jas1 escribió:el problema es que no somos una sociedad madura, la crisis del ladrillo es culpa de TODOS, nos volvimos locos por el dinero facil, TODA la sociedad.
Es normal que nos tengan que controlar ya que nosotros no podemos o no sabemos hacerlo.
hemos demostrado ser unos niños maleducados a los que hay que corregir a palos.
si nos dejan sueltos acabariamos comiendonos unos a otros.
Y no olvides que la vivienda es un bien garantizado por la constitucion si la sociedad se vuelve loca pidiendo cada vez mas dinero alguien debe parar esto y garantizar el acceso a la vivienda.
veis normal que el gobierno saque una medida que ayude al alquiler de 200 euros mensuales y la sociedad decida por sus santos cojones que un alquiler de 400€ suba a 600 porque total como paga el estado la gente no va a otar la subida?
si estamos locos se nos tiene que tratar como locos y declarando incapaces para gestionar nuestros asuntos.
No estoy nada de acuerdo con lo que dices en esta parte de tu post, porque los primeros que han demostrado ser irresponsables supremos son nuestros políticos, los que deberían gestionar ese papá Estado protector.
Joder, si es sólo ponerse a mirar subvenciones y gastos disparatados en cosas absurdas año tras año, para luego acabar metiendo mano donde siempre: en el bolsillo del currito (llámese subirle los impuestos, bajarles las pensiones, retardar la edad de jubilación, ampliar la base de cotización a +infinito).
Además, tanto que se habla del neoliberalismo como culpable de esta crisis y tal y cual: los responsables primeros del boom del ladrillo de esta década y media han sido precisamente los Bancos Centrales (papá Estado) al fijar tipos de interés anormalmente bajos. ¿Por qué? Porque de ese modo inyectaban liquidez a saco, metian dinero en los bolsillos de los bancos privados a espuertas, y luego estos bancos privados no se cuidaban nada de vigilar que el tomador de la hipoteca de turno tuviese realmente capacidad de devolver ese dinero. ¿Qué ganaba papá Estado haciendo esta burrada? Mantener o elevar incluso el nivel de consumo artificialmente. Esto es, retrasar el necesario ajuste del mercado, que entonces hubiese sido mucho más moderado y asumible por todos (aunque igualmente hubiese habido despidos o quiebras, no hubiese sido ni de coña tan grave ni tan extendido a nivel mundial). Claro, esto mola un güevo al político cortoplacista de turno (la mayoría) porque él se va a presentar a las elecciones con una economía expansiva, con la gente con los bolsillos repletos de dinero (más bien, repleta de bienes adquiridos con dinero del que en situación normal no hubiesen dispuesto). Y el que le suceda en el cargo, que arree.
Por tanto, ¿tenemos que confiar TODAVIA más en que
los gestores del Estado ("el Estado" no existe como entidad propia, son los políticos los que lo dirigen y en quienes hay que pensar) van a ser sensatos? ¿No hemos visto ya como actúan, y que sus cagadas las terminamos pagando entre todos, y por duplicado (pagamos la deuda del Estado porque a la vez el Estado se ha visto obligado a empufarse por REGALAR dinero (NUESTRO dinero, de nuestros impuestos, no es dinero "del Estado") a los bancos privados que actuaron irracionalmente, soltando dinero a espuertas, y causando un agravio a los bancos racionales -pocos, pero también hay- que miraron bien antes de meter el dinero de sus accionistas en negocios ruinosos)?
La propuestacon la que sí estoy de acuerdo es la del posteador original: hacer que al devolver la propiedad o bien hipotecado al banco, su valor tasado cancele o anule la deuda con la entidad. Así funciona en U.S.A., y me parece mucho más lógico eso que perder tu piso y ADEMÁS tener que seguir devolviendo al banco la misma deuda. De este modo, el banco nunca expone su capital a riesgo, la diferencia para ellos es recuperar la ganancia de los intereses de la hipoteca -si pagas- o la ganancia de los intereses de la hipoteca MÁS el valor de la propiedad embargada -si no pagas-. Si esto fuese así, y se dejase de jugar con la política monetaria como les sale del culo a los gobiernos, se conseguiría el mismo efecto pretendido por ICV: los bancos se mirarían más a la hora de conceder hipotecas -> al necesitar cerrar negocios para ganar en los intereses, se obligaría a moderar los precios a constructores, políticos y dueños del suelo.