Tengo 22 años. Desde pequeño, a mis 11 años mi mente sintió un cambio, como si me comenzara a desligarse lentamente del patrón predestinado, al que algunos llaman "libre albedrío". Y fue desde esa edad hasta hoy día que teoricé y teoricé sobre el origen y objetivos de este sistema, sobre seres armónicos y demoniacos, y sobre nosotros, el producto de un fruto "prohibido", mezcla entre energía armónica y demoniaca. A medida que iba alcanzando el conocimiento, iba sintiendo como si en realidad lo recordase nuevamente desde mi subconsciente. Ya que sentia que había respuestas dentro de mi conciencia, pero originalmente no las podía recordar. Aun así, también como se iban ramificando nuevas dudas a partir de esas respuestas.
Tal cual lo que sucede cuando olvidamos una palabra que conocemos, pero no la podemos recordar, aunque sabemos que está ahí, guardada en nuestro subconsciente.
Lentamente, con los años empecé a tener sueños premonitorios. Mayoritariamente anunciando la muerte mis familiares cercanos, los cuales para mi desgracia, todos fueros acertados. También sobre otros sucesos futuros. Vivía tan angustiado por ellos, que busque la guia de una persona vidente. O sea, con la capacidad de leer el patrón del destino en cada uno.
Pero a la vez, empecé a volverme una mejor persona. De pasar de ser un ente maquinal y egoísta que variaba entre un estado de total desinterés y uno en que disfrutaba presenciar del sufrimiento ajeno, terminé volviéndome alguien sensible, justo y bondadoso, que siempre se pone en el lugar del otro. Y aunque reconocía la presencia de seres superiores, y el culto a ellos, denominado religión en todas sus variantes. Empecé a alejarme de esta "religión". Tenia constancia de que estaban ahí, pero muchas respuestas perturbadoras sobre su forma de actuar sobre la humanidad, me habían alejado de lo que la gente llama creencia. Ya sabia lo que se escondía bajo esas mascaras de "bondad". La fe volvia a estar completamente depositada en mi mismo. Había logrado equilibrar mi alma. Pero la lucha hasta hoy día no es fácil, ya que constantemente tengo que lidiar con esa oscuridad que llena mi mente de pensamientos prohibidos y apuñala el centro de mi pecho.
Llegado al día de hoy, se me han presentado preguntas que me han estado atormentando. He llegado casi a abandonar los manuscritos de proyecto personal, medicina y el deporte de artes marciales al que me había abocado desde un principio con tanta pasión.
Por lo que mi guia, me aconsejo realizar un viaje astral. Posterior a que me explicara todos los riesgos y las advertencias de lo que podía encontrar, tanto como de los que me podían encontrar a mi. Comenzó a brindarme los primeros consejos. Pero antes que nada me recomendó dominar la lucidez durante un sueño. O sea, alcanzar un sueño lucido.
Comenzado el primer intento, me recoste y relajé en la oscuridad y el silencio, y primordialmente aparté toda la ansiedad de mi ser. La reconocí en mí, la presencié, la observé y la dejé ir. Luego comencé a centrarme para evitar la dispersión mental previa a alcanzar el sueño. Repitiendo mentalmente con toda mi voluntad e intención, que iba quedarme dormido, e iba a tener un sueño. Y que estas palabras las recordaría dentro de mi estado onírico, y así lograría aproximarme a controlarlo... Y cada vez que mi mente comenzaba a dispersarse debido al estado previo a dormitar, volvía repetirme las palabras.
Lo que sucedió aquí fue todo lo contrario de lo que me propuse desde un comienzo... Comencé a sentir en mis oídos el zumbar de una especie de abeja o avispa, de una forma tan, pero tan real que empecé a impacientarme. Pero luego se hizo un silencio y me sentí mas liviano, o por lo menos mi conciencia se sentía así, mientras mi cuerpo parecía hundirse en la cama. Tras pasar esto, todo fue oscuridad por un instante, o por lo menos de esta forma lo presencié...
Cuando abrí los ojos me suspendía en un vació, en lo que lo único que podía verse era un lazo blanco muy tenso, muy, muy luminoso, mi cordón de plata aparentemente, que provenía desde mi torso o pecho. No pude definirlo bien ya que algo captó mi atención al instante. Era un gato negro de espaldas, sentado sobre aquel cordón. El gato tenia una espeluznante sonrisa, casi humana, y parecía hablar con alguien mas... Entonces dijo -Dejad que conozca un poco mas de su historia... En ese momento el zumbido regreso a mis oídos, pero esta vez era un enjambre que parecía rodear todo mi cuerpo. Esto me desestabilizó tanto, que me hizo sentir como si mi lazo desapareciera. Entonces en menos de una fracción de segundo, me sentí caer al vació.
Tal cual esa sensación de escasas milésimas que uno siente al tropezar y ver suelo acercándose mientras cae. Esa incertidumbre, esa velocidad y ese temor al dolor. Me desperté al instante... caí en que intentando realizar los pasos previos de un sueño lucido, había logrado dar los primeros pasos de un viaje astral conciente. Y para mi sorpresa al primer intento, pero también había fallado.
La noche sera larga... y todavía quedan preguntas que responder. Espero poder lograrlo esta vez.