Salir de la Unión Europea sería un suicidio. Incluso contemplando la pérdida de autonomía nacional que implica continuar en ella, somos muchísimo más fuertes en la UE. La peseta no podía mirar al dólar de tú a tú, el euro sí. Y en un mundo cada vez más peligroso e imprevisible, con tres potencias militares pugnando por devorarlo todo, la única posibilidad de supervivencia pasa por la unión. Sin la UE nos convertiríamos en una colonia comercial china, en el mejor de los casos. En el peor no quiero ni pensarlo.