cgv_89 escribió:@Link77 está claro que la mejor manera de anunciar algo por sorpresa es cuando medio mundo está durmiendo. Así es como se anunció el iPhone, el RE9 o los mismos juegos que mencionar como superventas (que ya me dirás que coño tiene que ver)
Por cierto, tanto Tomodachi como Pokopia se presentaron en directs que fueron anunciados el día anterior.
Y lo de hablar con seguridad, pues hombre, eres tú el que ante un comentario de ventas en UK saltaste como un resorte con datos de EEUU. Así que, pues eso.
Veremos si la “pésima comunicación” de Nintendo realmente funciona tan mal cuando salgan los resultados financieros. Porque, si vuelven a superar sus segundas previsiones —después de haber superado ya las primeras—, igual resulta que las cosas no las están haciendo tan desastrosamente como algunos llevan meses vendiendo. Es curioso: según ciertos foros, no sacan juegos, comunican fatal y hacen todo mal… pero luego las ventas no paran de subir. Debe de ser magia, porque cualquiera diría que juegos y comunicación son precisamente dos de los pilares más importantes para vender.
Y lo de los precios fue otro espectáculo. Durante meses había auténticos expertos de avatar y titulares alarmistas asegurando, con una seguridad insultante, que todos los juegos de Nintendo pasarían a costar 70 u 80 euros, pese a que la propia empresa repetía constantemente que los precios serían flexibles. Un año después tienes juegos digitales por debajo de 50 euros, pero claro, ahora toca mirar hacia otro lado. Lo impresionante no era equivocarse; era la contundencia con la que algunos hablaban, como si tuviesen acceso directo al consejo de administración de Nintendo.
Y, por cierto, en ese mismo foro también se dijo que tanto el evento donde presentaron Tomodachi Life como el de Pokémon Pokopia habían sido “una mierda”. Curiosamente, luego ambos juegos han terminado arrasando y generando muchísimo interés. Pero así funcionan muchos foros: el día del anuncio parece que todo es un desastre histórico, y unas semanas después toca hacer como si nunca se hubiera dicho nada.