CRONICA EL MUNDO
Domingo, 25 de febrero de 2001 - Número 280
PREDICCIONES | MEJOR QUE NO SE CUMPLAN
2020: El Mediterráneo sin playas
Y EL NORTE de España está salpicado de palmeras; la gente no lleva abrigo en invierno ante la subida de las temperaturas....Así será la vida si se cumple el informe de la ONU
PACO REGO
Sentado sobre una esquina de su mesa, el profesor señala con un puntero láser dos mapas proyectados sobre la pared. Entre ambos, casi dos décadas de diferencia, el tiempo que han tardado en cumplirse los peores augurios predichos en el último informe de la ONU sobre cambio climático, allá por febrero de 2001.
En una de las cartas geográficas, actualizada a mediados de 2020, ya no queda rastro alguno de muchas de las playas bañadas por el Mediterráneo y del Atlántico. El nivel de sus aguas, como pronosticaba el Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), ha aumentado hasta cubrir gran parte de las costas europeas.Las olas de calor suben los termómetros por encima de los 40 grados.
Debido al incremento de las temperaturas (entre 1,4 y 5,8 grados centígrados), las zonas frías se han convertido en calientes y viceversa. En el norte de España el paisaje está salpicado de palmeras y la gente prescinde de los abrigos en el invierno.Los glaciares alpinos han desaparecido. Los pocos que quedan siguen en retroceso, lo que añadirá más agua a los océanos.
Pero la dilatación de los mares no es el único regalo envenenado que nos ha legado el efecto invernadero del siglo XX. El calentamiento de la atmósfera también ha disparado la tasa de evaporación marítima, contribuyendo a aumentar el número y la violencia de tormentas y huracanes, además de inducir otros desequilibrios meteorológicos.
Todo ello ha incidido sobre la alimentación, especialmente la agricultura, así como en la forma de vestir y planificar nuestras vacaciones.
Por desgracia, las predicciones hechas por los 3.000 científicos del IPCC han resistido bien el paso del tiempo. Uno de ellos advirtió: «Las consecuencias de este calentamiento las pagará toda la humanidad». Esto es lo que ocurre 20 años después de aquella alarma mundial que muchos prefirieron ignorar.
INUNDACIONES...
LAS AGUAS SE TRAGAN LAS COSTAS
... En los mapas del planeta se ve cada vez más agua. Casi 300 islas han ido a parar al fondo del Pacífico, engullidas por el aumento del nivel de los océanos. En Europa, los deltas del Rin, del Ebro y del Guadalquivir ya han desaparecido ahogados por la subida imparable de los mares. Amsterdam parece Venecia. Los efectos del calentamiento terrestre han desfigurado por completo la fisonomía de las costas. En Cádiz la subida del mar y la baja actividad de la corriente cálida del Golfo han convertido la provincia en un lugar permanentemente amenazado por lluvias torrenciales, inundaciones y riadas, dejando para el recuerdo cientos de kilómetros de playas paradisiacas. Algo similar a lo que ocurre en La Palma, Fuerteventura y Lanzarote.
Mucho más al norte, las condiciones son igual de duras. En Galicia, las islas Cíes y la de Ons han dejado de ser un paraíso ecológico del ocio. Sus orillas, a las que en otros tiempos llegaban cientos de embarcaciones cargadas de curiosos, han sido tragadas por las corrientes del Atlántico.
Al otro lado de la Península Ibérica, el Mediterráneo amenaza la supervivencia de algunas de sus islas, como Sicilia o Córcega donde miles de personas se enfrentan a una subida de las aguas que ha puesto en serio peligro sus recursos pesqueros y agrícolas.
https://www.elmundo.es/cronica/2001/CR280/CR280-13.html