Ubisoft ha puesto en marcha un proceso de despido voluntario que tiene como objetivo que 200 empleados que actualmente trabajan en su sede central en París dejen la empresa. Este número representa el 18 % de su personal. La iniciativa se completará mediante una Rupture Conventionnelle Collective, un proceso que permite a las empresas francesas reducir su plantilla negociando con los sindicatos.
Este movimiento forma parte de la reestructuración a gran escala que la semana pasada anunció Ubisoft. La compañía presentó un nuevo modelo operativo basado en cinco casas creativas, canceló seis juegos y retrasó el lanzamiento de siete títulos. Hace unos meses Ubisoft presentó en Massive Entertainment un "programa de transición profesional voluntaria" para reducir la plantilla del estudio, pero el número de empleados que se acogió a la iniciativa no fue el suficiente, así que la compañía decidió ejecutar despidos.