Tras comunicar que en enero de 2028 Sony abandonará la producción de discos físicos para los nuevos juegos de PlayStation, las redes sociales de la compañía quedaron en silencio. Una semana después volvieron a publicar mensajes, que independientemente de su contenido tardan pocos minutos en tener miles de respuestas relacionadas con el plan de matar el formato físico. En paralelo, hay usuarios reuniendo firmas y cancelando su suscripción a PlayStation Plus como protesta ¿Servirán de algo estas acciones?
Si hacemos caso a Serkan Toto, un veterano analista de la consultora japonesa Kantan Games, la respuesta es no. Según Toto, aunque 500.000 clientes de PlayStation Plus cancelasen su suscripción, sería una gota en el océano que no provocaría un cambio de postura por parte de Sony. PlayStation tiene más de 120 millones de usuarios activos y unos 50 millones están abonados a PlayStation Plus, así que la baja de medio millón sería el 1 % del negocio. El analista dice que no es suficiente para que Sony se replantee su estrategia.
Toto muestra su solidaridad con los partidarios del formato físico, pero asegura que la compañía japonesa sabía cómo reaccionaría la comunidad. En su opinión, "ahora esperan que pase la tormenta". Está por ver si con el tiempo la comunidad olvidará y cederá.
Para Toto, la decisión de Sony de abandonar el formato físico se reduce a una cuestión de números. Esta estrategia permite a la compañía ahorrar costes de fabricación y distribución, no tiene que compartir su negocio con los minoristas y aumenta los ingresos por comisiones en la venta de juegos third-party. Ejemplo práctico. Por un título como The Last of Us, Sony se queda alrededor del 65 % de los ingresos de cada copia física, el 30 % es para el minorista y el 5 % son costes de fabricación. En caso de un juego third-party como Call of Duty, la compañía recibe alrededor de un 15 % de los ingresos en concepto de royalty.
Con el formato digital los márgenes son mucho mayores. Cuando Sony despacha un título first-party a través de la PlayStation Store se queda con el 100 % de los ingresos, un porcentaje que baja al 30 % cuando es third-party. Si el juego cuesta 79,99 euros, en el primer caso Sony se embolsa todo el dinero y en el segundo 24 euros. Si fueran copias físicas, serían 48 euros ingresados por cada copia de un juego first-party y 12 euros por cada copia de un juego third-party. Las diferencias entre formatos son notables.
El analista Daniel Ahmad de Niko Partners cree que Sony responderá de alguna manera a la reacción negativa de los jugadores, pero le sorprendería si la compañía diera un giro de 180 grados. Por otro lado, también ha dicho la suya el periodista Jason Schreier de Bloomberg, que al igual que Toto resalta el incentivo financiero que tiene Sony para eliminar el formato físico. Schreier asume que la decisión de Sony es firme y recuerda que su negocio no es vender consolas, sino monetizar el ecosistema PlayStation a través del software y las suscripciones.