paco_man escribió:Yo siempre he pensado que no, que lo que realmente mató a los recreativos fue la codicia. Cuando la mayoría de máquinas comenzaron a costar un euro por partida.
Porque siempre han habido consolas, y los recreativos seguían siendo populares. ¿Que los juegos tenían mejores gráficos? No creo que eso fuese realmente el problema.
A pesar de tener en casa una Playstation, yo seguía frecuentando las salas de recreativos para echarme mis buenos vicios al Street Fighter II, Snow Bros, KoF, Metal Slug, etc. Incluso disponiendo ya de emuladores en casa.
A finales de los 90 los recreativos seguían llenos de gente, incluso había máquinas con gente esperando.
Porque lo mismo se podría decir del cine, hoy día si tienes en casa un buen proyector 4k con una buena pantalla y un buen equipo de sonido, ya supera en calidad al 90% de los cines comerciales. Sin embargo ahí siguen, a pesar de no haber tantos espectadores como antes pero sí con récords de recaudación.
Yo creo que fue la codicia, las típicas cabinas que costaban 1 euro por pocos minutos de juego. Pero esta codicia fue una enfermedad prácticamente mundial, haciendo que todos los recreativos se fuesen al garete en muy poco tiempo.
Tu premisa tiene un fallo importante: "siempre hubo consolas". Sí, pero durante gran parte de la historia de los recreativos las consolas estaban años por detrás del hardware arcade. El problema es que asumes que las consolas de los 80 y principios de los 90 competían de tú a tú con los arcades
No puedes comparar un Ricoh 2A03 a 1.79 MHz de una NES con una placa arcade que llevaba múltiples CPUs dedicadas, más memoria, chips gráficos especializados y hardware de sonido mucho más avanzado. El atractivo del arcade era precisamente que ofrecía una experiencia técnica imposible de reproducir en casa. Ir al recreativo era la única forma de experimentar el juego real; los ports de consola eran versiones hiper-recortadas.
Y esa ventaja fue desapareciendo generación tras generación. En los 80 y principios de los 90 la diferencia era abismal. A finales de los 90 ya era mucho menor. El declive empezó cuando esa diferencia técnica se redujo a cero. Cuando pudimos jugar en casa a ports perfectos (o casi perfectos) sin gastar monedas, el flujo de gente cayó drásticamente. Con la llegada de Dreamcast, PlayStation 2, Xbox y GameCube, muchas conversiones arcade eran prácticamente idénticas al original. Si puedo jugar al mismo juego en casa sin gastar monedas, el valor del recreativo se desploma.
Por eso los pocos géneros arcade que siguen vivos son los que no se trasladan fácilmente al salón de una casa: juegos de baile, ritmo, light guns, simuladores con cabinas especiales, etc. Es decir, experiencias que requieren hardware dedicado.
El precio pudo acelerar la caída en algunos lugares, pero no explica por qué el fenómeno ocurrió prácticamente en todo el mundo al mismo tiempo. La causa principal fue que el mercado doméstico terminó alcanzando al arcade. Cuando desapareció la ventaja tecnológica, desapareció también gran parte de la razón de existir de los recreativos.
Si cada vez entra menos gente, hay menos partidas vendidas y el flujo de caja se reduce, los operadores tienen que subir el precio por partida para cubrir los mismos costes de renta, electricidad, mantenimiento y renovación de máquinas. Visto desde esa perspectiva, lo del euro por partida no fue la causa de la muerte, fue el intento desesperado de los operadores por mantener a flote un negocio con costes de mantenimiento altísimos y cada vez menos clientes.
De hecho, el ejemplo del cine refuerza este punto. La gente sigue yendo al cine porque ofrece algo que la mayoría no tiene en casa: una pantalla gigantesca. No puedes comparar una pantalla de 300" en un cine pequeño o hasta 1500" en imax, con una pantalla de, con suerte, 75". Sonido envolvente diseñado con ingenieria acustica, con una barra de sonido o un equipo 7.1 que colocas las bocinas donde buenamente te quepa en el salon.
El cine sobrevive porque suele conservar una ventana de exclusividad de los estrenos y una escala insuperable en el hogar. El arcade, en cambio, perdió ambas cosas. Aunque el streaming le pegue duro cuando hacen estrenos simultáneos, la experiencia sigue siendo claramente diferente; algo que ya no ocurría entre las consolas y los recreativos cuando el hardware doméstico alcanzó al arcade.