues alguna excursión que fuese de naturaleza y mucho paseo. Que me quedaba con ganas de ver algo, pues seguía al día siguiente por donde me quedé. Que no, pues excursión a las afueras. Entonces yo sacrifiqué número de sitios a visitar por libertad dentro de los lugares en los que estuve.
También va a influir si eres de los que visita las cosas en dos segundos o te gusta recrearte en lo que ves. Y de lo que puedas repetir algo sin saturate. Hay gente que solo con compras frikis se podría pasar días y a otros ni les interesa. Algunos ven dos o tres templos y ya tienen suficiente, mientras que otros no se cansan y quieren ver más y más. Todo eso al final va a hacer que le des más importancia a unos lugares que a otros y que igual en una ciudad te sobren días y en otra te falten.
Visitar muchos sitios tiene la ventaja de que no te aburres, no te vas a quedar con la sensación de que tendrías que haber dedicado menos días a un sitio concreto. Pero también es más cansado y puede que algún lugar te hubiese gustado verlo con mayor profundidad. Al final es sopesar y ver qué encaja más contigo.
En mi caso, es que nunca tengo tiempo suficiente para ver todo lo que quiero, siempre hago más planes que días disponibles y voy eligiendo según lo que me apetece. La última vez estuve solo en Tokio (luna de miel) y fueron unos 12 días. Pues se me hizo corto, y eso que era la tercera vez que estaba. Pero entre días que hice escapadas a las afueras (las anteriores veces no tuve tiempo), museos, quedar con amigos, compras... al final me quedó mucho por ver.