Os estáis dejando llevar por los extremos, a ver:
a) Profesores vagos/currantes: Lo primero, los hay de cada clase. De los que curran mucho en su tiempo libre y demás, nadie les pone a parir ni mucho menos. Simplemente se está diciendo que si le dedicas mucho tiempo libre a preparar tus clases luego no puedes pedir que te las remuneren en consecuencia porque lo haces por tu cuenta, por tu afán de superación, de aprender a hacer las cosas mejor o por lo que sea. Igual que el funcionario de administración que mete horas extra para acabar su parte del papeleo por no joder a otros compañeros a pesar de que no se las paguen (y lo creais o no, conozco unos cuantos de estos).
b) Valoración del trabajo de profesor: Es totalmente cierto que mucha gente no valora casi nada el curro de profesor. Se piensan que a profesor llega el comodón o cualquiera, por el hecho de que Magisterio lo aprueba hasta el tato. Lo que NO está valorando esa gente es la dificultad tremenda que supone enfrentarte a diario a una panda de 25-35 críos y tratar de ponerles algo en claro, y que cada día la mayoría salgan habiendo aprendido cosas nuevas. Si son de primaria, porque es muy dificil tener calmados a los niños, y si es de instituto ya no digamos, con todos los chavales más revolucionados que un motor Ferrari, creyéndose los más listos del planeta, con más derechos que nadie y desde luego, mucho más preocupados de verle las tetas a Carmen la de la 3ª fila que de un análisis sintáctico.
Todo eso es cierto, y la gente debería valorarlo MUCHO más. En los países más avanzados, a profesores sólo llegan los mejores y la figura tiene un respeto social enorme. Ahora bien, tampoco me vengan a decir a mí que un profesor de primaria tiene que echar cada día chorrocientas horas para preparar sus clases, porque lo siento pero no lo acabo de ver claro. Salvo que te cambien continuamente de curso o asignatura, o que seas interino, un profesor con su plaza y dando siempre la misma asignatura tendrá que hacer ese trabajo el primer año, los demás serán modificaciones mínimas y algunas lecturas de recuerdo cuando se acerca tal tema o tal otro.
c) LA universidad. Para mí eso es un capítulo aparte. Hablando de la pública, que es la que conozco de primera mano, diré que el problema es que la autonomía universitaria y el carácter funcionarial de la mayoría de profesorado muchas veces degenera en el "sálvese quien pueda". Conozco profesores inútiles, que hace años consiguieron acomodarse en la plaza que deseaban, con los sexenios/quinquenios/trienos reconocidos y acreditados por la ANECA, que ya directamente se la trae al fresco TODO. Las decisiones internas de la Universidad a nivel estructura, formas de trabajo, planes de estudios y por supuesto, los alumnos.
Pero frente a estos, conozco muchos profesores que se dejan los cuernos currando y tratando de mejorar las pequeñas cosas que pueden, porque los equipamientos de la universidad se gestionan de forma anárquica. Son gente con ganas de mejorar, y que intentan ponerle gracia a una institución que sigue dando clases magistrales en parte por inercia del profesorado, pero sobre todo porque cada uno hace la guerra por su cuenta y nadie tiene fuerza para reorientar la institución. Hay demasiados privilegios adquiridos (de profesores con los mejores cargos, de los grupos de investigación más antiguos y potentes que captan contratos y fondos para proyectos con mucha más facilidad que los grupos recientes, de los Departamentos y Areas con más peso frente a los más desfavorecidos...).
Por eso no se puede generalizar, porque hay casos para todos los gustos, y a todos los niveles.