Yo reconozco que muchos de los juegos que no me han gustado ha sido, quizás, por mi culpa. Porque no he sabido entrar en lo que proponen o porque no estoy en ese modo. A veces se conecta más con un juego y otras menos, qué le vamos a hacer. Pero, por lo general, soy una persona que acaba apreciando las cosas incluso aunque sean diferentes de lo que me suele gustar de base. Intento mantener la mente abierta y al final hay muchas cosas que pensaba que no me iban a gustar y acaban flipándome.
Pero, por poner un ejemplo de algo que probé recientemente y no me enganchó... Lo he vivido con el primer Bioshock, un juego que siempre había querido probar y, al hacerlo, me dejó bastante frío. No digo que el juego sea malo, igual ha sido culpa mía que no he sabido ver sus virtudes o entrar en el trapo. Me gusta la estética que tiene y el mundo que plantea, pero en la jugabilidad no he acabado de entrar y confieso que no lo terminé. No descarto darle otra oportunidad en el futuro, pero ahora mismo no he conectado con él. Y es raro, porque yo acabo apreciando casi cualquier videojuego (siempre que tenga un mínimo de calidad). Pero ya digo, debe ser un asunto personal mío o un estado psicológico en el que estoy ahora que no acaba de cuadrarme con lo que me propone.