Borderlands. Me encantan los fps, y todo pintaba a que éste me iba a flipar (el estilo visual, el humor del juego, el rollo desenfadado...). Pues no. No entiendo ese juego. Cada bicho que matas te da un arma. Cada arma tiene un cerro de estadísticas medio aleatorias que cambian respecto a las que ya llevas. No puedes llevarlas todas: es más, es que sólo puedes llevar cuatro. Y no hay una puta forma clara ni sencilla de medir si el arma que te acaba de dar una puta mosca es mejor que alguna de las que llevas. Es más, es que ni siquiera hay armas mejores o peores, porque lo mismo llevas una que parecía buena y hay un enemigo al que, literalmente, no le hace NADA. Y repito: puedes llevar solamente cuatro como máximo, suerte si ninguna le hace ni una mierda de daño.
Yo soy ese que en Diablo 2 salía del poblado, mataba a 40 enemigos, cogía toda la basura que soltaban, abría un portal, vendía toda la basura en el poblado, volvía por el portal, mataba a otros 40 enemigos, volvía a coger toda la basura que soltaban, volvía a abrir un portal, vendía toda la basura en el poblado... ¡no me puedes dar un arma cada dos pasos que doy y, encima, que no sepa si es mejor o peor que las que llevo! Creo que jugué al primer Borderlands como cuatro horas y tres y media fueron comparando stats de las putas armas y calentándome la cabeza sobre cuál me llevaba y cuál desechaba. Le daré otra oportunidad a la saga algún día, pero de verdad que no entiendo ese juego...
ElSrStinson escribió:Y quien juega a souls, percibe la frustración diferente. Claro que nos jode morir, pero la gracia está en el reto, y aprender de los errores
@Oystein Cuatro palabras: tolerancia a la frustración. No es que nos guste morir, es que somos capaces de soportarlo porque nos hace esforzarnos para hacerlo mejor y aprender, y cuando por fin logramos hacerlo bien y superar un reto que nos ha costado sangre y sudor, la sensación de satisfacción y de realización personal es indescriptible. Parafraseando a Vincent Vega, has hecho posible lo imposible, y lo has conseguido tú, gracias a tu esfuerzo, tu dedicación y tu habilidad.
Y, por cierto, la tolerancia a la frustración no es algo inherente a unos pocos. Es algo que se entrena, y que es tremendamente beneficioso y útil en muchísimos ámbitos de la vida, no sólo en unos cuantos videojuegos de nicho.