Morir por el color de la piel en la Francia de 2026
El atentado racista de Trappes, en la perifería de París, reabre el debate sobre el papel de los medios en la difusión del odio
https://elpais.com/opinion/2026-10-30/m ... -2026.html30 OCT 2026 - 05:30 CET
“Podría haber sido cualquiera de nosotros”. La frase se repite en bucle estos días entre los vecinos de Trappes tras el atentado racista en Francia, que dejó heridas a cinco personas, entre ellas una niña de 12 años, y se cobró la vida de Pengo Bossio Wangi, un hombre de 26 años. Algunos ya no salen de casa por miedo. Otros se sobresaltan cada vez que un vehículo pasa cerca. Casi todos sienten que llevan una diana en la espalda por el simple hecho de ser de origen africano o magrebí. Mientras lloran la pérdida de Bossio Wangi, un joven deportista muy querido en esta ciudad multicultural de la periferia de París —donde crecieron, entre otros, el actor Omar Sy o el futbolista Nicolas Anelka―, los vecinos se preguntan: ¿cuánto odio tiene que albergar una persona para disparar ocho veces a una niña solo por el color de su piel? La hipervigilancia como secuela del atentado los tiene agotados. Pero sobre todo sienten rabia contra quienes dan altavoz al odio en prime time, un día tras otro: medios de extrema derecha como CNews y canales de información continua de corte sensacionalista como LCI o BFM, cuyos platós se han convertido en escenarios de banalización de las ideas racistas.
En las tertulias de estos medios, ciudades como Trappes son presentadas, sin fundamento alguno, como bastiones islamistas ajenos a la República, poblados por supuestas “hordas árabomusulmanas” por líderes como Jordan Bardella o Éric Zemmour que gozan de una exposición mediática constante para destilar su teoría del gran reemplazo. “¿Estaría usted dispuesto a debatir sobre la existencia de la Shoah?”, le preguntó hace unos días el alcalde de Trappes, Ali Rabeh, a Hervé Morin, político centrista, durante una tertulia en LCI. “Porque yo no lo haría, igual que no debatiría con alguien que sostiene la teoría del gran reemplazo”, trató de explicar Rabeh ante la equidistancia de Morin, para el que “cualquier idea es debatible”. “El gran reemplazo es una teoría racista y conspirativa que ha matado a personas en Australia y que también provoca violencia en Francia. No se debate, se condena. Quienes la elaboran y la difunden arman la mano de los criminales”, denunció.
KévinT., el autor del atentado, se informaba precisamente a través de este tipo de programas televisivos, según contaron esta semana sus conocidos al diario Mediapart que le dedicó un perfil. Sus amigos asumían que el hombre de 39 años, votante de Marine Le Pen, había caído desde hace unos años en una espiral racista y estaba convencido de que “todos los problemas que tenía eran culpa de los negros y los árabes”, pero nadie imaginó que daría ese paso. Para justificar su acto ante la policía afirmó que quería “vengar a los comerciantes”, víctimas de los pillajes del pasado 17 de octubre, haciéndose eco de una fake news propagada por la ultraderecha mundial ―desde Trump, pasando por Netanyahu, y hasta Alice Weidel de AfD― que achacaba los robos y los destrozos a la inmigración y fue ampliamente difundida en numerosos platós de televisión, según Mediapart. Este jueves afirmó ante la Fiscalía que eligió la ciudad de Trappes por ser, según el, “un reducto de islamistas”.
Su crimen racista engrosa una lista ya de por sí extensa: solo el año pasado perdieron la vida Aboubakar Cissé, un maliense de 22 años, asesinado en una mezquita del Gard tras recibir 57 puñaladas, y Hichem Miraoui, un peluquero de origen tunecino de 46 años, abatido a tiros por su vecino. Sin embargo, esa violencia no acapara titulares ni llena horas de antena en esas cadenas. Lo que sí monopoliza horas de directo son las salidas ultrarracistas de presentadores como Pascal Praud de CNews, capaz de retratar a un niño de 11 años que este verano se divertía disparando una pistola de agua a los transeúntes del canal Saint-Martin como si fuera un peligroso delincuente, o de afirmar que “la falta de higiene de los inmigrantes” es responsable de la plaga de chinches.
En una Francia en la que las ideas racistas difundidas por la extrema derecha parecen haberse banalizado, incluso algunos medios de la prensa tradicional han dejado de recurrir al calificativo de “extrema derecha” para referirse al partido de Le Pen. A seis meses de unas elecciones presidenciales en las que el partido aparece como favorito, sea cual sea el escenario, muchos franceses racializados sienten que los discursos de odio ya no solo se toleran, sino que una parte de la población los asume y reivindica abiertamente. Kévin T. era uno de ellos.