@crioyo Lo curioso de tu crítica es que empiezas hablando de dirección, pero terminas demostrando que confundes una decisión narrativa que no te gusta con un defecto de dirección.
Que un personaje tarde en recibir ayuda, que sus compañeros estén ocupados durante un enfrentamiento o que aparezca otro personaje para salvarlo no constituye, por sí mismo, un fallo de dirección. Para sostener esa crítica tendrías que analizar la puesta en escena, la distribución de los personajes, el montaje, el ritmo o la coherencia espacial de la secuencia. Pero no haces nada de eso. Te limitas a describir situaciones que te resultan inverosímiles y a concluir que están mal dirigidas.
Lo del deus ex machina es especialmente revelador. No, que un personaje aparezca para salvar a otro no convierte automáticamente la escena en un deus ex machina. Ese recurso tiene un significado narrativo bastante más específico. Utilizar términos técnicos no aporta rigor a una crítica si no se utilizan correctamente.
Luego está lo del Gear que sale a conseguir comida para un adolescente. Dices que deberían haber aprovechado la situación para hacer algo "más dramático, con más impacto". ¿Por qué? ¿Desde cuándo toda escena tiene que buscar el máximo dramatismo posible? Las pequeñas acciones humanas, los momentos cotidianos y los gestos aparentemente insignificantes también construyen personajes, relaciones y contextos. De hecho, en una historia ambientada en una catástrofe, precisamente ese contraste entre lo cotidiano y lo extraordinario puede tener un enorme valor narrativo. Que tú hubieras escrito otra escena no significa que la existente esté mal escrita.
Y lo de la mujer militar ya es magnífico. Te molesta que tenga protagonismo, interpretas que Dom parece ir detrás de Marcus por obligación y acabas insinuando un triángulo amoroso. Todo ello sin aportar absolutamente nada que sostenga semejante interpretación. Pero, naturalmente, el problema es la dirección.
Lo mejor, sin embargo, lo reservas para el final, cuando planteas que aceptar estas escenas equivale a considerar los videojuegos un medio de segunda categoría y que, como público adulto, deberíamos exigir más calidad.
Es una falsa dicotomía bastante burda. Se puede considerar el videojuego un medio artístico de primer nivel, exigirle toda la calidad del mundo y, al mismo tiempo, no compartir tus interpretaciones. La madurez crítica no consiste en encontrar defectos a toda costa, ni en revestir de terminología cinematográfica lo que no deja de ser una colección de preferencias personales.
Por supuesto que tiene sentido ser crítico con un videojuego cinematográfico. Lo que no tiene demasiado sentido es confundir constantemente "yo lo habría hecho de otra manera" con "esto está mal hecho".
Y, desde luego, antes de exigir cierto nivel de calidad a las obras, tampoco estaría de más exigírselo a los argumentos con los que pretendemos juzgarlas.