Terminado hace una semana
Assassini, tan entretenido como sencillamente bobalicón, es hora de pasar a otra cosa porque si se termina el verano se terminan también las tonterías, de modo que mientras sigo con
The Revenge of Geography, una lectura interesante pero muy densa y de digestión pesada, me pongo con dos clásicos que llevan demasiado tiempo en espera de turno desde que vi aquella notable Quills, llevado más por la curiosidad y el morbo de su trayectoria como lectura prohibida en su época que por otra cosa.


En realidad me pongo con la versión definitiva de 1797 de la primera llamada
La Nueva Justine o Las Desgracias de la Virtud, del
Marqués de Sade, que es la obra revisada y ampliada de la que elaboró el propio autor durante su cautiverio y, supongo, más explícita y depravada, ya que el original era bastante breve, la primera revisión más extensa y esta tercera un auténtico "tocho" de considerable extensión con sus 600 páginas. La otra,
Juliette o las Prosperidades del Vicio, es la obra paralela, ya que cuenta la vida de la otra hermana de la virtuosa Justine, la corrompida y libertina Juliette. Ambas forman un todo.
A ver con qué me encuentro.
EDIT.- Avanzando con la primera. Obviamente es demasiado depravada como para poder comentar algo aquí de manera explícita - de eso ya se encarga el autor sin ahorrar al lector ningún detalle escabroso y desagradable - , pero sí debo decir que aunque ya sabía donde me metía no deja de sorprender lo pervertido y degenerado y al mismo tiempo extraordinariamente lúcido y brillante de la mente de este subversivo señor. Es sorprendente que consiguiera mantener al cabeza sobre los hombros en plena Revolución, no tanto por sus actos en vida como por el vitriolo que se desprende de su lectura.
A la pregunta de si la ( mala ) fama está justificada: pues sí. Camino de las doscientas cincuenta páginas ya se ha superado lo imaginable y no es posible ir más allá. Indudablemente hay que tener la mente muy fría para enfrentarse a esto, porque si bien las partes filosóficas ( aquí todos los personajes tanto masculinos como femeninos se expresan como si fueran eruditos, del más patán al aristócrata ) revisten interés, las descriptivas, por detalladas y realmente asquerosas, son de muy difícil digestión, en especial cuando atañen a infantes, cosa que ocurre continuamente.
Insisto: cuidado con estas lecturas si no se sabe bien lo que se va a encontrar y si no se tiene el conocimiento necesario para ubicarlas debidamente. Se agradece el extenso prólogo de la edición y la biografía precisa para poner en contexto, pero a medida que avanzo y a pesar de que no soy un Savonarola, las ganas de quemarlo en la hoguera van en aumento. Jamás pude imaginar nada tan execrable e infecto.