Si usáramos una máquina del tiempo para regresar al mes de diciembre y explicarle a un aficionado del Chelsea que, antes de mayo, su equipo sería un absoluto drama, nos tomarían por locos. Esta es, probablemente, la mejor comparación para representar la complicada situación que atraviesa el club londinense.
Antes de ir al turrón, recapitulemos un poco. Enzo Maresca llegó al Chelsea procedente del Leicester City con una misión que asustaba a cualquiera: conseguir que un club sin rumbo y gobernado por un hombre (Todd Boehly), que parece gestionarlo como si fuera un videojuego, volviera a ser un conjunto respetado en Inglaterra y, por el camino, ganar títulos.
Contra muchos pronósticos, lo logró, ganando una Conference League, un Mundial de Clubes y regresando a la Champions League en solo 18 meses al cargo, pero en enero decidió poner punto y final a su etapa en Stamford Bridge por enfrentamientos con la directiva.
El Chelsea, en su lugar, eligió a Liam Rosenior, entrenador del Estrasburgo en aquel entonces, o mejor dicho, del filial 'blue' en Francia (ambos clubes pertenecen a BlueCo y son habituales las transacciones entre entidades). No obstante, el entrenador inglés ha durado dos telediarios en Londres y, a falta de 4 jornadas para cerrar la liga, el equipo está fuera de puestos europeos.
Por si fuera poco, antes de la salida de Rosenior, el club fue castigado con una multa millonaria (unos 11,5 millones de euros) por infracciones cometidas entre 2011 y 2018 bajo la dirección de Roman Abramovich (el club realizó pagos a agentes, futbolistas y otras entidades a través de empresas vinculadas a la propiedad del equipo) y una prohibición de un año sin fichar.
Terry se teme lo peor con las estrellas
En definitiva, un panorama que asusta a propios y extraños y, como era de esperar, puede generar un efecto salida en la plantilla. En territorio 'blue' temen que el proyecto se vaya definitivamente al traste. Las palabras de una leyenda del club como John Terry, quien ha confirmado que no ha recibido ninguna llamada para formar parte del cuerpo técnico del interino Calum McFarlane, no invitan al optimismo.
“Me siento preocupado por lo que va a pasar con nuestro club. No estoy seguro de cuándo los dueños tomarán una decisión y traerán a un nuevo entrenador. ¿Va a venir un entrenador de primer nivel al Chelsea en la situación actual? No podemos fichar jugadores, parece que tendremos que vender, y probablemente serán nuestros mejores jugadores, lo cual siempre es difícil”, comentó.
Cole Palmer, en acción
"No vamos a jugar en competiciones europeas, aunque espero equivocarme. Estoy realmente frustrado y, lo que es más importante, preocupado. Siento la ira, siento la frustración de los aficionados del Chelsea. Pero, escuchen, he visto a 17 entrenadores ir y venir como capitán del Chelsea en mi época. Lo que los jugadores tienen que hacer es reunirse y concentrarse de verdad en el partido del fin de semana y olvidarse de todo el ruido que los rodea y de todo lo demás. Tenemos un partido importantísimo, es muy difícil olvidarse del ruido, pero tenemos que centrarnos en lo que tenemos por delante, que es el partido contra el Leeds este fin de semana”, añadió.