O Dae_soo escribió:is2ms escribió:Es que hay mucha gente que vota mal, y si hay que decirlo, se dice.
¿Perdón?
Nunca, jamás , se "vota mal", ¿qué es eso de "votar mal"? ¿no votar a quien alguien decida que hay que votar? Eso NO es democracia. En democracia cualquier voto es un buen voto. Otra cosa es que lo que haya votado no guste. Hay que respetar al que no coincide contigo. Hay que ser más democrático que adherido a una ideología. Eso sí me preocupa, y no la gente que "vota mal"
Porque si no....que alguien decida cual es el buen voto y que saque un 99,99% de votos buenos. Eso no es democracia, se llama otra cosa Como ejemplo , ayer hubo un país donde se voto bien. Todos votaron bienLLioncurt escribió:El caso es que los que se "preocupan" por el votante socialista suele ser gente que no vota al partido socialista. El que dice "El PSOE bueno era el de González" o "el único bueno del PSOE es Page" suele ser gente que no votaría al PSOE aunque se presentasen González o Page.
.
Esa es tu opinión. Querer negar la existencia de los socialistas que no tragan a Sanchez es simplemente hacer una defensa de Sanchez negando la crítica interna. Es un "o con Sanchez o no es socialista" de manual. O peor....pensar que sin Sanchez no existirá el PSOE. Eso es peligroso, porque implica que detrás de Sanchez no habrá nada porque nadie votará al PSOE sin Sanchez. Eso no es socialismo, es sanchismo
LLioncurt escribió:is2ms escribió:LLioncurt escribió:
No sé si cuenta como arquEOLogía un mensaje tuyo de hace dos semanas:
No está bien decir que la gente vota mal, salvo si votan a otros que no son los míos.
Es que hay mucha gente que vota mal, y si hay que decirlo, se dice.
Uno debería de votar al partido que proponga una idea de país y una manera de hacer que esté en consonancia con lo que uno crea que es lo mejor.
Cuando el partido en el poder cambia de idea de país, no tiene presupuestos generales en toda la legislatura, y encima cambia la manera de hacer las cosas 4 veces en una legislatura sólo para contentar a los socios de gobierno en contra de lo que habías dicho previamente, y encima les sigues votando, estás votando mal.
Por esa regla de 3, yo podría decir que los que votan a VOX pensando que van a terminar con los chiringuitos votan mal. Pero no deja de ser una opinión subjetiva mía, que en realidad no aporta absolutamente nada al debate.
El caso es que los que se "preocupan" por el votante socialista suele ser gente que no vota al partido socialista. El que dice "El PSOE bueno era el de González" o "el único bueno del PSOE es Page" suele ser gente que no votaría al PSOE aunque se presentasen González o Page.
Lo mismo pasaría si yo dijese quién me gusta del PP o de VOX. Son partidos con una ideología totalmente contraria a la mía, y está claro que voy a ver enseguida cualquier cosa que no me gusta de ellos. Y me sería muy fácil señalárselas a sus votantes, pero no voy a conseguir que voten nunca lo que yo querría que votasen, y menos de esa forma.
Alexios escribió:@is2ms yo también pensaba como tú, pero este gobierno me ha enseñado muchas cosas, entre ellas que ahora mismo en España no hay nadie que se preocupe del español medio. De la derecha ya me lo espero, del “gobierno más progresista de la historia” reconozco que me ha sorprendido. No somos su prioridad, no están haciendo nada para atajar los problemas que nos atañen a la mayoría, y estamos completamente discriminados y sometidos a una presión fiscal salvaje a cambio de muy poco. Entonces esto te deja un panorama desolador, porque la alternativa no ofrece tampoco nada que sea atractivo, con lo que te quedan 3 opciones: votar como castigo a lo que tenemos ahora y que “reviente todo”, votar a la “izquierda” como voto “útil” para que no vengan los nazisfascistasopresoresmachistassupremacistas, o desentenderte de todo este sinsentido porque no te sientas representado, que a día de hoy es la opción más lógica y objetiva, aunque entonces no estás haciendo nada por cambiar las cosas.
Luego claro, si tu plan es parasitar al estado, eres de clase alta o pensionista, pues el panorama si que cambia. Pero insisto, el resto estamos fuera de la ecuación, algo bastante grave hay que decir.
Y ése básicamente es el problema de este país. Por tanto… Es posible “votar bien” hoy en día? Es posible votar a alguien que realmente tenga propuestas y soluciones a nuestros problemas? Para la inmensa mayoría de la población está claro que no, así que quizás el esperpento que hemos vivido estos 6 años y el que se viene, puede que sean un mal necesario para que algo vuelva a brotar. Pero más allá de esto, no podemos esperar absolutamente nada.
La única política que está medio afectando al ciudadano medio es la autonómica, para bien y para mal, pero “algo” están tratando de hacer. Y los que vienen a regenerar el país quieren cargárselo y darle más poder aún al estado central desastroso e inepto que es el causante de todo. Pues vamos arreglados.
Hereze escribió:is2ms escribió:LLioncurt escribió:
No sé si cuenta como arquEOLogía un mensaje tuyo de hace dos semanas:
No está bien decir que la gente vota mal, salvo si votan a otros que no son los míos.
Es que hay mucha gente que vota mal, y si hay que decirlo, se dice.
Uno debería de votar al partido que proponga una idea de país y una manera de hacer que esté en consonancia con lo que uno crea que es lo mejor.
Cuando el partido en el poder cambia de idea de país, no tiene presupuestos generales en toda la legislatura, y encima cambia la manera de hacer las cosas 4 veces en una legislatura sólo para contentar a los socios de gobierno en contra de lo que habías dicho previamente, y encima les sigues votando, estás votando mal.
NO, los votas porque a ti te interesa, de la misma forma que hay mucha gente que no entiende como es posible que Ayuso sea presidente de la CAM pues mira, porque a la mayoria de los madrileños les interesa sus políticas y lo demás les da igual.
Una familia con hijos que vive de alquiler es ridículo que vote a partidos como PP y VOX, votarán a gente como Podemos.
En definitiva, que votan por lo de siempre, por motivos egoístas, sólo importa que gobiernen en función de mis intereses, si con eso joden al 80% restante pues mala suerte
Alexios escribió:@GXY no van por ahí los tiros. No hablo de desamparados, hablo de que un gobierno nunca ha legislado en contra de los intereses de tanta gente y sus políticas han afectado tan negativamente a tantos sectores de la población. Si manda la derecha los de más abajo están jodidos, pero si mandando la “izquierda” están jodidos los de abajo, los del medio y todo el mundo en general menos el IBEX-35… Pues apaga y vámonos.
Alexios escribió:Lo que les va a pasar factura es eso, nada más. Por mucho que estén intentando polarizarlo todo para desviar la atención de la dura realidad de lo que ha sido este gobierno: no sólo no tienen soluciones para los problemas de la gente si no que los han agravado exponencialmente.
Alexios escribió:Formar una familia, tener una vivienda, sacar adelante un negocio o crear un proyecto de vida digno, hoy en día es una quimera para la mayoría de los españoles. Eso no ha pasado nunca en la historia de la democracia. A partir de aquí… Que cada uno se monte la película que quiera.
Alexios escribió:La suerte que tiene la izquierda es que delante tiene a un atajo de cretinos e inútiles empeñados en salvarles de la quema cada vez que abren la boca. Pero vamos, el progresismo en este país ha fracasado y está completamente contaminado y muerto. Sin más.
GXY escribió:la suerte que tiene la izquierda es que la derecha es un atajo de inutiles.
la suerte que tiene la derecha es que la izquierda es un atajo de inutiles.

is2ms escribió:Hereze escribió:NO, los votas porque a ti te interesa, de la misma forma que hay mucha gente que no entiende como es posible que Ayuso sea presidente de la CAM pues mira, porque a la mayoria de los madrileños les interesa sus políticas y lo demás les da igual.
Una familia con hijos que vive de alquiler es ridículo que vote a partidos como PP y VOX, votarán a gente como Podemos.
En definitiva, que votan por lo de siempre, por motivos egoístas, sólo importa que gobiernen en función de mis intereses, si con eso joden al 80% restante pues mala suerte
Resulta que Ayuso es una presidente autonómica, y la inmensa mayoría de los que sufren su gestión están contentísimos con ella. Resulta que los que están en contra son todos de izquierda que no viven en Madrid. Resulta que Ayuso está en el punto de mira de Pedro Sánchez, porque le conviene la polarización, y pone a toda su prensa subvencionada a bulear contra ella... no sé, une los puntos.
Y es lo que digo, la gente tiene que votar de acuerdo con sus intereses. Y si el partido no cumple, votar a otros...
GXY escribió:no. la culpa no es de los votantes.
echar la culpa al perjudicado no ayuda a resolver el problema.
Schwefelgelb escribió:No estoy de acuerdo en que se pueda votar mal. Todo es cuestión de incentivos y si la disonancia cognitiva es mejor que la alternativa para esa persona, el voto es igual de válido.
Porque lo contrario nos pondría en el terreno pantanoso de que existe un gobernante que objetivamente debería gobernar, terminando con el concepto de democracia.
paco_man escribió:El patrimonio desconocido que el embajador Iceta declara en Hacienda: 27 inmuebles valorados en más de 10 millones de euros
https://www.eldebate.com/espana/2026031 ... 96616.html
Estos son los que supuestamente han de arreglar el problema de la vivienda. Podéis esperar sentados.
eXevort escribió:Para los de "no se vota mal". Me gustaria saber:
- Que llevaban en su anterior programa
- Que parte de ello han cumplido
- Que llevan en su actual programa para los siguientes 4 años
Schwefelgelb escribió:eXevort escribió:Para los de "no se vota mal". Me gustaria saber:
- Que llevaban en su anterior programa
- Que parte de ello han cumplido
- Que llevan en su actual programa para los siguientes 4 años
En ningún lado pone que para votar haya siquiera que leerse los programas.
eXevort escribió:Schwefelgelb escribió:eXevort escribió:Para los de "no se vota mal". Me gustaria saber:
- Que llevaban en su anterior programa
- Que parte de ello han cumplido
- Que llevan en su actual programa para los siguientes 4 años
En ningún lado pone que para votar haya siquiera que leerse los programas.
Si no sabes lo que van a implementar y dijeron que iban a implementar antes, no se como vas a evaluar si van a hacer lo que quieres o no y si lo van a hacer bien. Es volver a lo mismo, elegir un equipo de futbol, en vez de mirar si te interesa lo que van a hacer y si van a poder hacerlo.
Schwefelgelb escribió:eXevort escribió:Schwefelgelb escribió:En ningún lado pone que para votar haya siquiera que leerse los programas.
Si no sabes lo que van a implementar y dijeron que iban a implementar antes, no se como vas a evaluar si van a hacer lo que quieres o no y si lo van a hacer bien. Es volver a lo mismo, elegir un equipo de futbol, en vez de mirar si te interesa lo que van a hacer y si van a poder hacerlo.
Votar a un partido de fútbol me parece más legítimo que otros motivo que he visto.
Especialmente en un sistema representativo. Se supone que votas para delegar las decisiones políticas porque confías en ello. Peor me parece el "al menos no gobierna la derecha" y aún así me parece un motivo válido.
eXevort escribió:Schwefelgelb escribió:eXevort escribió:Si no sabes lo que van a implementar y dijeron que iban a implementar antes, no se como vas a evaluar si van a hacer lo que quieres o no y si lo van a hacer bien. Es volver a lo mismo, elegir un equipo de futbol, en vez de mirar si te interesa lo que van a hacer y si van a poder hacerlo.
Votar a un partido de fútbol me parece más legítimo que otros motivo que he visto.
Especialmente en un sistema representativo. Se supone que votas para delegar las decisiones políticas porque confías en ello. Peor me parece el "al menos no gobierna la derecha" y aún así me parece un motivo válido.
Como va a ser legítimo no saber lo que votas. Va en contra de todos los principios democraticos
paco_man escribió:El patrimonio desconocido que el embajador Iceta declara en Hacienda: 27 inmuebles valorados en más de 10 millones de euros
https://www.eldebate.com/espana/2026031 ... 96616.html
Estos son los que supuestamente han de arreglar el problema de la vivienda. Podéis esperar sentados.
Schwefelgelb escribió:Especialmente en un sistema representativo. Se supone que votas para delegar las decisiones políticas porque confías en ello. Peor me parece el "al menos no gobierna la derecha" y aún así me parece un motivo válido.
eXevort escribió:Para los de "no se vota mal". Me gustaria saber:
- Que llevaban en su anterior programa
- Que parte de ello han cumplido
- Que llevan en su actual programa para los siguientes 4 años
GXY escribió:paco_man escribió:El patrimonio desconocido que el embajador Iceta declara en Hacienda: 27 inmuebles valorados en más de 10 millones de euros
https://www.eldebate.com/espana/2026031 ... 96616.html
Estos son los que supuestamente han de arreglar el problema de la vivienda. Podéis esperar sentados.
sois muuuuu pesaos con esto. luego si un empresaurio tiene 500 os da igual y si un particular tiene 40 es libre de tenerlas y como si quiere usarlas de trastero... pero si un politico tiene mas de dos entonces hay que remover roma con santiago.
pues en la que no esta empadronado las demas por debajo de un valor X que entren en mercado regulado y se pongan a alquilar a curritos. problem¿?
y las que esten de valor por encima... el mercado es libre. ¿no?
lo del valor lo digo porque en mi opinion uno de los parametros de la regulacion es el valor de la vivienda. ¿o vas a meter en el mercado regulado los palacetes de la nobleza ¿?Schwefelgelb escribió:Especialmente en un sistema representativo. Se supone que votas para delegar las decisiones políticas porque confías en ello. Peor me parece el "al menos no gobierna la derecha" y aún así me parece un motivo válido.
de hecho el voto de castigo en mi opinion tiene el mismo razonamiento "no voto a ese que me parece un impresentable" (opcional añadir motivo X)
GXY escribió:controla otras cosas, mucho mas que el currito que busca alquilar o comprar su unico piso.
GXY escribió:no. la culpa no es de los votantes.
echar la culpa al perjudicado no ayuda a resolver el problema.
Schwefelgelb escribió:GXY escribió:controla otras cosas, mucho mas que el currito que busca alquilar o comprar su unico piso.
Na, casi todo el mercado inmobiliario está fuera de manos de empresarios.
GXY escribió:Schwefelgelb escribió:GXY escribió:controla otras cosas, mucho mas que el currito que busca alquilar o comprar su unico piso.
Na, casi todo el mercado inmobiliario está fuera de manos de empresarios.
las inmobiliarias de quien son, de fiscales ¿?
paco_man escribió:Los políticos son los que más deben de dar ejemplo. ¿Tú crees que a Iceta le conviene alguna ley que limite la cantidad de viviendas en propiedad?
eXevort escribió:Adris escribió:Muy buena noticia la desaparición de Podemos y Sumar.
Lo mejor es verles echar la culpa a los votantes, en vez de hacer autocrítica.
Deben haber hecho mucho mal en Castilla y León, donde lleva el pp desde el 87, si.
sois muuuuu pesaos con esto. luego si un empresaurio tiene 500 os da igual y si un particular tiene 40 es libre de tenerlas y como si quiere usarlas de trastero... pero si un politico tiene mas de dos entonces hay que remover roma con santiago.
GXY escribió:paco_man escribió:Los políticos son los que más deben de dar ejemplo. ¿Tú crees que a Iceta le conviene alguna ley que limite la cantidad de viviendas en propiedad?
los politicos mean y cagan igual que tu y que yo. y si. resulta que en muchos aspectos, no hacen su trabajo, o al menos no gran parte de el.
precisamente eso es lo que comentaba al compañero cuando entraste en modo elephant in the china shop con el "mirad cuantos pisos tiene iceta!!11!!"
ademas este tema ya lo hemos hablado en el pasado.
y chefel me ha respondido lo que me lleva respondiendo los ultimos años: escondidas de barriga y desvios varios para mover el foco a otra parte.
Adris escribió:eXevort escribió:Adris escribió:Muy buena noticia la desaparición de Podemos y Sumar.
Lo mejor es verles echar la culpa a los votantes, en vez de hacer autocrítica.
Deben haber hecho mucho mal en Castilla y León, donde lleva el pp desde el 87, si.
El que no se consuela, es porque no quiere, está claro.
@GXYsois muuuuu pesaos con esto. luego si un empresaurio tiene 500 os da igual y si un particular tiene 40 es libre de tenerlas y como si quiere usarlas de trastero... pero si un politico tiene mas de dos entonces hay que remover roma con santiago.
La palabra que buscas es hipocresía.
No refiriéndome al que quoteas, sino a esos políticos que mencionas y parece que no te molesta que hagan lo contrario a lo que dicen.
Adris escribió:La palabra que buscas es hipocresía.
paco_man escribió:¿Pero lo ves bien entonces?
Hereze escribió:is2ms escribió:Hereze escribió:NO, los votas porque a ti te interesa, de la misma forma que hay mucha gente que no entiende como es posible que Ayuso sea presidente de la CAM pues mira, porque a la mayoria de los madrileños les interesa sus políticas y lo demás les da igual.
Una familia con hijos que vive de alquiler es ridículo que vote a partidos como PP y VOX, votarán a gente como Podemos.
En definitiva, que votan por lo de siempre, por motivos egoístas, sólo importa que gobiernen en función de mis intereses, si con eso joden al 80% restante pues mala suerte
Resulta que Ayuso es una presidente autonómica, y la inmensa mayoría de los que sufren su gestión están contentísimos con ella. Resulta que los que están en contra son todos de izquierda que no viven en Madrid. Resulta que Ayuso está en el punto de mira de Pedro Sánchez, porque le conviene la polarización, y pone a toda su prensa subvencionada a bulear contra ella... no sé, une los puntos.
Y es lo que digo, la gente tiene que votar de acuerdo con sus intereses. Y si el partido no cumple, votar a otros...
La votan porque favorece sus intereses sino no lo harían, y cuando lo hacen pues seguro que no piensan en aquellos a los que les sube el alquiler porque en Madrid no hay control de precios, o el que no tiene seguro médico privado, etc... piensa en él y listo, pues lo mismo con todos los demás votantes.
O te piensas que el votante de Podemos de imbécil, lo vota porque sabe que sus políticos le favorecerán, que perjudica a su casero que no puede poner el precio que quiera o que no puede echarlo si es vulnerable, pues se la suda.
GXY escribió:Adris escribió:La palabra que buscas es hipocresía.
la palabra que busco es doble y triple vara de medir.
que los politicos sobre todo los de izquierdas parece que tienen que ser como la esposa del Cesar.paco_man escribió:¿Pero lo ves bien entonces?
lo veo igual de bien o mal que cualquier otro que tenga el mismo numero de viviendas que no lo considero distinto por ser politico, a ver si escribiendolo engordito se os mete en la cabeza
que segun vosotros si un casual promociona a politico "gana responsabilidades morales" y si promociona a empresario las pierde ¿so what? a mi me parece mas coherente mi posicion, que quieres que te diga. los considero iguales a efectos practicos respecto a sus propiedades a los tres perfiles.
si me parece correcto lo que dice @fork99 en virtud de la ley de transparencia, que se investigue lo que sea preciso ¿que lo tiene todo legal? ok. ¿y? lo ya dicho. por mi, que se quede viviendo en la que esté empadronado y el resto al mercado regulado para alquilar por terceros.
y por lo demas. ¿que?
y me resulta muy gracioso lo de "bueno pues yo pasaba por aqui y lo pongo"... y lo pones con mencion a mi, claro, por si se me escapa. que majo.
Después de conocer su patrimonio inmobiliario, sólo puedo decir que en efecto, Iceta lo peta.
Y a mí tanto me da que tenga 5 o 500 inmuebles con tal de que los haya adquirido de manera limpia Y legítima. Pero eso sí, al ser un político, debería investigarse con lupa la procedencia de dicho patrimonio... En eso, creo que estamos todos de acuerdo, no?
la palabra que busco es doble y triple vara de medir.
que los politicos sobre todo los de izquierdas parece que tienen que ser como la esposa del Cesar.
paco_man escribió:Yo no lo veo igual, lo veo peor. Es como un policía corrupto, un juez corrupto o un médico que en sus ratos libres trabaja de verdugo.

Schwefelgelb escribió:eXevort escribió:Schwefelgelb escribió:Votar a un partido de fútbol me parece más legítimo que otros motivo que he visto.
Especialmente en un sistema representativo. Se supone que votas para delegar las decisiones políticas porque confías en ello. Peor me parece el "al menos no gobierna la derecha" y aún así me parece un motivo válido.
Como va a ser legítimo no saber lo que votas. Va en contra de todos los principios democraticos
En una democracia representativa, no.
Nicedocobo escribió:eXevort escribió:Para los de "no se vota mal". Me gustaria saber:
- Que llevaban en su anterior programa
- Que parte de ello han cumplido
- Que llevan en su actual programa para los siguientes 4 años
Y esa parte de lo que han cumplido, que % es aceptable para ti?
Nicedocobo escribió:@eXevort
No, pero digo que si es importante el grado de cumplimiento (que lo es) de las propuestas que se hace en un programa electoral, que % aceptarías para volver a votarlos?
Tú pusiste que era importante, por eso la pregunta.
Schwefelgelb escribió:@eXevort en una representativa se supone que cedes la soberanía a los representantes electos, eso incluye los "cambios de opinión".
Nosotros, militantes y ex dirigentes de este partido, comprometidos con este proyecto desde su origen —algunos desde el primer día y otros incluso antes— hacemos público este manifiesto desde una convicción sencilla: la lealtad política es a las ideas, no a las personas.
Este partido nació como un instrumento al servicio de unas ideas. Nunca fue un fin en sí mismo ni patrimonio de nadie. Su razón de ser era transformar la realidad y gobernar. Cuando un instrumento deja de servir a ese propósito, pierde su sentido.
Durante años hemos asistido a un proceso de reducción y empobrecimiento interno. No se ha tratado de cerrar formalmente el proyecto, sino de estrecharlo en la práctica: concentrando decisiones en muy pocas manos, debilitando el debate, eliminando contrapesos y apartando a quienes mantenían criterio propio. El resultado es un partido más pequeño por dentro, menos plural y menos ambicioso.
En los últimos tiempos, además, se ha producido sin explicaciones suficientes la salida o apartamiento de mandos históricos y de perfiles que habían demostrado capacidad organizativa y compromiso con el proyecto. Un partido que aspira a gobernar no puede prescindir de su experiencia ni reducir su pluralidad por la vía de hechos consumados. Cuando esto ocurre, pierde talento, memoria y capacidad real.
A ello se ha sumado la desaparición de la autocrítica. Los errores, los retrocesos electorales y las oportunidades perdidas no han dado lugar a reflexión ni a aprendizaje colectivo. Pensar, discrepar o evaluar se ha convertido en un problema. Sin autocrítica no hay corrección de rumbo; sin corrección de rumbo no hay alternativa de gobierno.
Cuando Santiago Abascal decidió abandonar el Partido Popular, lo explicó en una carta a Mariano Rajoy con palabras que hoy resuenan con fuerza: decía que había llegado a la «conclusión definitiva de que no hay ninguna posibilidad de cambiar las cosas desde dentro», que un partido puede quedar «secuestrado por la inamovible cúpula dirigente» y que uno acaba chocando contra «el muro infranqueable de la realidad interna», con «congresos siempre bien amañados» y ponencias convertidas en «papel mojado». Hoy, en nuestro caso, el problema es incluso más básico: ni siquiera existe ese cauce mínimo de deliberación, porque no hay congresos y no se debaten las ideas. Y a ello se suma un hecho incontestable: dentro del partido se ha instalado un clima de miedo a moverse; quien discrepa o simplemente expresa una opinión termina apartado, cesado o, en la práctica, purgado. Precisamente para no resignarnos a ese muro, damos este paso: exigir un congreso extraordinario que devuelva al partido el debate político y el debate organizativo necesarios para prepararnos para gobernar.
Es cierto que el partido ha crecido en determinados momentos en intención de voto. Pero ese crecimiento no basta. No hemos sido capaces de disputar la hegemonía en nuestro propio espacio político, que sigue en manos de otra fuerza. Convertirse en partido bisagra, explícita o implícitamente, no es una etapa: es un fracaso estratégico para un proyecto que nació con vocación de poder.
Liderar un espacio político no consiste en dinamitarlo. Competimos con firmeza y con proyecto propio, sin vivir pendientes de otros; pero un partido que aspira a gobernar debe preservar mínimos puentes de diálogo institucional y capacidad de relación suficiente para que, llegado el momento, sea posible articular una alternativa de poder comprensible y estable.
Ese mismo patrón de confrontación se ha extendido al ámbito mediático. La hostilidad constante, incluso con medios y voces ideológicamente próximas, ha generado un aislamiento incompatible con cualquier proyecto que quiera gobernar una sociedad plural. Esa lógica alcanza también a la Iglesia, a las empresas, a antiguos representantes del partido, a asociaciones provida, a entidades de la sociedad civil liberal y conservadora, y en general a cualquiera —propio o ajeno— que no siga estrictamente las indicaciones del partido. Un proyecto que convierte en sospechoso a todo el que no se somete plenamente termina aislándose de la realidad social que dice querer representar.
Hay, por tanto, un problema organizativo evidente. No se han construido equipos de gobierno, ni cuadros políticos senior, ni un gobierno en la sombra. No se ha desarrollado la capacidad de delegar, de confiar y de asumir responsabilidades. El partido se hace pequeño también porque hoy no tiene capacidad real de atraer talento ni de retenerlo: no se incorporan perfiles con experiencia política, empresarial o social, ni voces académicas o profesionales de reconocido prestigio; y quienes en algún momento aportaron esa solvencia, en muchos casos no pudieron ser mantenidos dentro del proyecto. Sin talento, sin equipos, sin controles y sin cauces de deliberación, no hay alternativa seria de gobierno.
La concentración extrema del poder y la eliminación de los controles internos han tenido consecuencias visibles. Según informaciones publicadas, las retribuciones desorbitadas en el entorno del presidente, impropias de un proyecto que defiende la austeridad, no son anécdotas: son síntomas de una organización cerrada, sin contrapesos y sin transparencia. A ello se suma el desprecio a la democracia interna, a los contrapesos, a las opiniones independientes y a la necesaria autonomía del área de cumplimiento normativo, así como el deterioro de los mecanismos internos de control. Del mismo modo, preocupa la existencia de un entramado paralelo de entidades opacas, desconocidas para la mayoría de los afiliados, no sometidas a un escrutinio suficiente y vinculadas a intereses e intercambios económicos que exigen transparencia. Quien pide ejemplaridad para España debe empezar por garantizarla dentro de su propio proyecto.
Pero junto a ese problema organizativo existe también un problema político e ideológico que no puede ser ignorado. El partido ha protagonizado en los últimos años cambios relevantes de orientación política que no han sido explicados ni debatidos ante la militancia. Entre ellos están la salida del grupo europeo ECR, presidido por Giorgia Meloni, tras una década de pertenencia al mismo; un giro estatalista y obrerista alejado de la defensa del libre comercio como motor de crecimiento; y una deriva republicana y antimonárquica que, en este punto, termina coincidiendo con intereses ajenos al propio proyecto. Cambios de esta envergadura exigen una explicación política seria y un contraste abierto.
Este partido nació para transformar, no para acomodarse; para gobernar, no para gestionar una posición secundaria. Y todos estamos de acuerdo en terminar, más pronto que tarde, con el peor gobierno de nuestra historia reciente. Pero el modelo actual no solo debilita la capacidad del partido para alcanzar el poder; también altera y desdibuja las ideas fundacionales que le dieron sentido. Hay, por tanto, una doble deriva que debe ser corregida: una deriva organizativa, que reduce la capacidad de gobernar, y una deriva política e ideológica, que aparta al proyecto de su razón de ser.
En un proyecto como este, la fuerza no la da la jerarquía, sino la militancia: desde quienes estuvieron al inicio hasta el último afiliado incorporado, todos comparten la misma dignidad política y el mismo derecho a ser escuchados y a decidir.
Por eso hacemos un llamamiento claro, leal y responsable:
Exigimos la convocatoria de un congreso extraordinario, con plazos suficientes y reglas claras.
Exigimos ese congreso no para imponer una candidatura alternativa, sino para abrir un debate real sobre el rumbo del proyecto. Debe ser un espacio de contraste sereno y exigente donde discutamos ideas políticas e ideológicas, y donde discutamos también ideas organizativas, porque el problema de fondo afecta a ambas dimensiones: qué defendemos y cómo nos organizamos para hacerlo de manera eficaz, abierta y con vocación de gobierno.
Exigimos que ese debate incluya una revisión completa de la arquitectura interna del partido: mecanismos de deliberación y decisión, reglas de competencia interna, criterios de selección y promoción de cuadros, construcción de equipos sectoriales, capacidades de delegación y control, y una estructura que permita convertir apoyo social en capacidad real de gobernar.
Exigimos, al mismo tiempo, una explicación política seria sobre los cambios de orientación producidos en estos años y un contraste abierto sobre su sentido, su alcance y su compatibilidad con las ideas fundacionales del proyecto.
Exigimos un debate abierto sobre liderazgo, organización, orientación política y estrategia de gobierno.
Seguimos pidiendo un congreso para preparar al partido para gobernar.
Negar esta petición no es una decisión neutra. Es aceptar conscientemente que el partido no quiere —o no puede— corregir su deriva interna, explicar sus cambios políticos y cumplir el propósito para el que fue creado.
Este manifiesto no nace para dividir, sino para abrir. No nace para destruir, sino para reconstruir. No nace contra nadie, sino a favor de las ideas y del futuro del proyecto.
El partido solo tendrá futuro si vuelve a estar a la altura de su razón de ser: prepararse para gobernar.
Impulsores del Congreso
Iván Espinosa de los Monteros
Ex secretario general, ex diputado nacional y ex portavoz parlamentario
Ricardo Garrudo
Expresidente de Denaes, exvicesecretario nacional de movilización
Javier Ortega Smith
Ex secretario general, diputado nacional, portavoz concejal Ayto. Madrid
Inés Cañizares Pacheco
Vicealcaldesa de Toledo, exdiputada nacional y exportavoz adjunta
Rocío Monasterio
Exportavoz y diputada en la Asamblea de Madrid
Rubén Manso
Diputado nacional en XIV legislatura
Víctor González Coello de Portugal
Ex vicepresidente primero, ex diputado nacional
Víctor Sánchez del Real
Ex vicesecretario nacional de comunicación, ex diputado nacional
Francisco José Contreras
Exdiputado nacional
Malena Nevado
Expresidenta de Vox Cáceres, diputada nacional en XIV legislatura
Juan Luis Steegmann
Exmiembro del comité ejecutivo nacional, diputado nacional en XIV legislatura
José Ángel Antelo
Ex residente provincial de Murcia, diputado regional
Isabel Lázaro Pina
Expresidenta provincial de Tarragona, diputada en el Parlamento de Cataluña
Cristóbal Palacio Ruiz
Diputado regional en el Parlamento de Cantabria, ex portavoz del grupo
Ignacio Ansaldo
Concejal Ayto. Madrid, exdirector nacional territorial, primer presidente del partido
retro-clon escribió:Espinosa de los Monteros y Ortega Smith han sacado un manifiesto exigiendo un congreso extraordinario en VOX
Lo pego aquí:Nosotros, militantes y ex dirigentes de este partido, comprometidos con este proyecto desde su origen —algunos desde el primer día y otros incluso antes— hacemos público este manifiesto desde una convicción sencilla: la lealtad política es a las ideas, no a las personas.
Este partido nació como un instrumento al servicio de unas ideas. Nunca fue un fin en sí mismo ni patrimonio de nadie. Su razón de ser era transformar la realidad y gobernar. Cuando un instrumento deja de servir a ese propósito, pierde su sentido.
Durante años hemos asistido a un proceso de reducción y empobrecimiento interno. No se ha tratado de cerrar formalmente el proyecto, sino de estrecharlo en la práctica: concentrando decisiones en muy pocas manos, debilitando el debate, eliminando contrapesos y apartando a quienes mantenían criterio propio. El resultado es un partido más pequeño por dentro, menos plural y menos ambicioso.
En los últimos tiempos, además, se ha producido sin explicaciones suficientes la salida o apartamiento de mandos históricos y de perfiles que habían demostrado capacidad organizativa y compromiso con el proyecto. Un partido que aspira a gobernar no puede prescindir de su experiencia ni reducir su pluralidad por la vía de hechos consumados. Cuando esto ocurre, pierde talento, memoria y capacidad real.
A ello se ha sumado la desaparición de la autocrítica. Los errores, los retrocesos electorales y las oportunidades perdidas no han dado lugar a reflexión ni a aprendizaje colectivo. Pensar, discrepar o evaluar se ha convertido en un problema. Sin autocrítica no hay corrección de rumbo; sin corrección de rumbo no hay alternativa de gobierno.
Cuando Santiago Abascal decidió abandonar el Partido Popular, lo explicó en una carta a Mariano Rajoy con palabras que hoy resuenan con fuerza: decía que había llegado a la «conclusión definitiva de que no hay ninguna posibilidad de cambiar las cosas desde dentro», que un partido puede quedar «secuestrado por la inamovible cúpula dirigente» y que uno acaba chocando contra «el muro infranqueable de la realidad interna», con «congresos siempre bien amañados» y ponencias convertidas en «papel mojado». Hoy, en nuestro caso, el problema es incluso más básico: ni siquiera existe ese cauce mínimo de deliberación, porque no hay congresos y no se debaten las ideas. Y a ello se suma un hecho incontestable: dentro del partido se ha instalado un clima de miedo a moverse; quien discrepa o simplemente expresa una opinión termina apartado, cesado o, en la práctica, purgado. Precisamente para no resignarnos a ese muro, damos este paso: exigir un congreso extraordinario que devuelva al partido el debate político y el debate organizativo necesarios para prepararnos para gobernar.
Es cierto que el partido ha crecido en determinados momentos en intención de voto. Pero ese crecimiento no basta. No hemos sido capaces de disputar la hegemonía en nuestro propio espacio político, que sigue en manos de otra fuerza. Convertirse en partido bisagra, explícita o implícitamente, no es una etapa: es un fracaso estratégico para un proyecto que nació con vocación de poder.
Liderar un espacio político no consiste en dinamitarlo. Competimos con firmeza y con proyecto propio, sin vivir pendientes de otros; pero un partido que aspira a gobernar debe preservar mínimos puentes de diálogo institucional y capacidad de relación suficiente para que, llegado el momento, sea posible articular una alternativa de poder comprensible y estable.
Ese mismo patrón de confrontación se ha extendido al ámbito mediático. La hostilidad constante, incluso con medios y voces ideológicamente próximas, ha generado un aislamiento incompatible con cualquier proyecto que quiera gobernar una sociedad plural. Esa lógica alcanza también a la Iglesia, a las empresas, a antiguos representantes del partido, a asociaciones provida, a entidades de la sociedad civil liberal y conservadora, y en general a cualquiera —propio o ajeno— que no siga estrictamente las indicaciones del partido. Un proyecto que convierte en sospechoso a todo el que no se somete plenamente termina aislándose de la realidad social que dice querer representar.
Hay, por tanto, un problema organizativo evidente. No se han construido equipos de gobierno, ni cuadros políticos senior, ni un gobierno en la sombra. No se ha desarrollado la capacidad de delegar, de confiar y de asumir responsabilidades. El partido se hace pequeño también porque hoy no tiene capacidad real de atraer talento ni de retenerlo: no se incorporan perfiles con experiencia política, empresarial o social, ni voces académicas o profesionales de reconocido prestigio; y quienes en algún momento aportaron esa solvencia, en muchos casos no pudieron ser mantenidos dentro del proyecto. Sin talento, sin equipos, sin controles y sin cauces de deliberación, no hay alternativa seria de gobierno.
La concentración extrema del poder y la eliminación de los controles internos han tenido consecuencias visibles. Según informaciones publicadas, las retribuciones desorbitadas en el entorno del presidente, impropias de un proyecto que defiende la austeridad, no son anécdotas: son síntomas de una organización cerrada, sin contrapesos y sin transparencia. A ello se suma el desprecio a la democracia interna, a los contrapesos, a las opiniones independientes y a la necesaria autonomía del área de cumplimiento normativo, así como el deterioro de los mecanismos internos de control. Del mismo modo, preocupa la existencia de un entramado paralelo de entidades opacas, desconocidas para la mayoría de los afiliados, no sometidas a un escrutinio suficiente y vinculadas a intereses e intercambios económicos que exigen transparencia. Quien pide ejemplaridad para España debe empezar por garantizarla dentro de su propio proyecto.
Pero junto a ese problema organizativo existe también un problema político e ideológico que no puede ser ignorado. El partido ha protagonizado en los últimos años cambios relevantes de orientación política que no han sido explicados ni debatidos ante la militancia. Entre ellos están la salida del grupo europeo ECR, presidido por Giorgia Meloni, tras una década de pertenencia al mismo; un giro estatalista y obrerista alejado de la defensa del libre comercio como motor de crecimiento; y una deriva republicana y antimonárquica que, en este punto, termina coincidiendo con intereses ajenos al propio proyecto. Cambios de esta envergadura exigen una explicación política seria y un contraste abierto.
Este partido nació para transformar, no para acomodarse; para gobernar, no para gestionar una posición secundaria. Y todos estamos de acuerdo en terminar, más pronto que tarde, con el peor gobierno de nuestra historia reciente. Pero el modelo actual no solo debilita la capacidad del partido para alcanzar el poder; también altera y desdibuja las ideas fundacionales que le dieron sentido. Hay, por tanto, una doble deriva que debe ser corregida: una deriva organizativa, que reduce la capacidad de gobernar, y una deriva política e ideológica, que aparta al proyecto de su razón de ser.
En un proyecto como este, la fuerza no la da la jerarquía, sino la militancia: desde quienes estuvieron al inicio hasta el último afiliado incorporado, todos comparten la misma dignidad política y el mismo derecho a ser escuchados y a decidir.
Por eso hacemos un llamamiento claro, leal y responsable:
Exigimos la convocatoria de un congreso extraordinario, con plazos suficientes y reglas claras.
Exigimos ese congreso no para imponer una candidatura alternativa, sino para abrir un debate real sobre el rumbo del proyecto. Debe ser un espacio de contraste sereno y exigente donde discutamos ideas políticas e ideológicas, y donde discutamos también ideas organizativas, porque el problema de fondo afecta a ambas dimensiones: qué defendemos y cómo nos organizamos para hacerlo de manera eficaz, abierta y con vocación de gobierno.
Exigimos que ese debate incluya una revisión completa de la arquitectura interna del partido: mecanismos de deliberación y decisión, reglas de competencia interna, criterios de selección y promoción de cuadros, construcción de equipos sectoriales, capacidades de delegación y control, y una estructura que permita convertir apoyo social en capacidad real de gobernar.
Exigimos, al mismo tiempo, una explicación política seria sobre los cambios de orientación producidos en estos años y un contraste abierto sobre su sentido, su alcance y su compatibilidad con las ideas fundacionales del proyecto.
Exigimos un debate abierto sobre liderazgo, organización, orientación política y estrategia de gobierno.
Seguimos pidiendo un congreso para preparar al partido para gobernar.
Negar esta petición no es una decisión neutra. Es aceptar conscientemente que el partido no quiere —o no puede— corregir su deriva interna, explicar sus cambios políticos y cumplir el propósito para el que fue creado.
Este manifiesto no nace para dividir, sino para abrir. No nace para destruir, sino para reconstruir. No nace contra nadie, sino a favor de las ideas y del futuro del proyecto.
El partido solo tendrá futuro si vuelve a estar a la altura de su razón de ser: prepararse para gobernar.
Impulsores del Congreso
Iván Espinosa de los Monteros
Ex secretario general, ex diputado nacional y ex portavoz parlamentario
Ricardo Garrudo
Expresidente de Denaes, exvicesecretario nacional de movilización
Javier Ortega Smith
Ex secretario general, diputado nacional, portavoz concejal Ayto. Madrid
Inés Cañizares Pacheco
Vicealcaldesa de Toledo, exdiputada nacional y exportavoz adjunta
Rocío Monasterio
Exportavoz y diputada en la Asamblea de Madrid
Rubén Manso
Diputado nacional en XIV legislatura
Víctor González Coello de Portugal
Ex vicepresidente primero, ex diputado nacional
Víctor Sánchez del Real
Ex vicesecretario nacional de comunicación, ex diputado nacional
Francisco José Contreras
Exdiputado nacional
Malena Nevado
Expresidenta de Vox Cáceres, diputada nacional en XIV legislatura
Juan Luis Steegmann
Exmiembro del comité ejecutivo nacional, diputado nacional en XIV legislatura
José Ángel Antelo
Ex residente provincial de Murcia, diputado regional
Isabel Lázaro Pina
Expresidenta provincial de Tarragona, diputada en el Parlamento de Cataluña
Cristóbal Palacio Ruiz
Diputado regional en el Parlamento de Cantabria, ex portavoz del grupo
Ignacio Ansaldo
Concejal Ayto. Madrid, exdirector nacional territorial, primer presidente del partido
Que opinais?