Ojalá todos los árbitros como el de Portugal-Noruega.
S.Conçenciao finge una lesión para forzar una revisión del VAR a un penalty inexistente, el árbitro pasa de él, y cuando termina la jugada le saca una amarilla, el jugador le saca el pulgar en plan "Ok" en la cara del árbitro y segunda amarilla y a la puta calle.
A ver si de una vez esos golfos que fingen , exageran e intentan engañar al árbitro se lleven rojas todos los días y aprendemos que "el otro futbol" se está cargando el espectáculo. Y de paso desde los medios de comunicación se afee la conducta de esos jugadores sinvergüenzas en vez de alabar su "pillería"