Creo que nadie se esperaba que yo hiciese esta crítica, primero porque siempre he dicho que no soy un gran fan de Star Wars y segundo porque suelo penalizar a las pelis que se enfocan más en la acción en detrimento del guion y demás posturas por las que suelen cortarse la mayoría de mis críticas y que serán contradichas en esta... Pero ahí va:
Star Wars IX; El ascenso de Skywalker
Para disfrutar de El ascenso de Skywalker es necesario saber a lo que se va cuando vas a ver una peli de Star Wars, que es básicamente cine palomitero. Y tampoco estaría mal entender de donde se viene, porque de lo que se viene es de esto, Star Wars siempre tuvo el objetivo de ser una de aventuras espaciales. El imperio contraataca ha supuesto para muchos un espejismo que les ha llevado a confundir qué se debe esperar de Star Wars. Algún día merecería la pena hablar de la diferencia entre los fans de Star Wars y los fans de El imperio contraataca, porque con los años me ha quedado claro que no son lo mismo y muchos viven engañados creyendo ser lo que no son.
Pero que nadie me tilde de amante de lo simplista, si al mismo tiempo consigues darle una mayor profundidad, como consiguió El imperio contraataca o La venganza de los sith, pues genial, pero que eso es un añadido, no es el objetivo principal. Y tratar de subvertirlo todo a ello te puede salir bien como en esos dos títulos o mal como le pasó a Rian Johnson en Los últimos Jedi (y yo soy fan de él, me gustan todas sus pelis menos esa, ahí patinó, se reconoce y ya está, intentó algo y no le salió bien). El objetivo principal no es ese, ni tampoco el dar una explicación plausible a todo lo que sale, ni estar al detalle con el lore para que nadie se indigne u ofenda. Que ya digo, que si es así, mejor que mejor, sería perfecto. Pero el objetivo principal es entretener, emocionar. Y eso no lo consiguió Rian y sí lo ha conseguido JJ.
Con lo que no vas a quedar mal es yendo a la esencia de Star Wars, que es gozar como un enano con una de aventuras. JJ Abrams tiene bien asimilado eso. Ya nos lo mostró con El despertar de la fuerza, que sin ser nada del otro mundo, cumplía como lo que era. Y aquí lo perfecciona ofreciéndonos un popurrí de todo lo que los fans de Star Wars quieren ver, en un tour divertido y emocional a partes iguales que no da tregua al espectador. El objetivo es hacerlo sentir como el niño que se quedó flipado con la magia de este universo. Y sin ser yo un gran fan de la saga, conmigo lo ha conseguido.
Esta última entrega se empeña en aglutinar todos los los must del universo Star Wars. De otra forma, con más mala leche, se podría decir que se basa en hacer fan service. Pero oye, también se basaba en ello Infinity War y Endgame y fue todo un éxito de público y de crítica. Y es que claro, cuando se hace bien, pues mola. De hecho, esta peli tiene un concepto narrativo similar a Endgame, es un viaje que pone a unos aventureros a prueba en distintas localizaciones hasta llegar a su destino final. Muy Indiana, muy gamer también. Yo, como fan de las aventuras clásicas, doy mi aprobación.
Durante este largo camino todo estará salpicado de guiños, desde lugares hasta personajes pasando incluso por simples objetos. Claro, no nos están desarrollando ninguna historia, eso ya lo tendrían que haber hecho en su presentación y su nudo (y lo hicieron, más mal que bien, por desgracia para el global de esta nueva trilogía). Ahora toca el desenlace. No es el momento de pensar, es el momento de emocionarse. Hay que cerrar por todo lo alto. Y para ello JJ nos propone entrar en su particular parque de atracciones, un viaje que nos llevará a todos los rincones del corazón del fan, incluso con algún chantaje emocional barato de por medio en el que reconozco que he caído y me ha encantado caer.
Aunque, dicho sea de paso, para no ser la entrega que debe desarrollarlos, es curioso pero personajes como Rey o Poe Dameron nunca han estado tan bien como aquí. Ahora Poe sí es un digno remedo de Han y Rey un digno remedo de Luke. Ahora sí funcionan. Y es que eso es en resumen lo que me pasa con esta peli a diferencia de con las dos anteriores, que ahora sí me funciona esta película. Y por eso le perdono cosas a priori imperdonables como dar un volantazo que borra con tipex y a grosso modo todo lo propuesto antes para meter con calzador a un villano final cuya aparición no se explica más que en el clásico texto introductorio de los créditos (con lo que odio yo que me cuenten las cosas en vez de mostrármelas).
Las verdaderas bondades de esta película no resisten un análisis frío y aséptico, es una película para verla con el corazón. No voy a decir que sea una obra de arte cinematográfica, ni voy a decir que ni en forma ni en fondo me estén aportando un guion, una trama, una historia, interesante, profunda, compleja... Solo diré que es la manera perfecta de cerrar la saga de Star Wars. Hacía tiempo que no veía una película sin desconectar ni un segundo de ella, que me atrapase tanto que me mantuviese sus más de dos horas de duración en un estado emocional inmersivo.
Al acabar la película, un niño que había a mi lado le ha dicho a su padre "guauuuuuu, me encantaaaaaa". Se le notaba fascinado, enamorado de la magia de este universo, y ha salido del cine haciéndole a su padre los sonidos de las aeronaves. No tengo dudas de que hoy se ha creado otro cinéfilo. Y en cuanto a mi, no hacía falta que recordase el momento en que le dije lo mismo a mi padre de pequeño porque ya me he sentido durante toda la peli como ese niño que un día fui. Gracias, JJ Abrams por regalarme esta experiencia, gracias por hacerme sentir otra vez como un niño en el cine. Me levanto y aplaudo.