Yo tuve las dos en la época, pero no llegaron a mi vida a la vez, primero la Super Nintendo y luego de rebote la MegaDrive.
Tuve la Super Nintendo en abril de 1992 (regalo de mi padre, padres separados y esas cosas) con el Super Mario World, y aluciné. De aquella yo sólo jugaba los fines de semana (me lo auto-impuse yo con 11 añitos, entre semana me gustaba más leer).
Después del Mario World vinieron juegos que estaban muy pero que muy bien: Super Probotector, Joe & Mac (que un día lo cambié en el videoclub por el Lemmings), Super Star Wars, y FZero que lo alquilé algunas veces.
El mundo se me paralizó con el Zelda: A Link to the Past, ese lo alquilé un fin de semana y a la semana siguiente ya estaba estampando los ahorros para comprármelo: a un amigo y a mi nos dejó con el culo torcidísimo, madre mia qué juegarral, qué bestialidad, qué épica, qué emoción, qué música, qué ambiente. De no poderse creer. Nos soñábamos con el juego.
Luego vinieron otras maravillas como Super Mario Kart, Whirlo (sí, lo tuve, y es buen juego digan lo que digan los revisionistas de mierda de ahora que nunca tuvieron Super Nintendo en su momento), MrNutz, StarWing, y ya al final Donkey Kong Country que parecía de otro planeta.
Eso es lo que disfruté yo en la Super Nintendo, y no tuve más juegos que esos, y bien que la disfruté.
Pero volvamos a 1992: Yo chupaba mucha MicroMania, Hobby Consolas, OK Consolas, Super Juegos... todas las revistas que caían en mis manos las devoraba, me encantaba (y me encanta) llevármelas al baño: no hay como plantar un buen truño leyendo una review en papel de un juego de GameGear.
El caso es que de MegaDrive leía reviews a manta, había percibido yo un tono oscuro y extraño en sus juegos que me atraía mucho por el contraste con las cosas luminosas y los colorines de la Súper, y además había visto el Sonic expuesto en funcionamiento en el escaparate de una tienda de discos de mi ciudad y me había parecido un juego que la Súper no podría mover, con tanto plano y tanta cosa grande en pantalla: yo me pensaba, antes de ver aquello, que el Sonic de MegaDrive era.. pues igual que el Sonic de MasterSystem, el mismo juego, que había salido para dos consolas distintas a saber por qué. Al descubrir la MegaDrive moviendo su Sonic a calzón quitao en aquel escaparate, pensé que yo quería y deseaba aquello, que aquello era mejor que la Súper, que la Mega era la hostia en verso y que los juegos tenían que ser mejores que los de Súper, seguro, aunque yo seguí como mi Súper muy feliz de todos modos, con un pequeño poso de frustración por no poder tener aquella bestia negra en mi cuarto.
Pero no coló en casa (en ninguna de las dos familias que tenía por mi condición de hijo de padres separados) y me tuve que "conformar" con la GameGear, que menuda maravilla por cierto.
En 1994, sin esperar la MegaDrive ya, un compañero de primer año de instituto (bullkang, allá donde estés, si lees esto, ponte en contacto!) que acababa de llegar de vivir en Australia, en una visita a su casa me dio así porque sí la MegaDrive, y me volví a casa con ella y con el Sonic. Esto me ha marcado mucho, y desde entonces yo he regalado siempre las consolas que no iba a usar, en lugar de venderlas: vale mucho más hacer feliz a alguien que coger cuatro duros guarros.
Luego me hice con Castle of Illusion, y con un cartucho suelto que me dio un amigo en el que venía el Golden Axe, Columns y uno de fútbol que no me interesaba y no sé cómo se llamaba, creo que podía ser Italia 90 (desde niño paso del fútbol ese como de deglutir heces), y otro colega me prestó el Revenge of Shinobi y nunca me lo volvió a pedir, no es que me lo quedase a propósito.
El caso es que tuve ambas con un par de años de diferencia y les di cera de cojones a ambas, con las limitaciones de la época (tenía un puñado de cartuchos de cada una, no romsets completos como ahora con las FPGAs), y las dos son maravillosas y me hicieron muy muy pero que muy feliz: llegabas un viernes del cole, con frio o lluvia fuera, te hacías unas partidas con algún amigo hasta la hora de cenar, y eso era vida.
Son máquinas distintas: la MegaDrive se nota que se mueve más suelta para arcades, la SNES mola para plataformas y RPGs y suena mejor en la mayoría de juegos (en cambio hay otros que suenan mejor en la MegaDrive porque el compositor es una máquina del OPL), y no podria decir que una sea mejor que la otra, porque por cada juegazo que tiene una, tiene la otra un juegazo a la altura.