Sigo pegándole duro al Elden Ring (Ayer tuve dos sesiones de 4 horas cada una, bendito domingo de relax).
Tras 30 horas de juego he de decir que el jefe más difícil al que me he enfrentado ha sido el Centinela Agreste. Me llevó casi media hora, sin contar los 5 intentos que hice nada más salir del tutorial hasta que decidí rodearlo.
Ahora tengo que hacer alguna movida en la Ciudad Eterna porque decidí vasallarme por la bruja Ranni, que tiene una pinta de mala que no veas, y me está sabiendo muy mal ir por ahí matando a los pastores que lo único que hacen es pastar y bailar hasta que llego yo con mi espaduzca a darles palizas.
También ayer cambié mi arma por primera vez. Hasta entonces iba con la Uchigatana de Samurai (mi clase), pero probé a entrar en la cárcel eterna del Necrolimbo y el arma que me dieron ahí me convenció más.
De momento el juego va de menos a más, pero todavía no me he encontrado con un muro de dificultad. Siendo que no había jugado a ningún Souls hasta ahora (no cuento el Sekiro) este me está pareciendo bastante fácil (reltivamente, comparando con las expectativas), aunque seguramente lo peor está todavía por llegar.