Muchas veces al hablar de fútbol, se rememoran las grandes gestas del pasado, aquellos encuentros antológicos que marcaron un antes y un después en la historia de este deporte, añorando en ocasiones el espectador actual aquellos míticos choques y lamentando no haber vivido esos episodios.
Pues bien, lo de anoche ha sido un evento
HISTÓRICO, una completa y absoluta oda al fútbol, uno de esos partidos que fruto de su atractivo capta nuevos aficionados, mientras que a otros les recuerda la grandeza de esta disciplina.
Decían los comentaristas que tácticamente había sido un duelo terrorífico. Y si así fuera, ¿qué? A mí que me den este espectáculo ofensivo, con ambos conjuntos atacando sin cesar, intercambiando golpes, con ocasiones y oportunidades por doquier, intervenciones de los guardametas, desmarques, pases al hueco, paredes, triangulaciones, rondos, magia, etc. A mí darme mil veces esta bendita y auténtica locura, que no un choque "táctico" consistente en dos equipos que tocan el balón en estático a una distancia máxima de dos metros, con apenas tres o cuatro ocasiones en todo el encuentro y un 0-0 o un 1-0 de manual. El fútbol no deja de ser una exhibición donde se supone que participan jugadores profesionales que son los mejores en su labor. Para ver jugar en estático con pases sencillos a dos metros de distancia, me voy a cualquier campo de regional o de la liga de empresas, lo que necesita este deporte son más encuentros así, que sean intensos, vibrantes, emocionantes y generen pasión, donde el entretenimiento sea total.
Es increíble poder presumir de haber visualizado dos de los mejores partidos de toda la historia de los mundiales: el Brasil 1-7 Alemania (que si no llegan a reducir varias marchas los germanos, hubiera sido un resultado más abultado y sin encajar) y este Francia 4-6 Inglaterra.
El único pero que le pongo, es a los ingleses, porque tras el duelo acontecido, es aún más incomprensible como dejaron escapar la semifinal contra Argentina. Lo dije en su día, atesoran una plantilla de bastante calidad y nivel, podrían haberse impuesto a los argentinos en esa faceta, pero en vez de apostar por anotar el segundo tanto, introduciendo a Rashford y Saka en ataque, tiraron el choque por la borda con el planteamiento más cobarde, infame y obsceno que he visto en años. Es un lunar que perseguirá durante mucho tiempo a Tuchel.
Por lo demás, poco que analizar: en la primera parte Inglaterra aplastó a una Francia que no las vió ni venir, con un juego eléctrico, frenético, raudo y veloz, combinando con gran acierto, donde los galos sólo pudieron acercarse en dos oportunidades mediante un balón largo a la contra. En la segunda parte Deschamps tiró la casa por la ventana, cambiando a cuatro de los titulares iniciales y le funcionó el plan, además de que la actitud de los franceses fue mucho mejor. Las tornas se dieron la vuelta e Inglaterra estuvo contra las cuerdas, aunque antes del penalti, tuvieron un par de ocasiones para marcar el quinto gol. Francia dió la sensación hasta el último instante de poder empatar, hasta que definitivamente, sentenció Bellingham con una contra espectacular, muy bien conducida y finalizada de lujo.
Tampoco cabe olvidar que Mbappé ha hecho historia con esos 10 tantos, a falta de lo que pueda hacer Messi en la final. Máximo goleador de la historia de los mundiales con 22 goles en 22 partidos (y aunque marque Messi, seguramente lo volverá a ser a corto plazo) y 10 tantos en un sólo torneo, algo que raras veces ha sucedido, concretamente sólo tres jugadores han alcanzado o superado ese registro en 94 años: Gerd Müller con 10 goles en 1970, Sandor Kocsis con 11 tantos en 1954 y el histórico Just Fontaine con 13 goles en 1958. Fijaros hasta donde hay que retroceder, para hallar una marca similar o superior...
Ahora sabrá a poco la final