...pero resulta que no era más que la radio, concretamente un programa de medianoche interpretado por el mismisimo Orson Wells. Subitamente, el motor del camion se paro y la inercia de las ruedas llevaron el pesado vehículo hacia una zona iluminada por una luz blanca muy, muy intensa.
El silencio llevo la paz. Intentarón enchufar de nuevo la radio pero ésta no respondía. Bajarón del camion, caminaron unos metros para situar de dónde provenía aquella luz molesta.
Repentinamente, la iluminación desapareció, dejando a todos en la mas estricta oscuridad.
Pasarón unos segundos, la situación se volvió intranquila pero la diminuta llama de una cerilla irrumpio e hizo sobresaltar a todos. La tensión se apoderaba de cada uno de ellos, las respiraciones se hicieron más agudas aunque acto seguido irrumpió una voz amenazante.
- ¡Espero que teneís una buena escusa para invadir mi propiedad privada!
Entonces la pequeña fuente de luz dislumbro la cara de un individuo curvado y de aspecto repugnante. Se trataba de Jack WallBock, un perturbado mental que no era precisamente bien conocido por su buenos modales. En el pueblo cercano, QueenVille, nadie se atrevía a acercarse a aquella mansion apartada del mundo, dónde los pajaros parecían más negros y las nubes imóviles. Se decía que quienes pisaban aquel terreno eran maldecidos eternamente.